Dónde está el PSOE de la Transición

Mientras las autoridades de la Republica China han devaluado el yuan que durante el último año se había revalorizado el 14%, con la finalidad de corregir la burbuja bursátil que se estaba generando en la expansión del capitalismo popular y favorecer su comercio exterior, en el verano de España el debate político promovido por la oposición es tan plano como el dilema entre galgos y podencos.

El PSOE de Snchz que ha constituido un Comité de expertos, supuestamente Sabios, no consigue definir una posición común interna en la cuestión catalana y en la resolución de la financiación de las Comunidades Autónomas.

Nuestro Estado continúa comportándose desde la Constitución de 1978 como una estructura que actúa federalmente en la política de gastos y centralizada en la recaudación de los ingresos, estimulando la irresponsabilidad de los Gobiernos territoriales que encubren sus errores bajo la excusa de que su financiación es injusta e insuficiente.

En el momento actual, con un mercado de capitales que funciona a nivel mundial y que presenta una alta sensibilidad ante el riesgo, la capacidad de financiación fuera del paraguas del Estado de las Comunidades es igual a cero, de lo que da una buena prueba el encarecimiento del 40 por ciento del tipo de interés del bono catalán.

A Artur Mas, en su aventura secesionista, no le responden ni el mercado ni los Estados a los que ha remitido su lastimosa misiva “explicando las razones” del proceso catalán.

Este escenario veraniego reproduce cansinamente los tópicos en que se mueve últimamente nuestra política .

La oposición no quiere un debate de presupuestos que evalúa y dictamina cada propuesta y obliga a salir del debate diletante y situarse en la realidad de la aritmética.

La tesis de que el Gobierno de Rajoy ha presentado cinco presupuestos, hecho inédito en nuestra historia política, debería servir no de reproche sino de modo de comportamiento instituido para los sucesivos gobernantes.

España necesita emitir una señal de estabilidad, en primer lugar ante la UE y los mercados financieros ante los que hemos recobrado confianza y crédito con la política aplicada por el Gobierno de Rajoy. La realidad es tan evidente que bastaría leer sosegadamente la prensa internacional y comparar los titulares de los años 2011 y 2015.

Y en el debate parlamentario y extra parlamentario que cada candidato, grupo y partido presente a los ciudadanos cómo financiaría al Estado y cómo distribuiría el gasto público. Los electores tenemos todo el derecho a que las ofertas electorales estén cuantificadas y es un ejercicio de transparencia que debe incorporarse a nuestra cultura política que sigue habitualmente debates tan pedestres. Parece que en este país la oposición sigue sin aprender nada de la tormenta que el país ha vivido como resultado de la política de los Gobiernos de Zapatero que nos situó al borde del precipicio en los años 2010 a 2013.

Habilitar los meses de agosto y septiembre en el Congreso de los Diputados es un acierto y corrige el espectáculo de unas Cámaras cerradas por vacaciones que se reincorporaban perezosamente en el mes de octubre, a diferencia de lo que sucede en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Junto al debate parlamentario, la reforma constitucional aparece al final de la legislatura, planteado como un efecto mágico, taumatúrgico en la resolución de problemas recurrentes.

El PSOE propone “blindar los derechos sociales” aunque no se sabe que significa blindar derechos. El PSOE reaviva su propuesta federal como freno al secesionismo catalán, aunque no hay garantía alguna de que el independentismo se sienta satisfecho en sus aspiraciones con una Constitución federal y no se ofrece ninguna solución estable al sistema de financiación.

¿Quiere el PSOE un modelo asimétrico entre los ciudadanos en función del territorio en el que residan o por el contrario considera que el Estado tiene la obligación constitucional de garantizar la igualdad de todos los españoles?

La Constitución de 1978 es un modelo abierto y joven que permite aplicar diferentes políticas y desarrollar legislativamente los principios y derechos constitucionales. El excelente trabajo del catedrático García de Enterría, “La Constitución como norma jurídica y el Tribunal Constitucional” debería ser un libro de cabecera para los patrocinadores de la reforma constitucional que está acotada y concretada en el informe del Consejo de Estado del año 2006.

El fondo de la propuesta no es otro que el revisionismo del modelo de transición de 1978 encubierto bajo una propuesta reformista en un debate camuflado, pero sin ningún horizonte ni propuesta.

El doble horizonte electoral próximo, autonómicas catalanas y generales, acentúa el ambiente enrarecido y pedestre de la política en el que el PSOE de Snchz se ha instalado confortablemente.

Demagogia más inconsistencia. El nuevo coctel del verano.

 

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *