El tablero de los pactos

El tablero de pactos después del 24 M está abierto. La ausencia de mayorías absolutas sitúa a los partidos que han quedado colocados en tercer y cuarto lugar en una posición clave. Eso sí, siempre que el PP y el PSOE no sean capaces de articular una estrategia común que reduzca las opciones de Ciudadanos y Podemos para imponer sus condiciones. La lógica de toda negociación determina que si alguien pone una condición, también debe estar en actitud de aceptar una condición de la otra parte.

El PSOE de Ferraz, el de Snchz- a quién se le puede ocurrir suprimir las vocales en el idioma castellano- está interesado en presentar estas elecciones como un éxito de su labor al frente de la Secretaría general. Desde Sevilla, Susana Díaz, le ha recordado entre risas que en el último año ella ha ganado tres elecciones, las europeas, las autonómicas y las municipales.
El PP y el PSOE especialmente que han protagonizado la política en España en los últimos 30 años con un resultado muy positivo, no solo desde los derechos políticos sino también en la consolidación de los derechos sociales, cometerían un tremendo error si se deslizaran por la corriente del “new age “, de unos tiempos en el que hay que subirse a los trenes de los nuevos partidos y políticos, Podemos y Ciudadanos que son más consecuencia de un momento político y social concreto que de una nueva formulación ideológica de la que carecen.

Podemos es un movimiento que camufla bajo su supuesta transversalidad social a la izquierda radical que residió en su día en el PCE y que luego fue subdividiéndose y adoptando diversas formas que suavizaran su vinculación al marxismo. Además ha recogido y ha sumado a los electores desencantados del PSOE que no ha conseguido remontar el desgaste que sufre desde las elecciones de 2011.

En una situación económica que tiende a la normalización económica y a la resolución de los procedimientos judiciales por corrupción, el discurso de la casta y de los desahucios caerá por su propio peso. Solo es una cuestión de tiempo siempre que los dos grandes partidos tomen la iniciativa y pierdan el miedo a realizar los ajustes necesarios en nuestro sistema político.
No hay más que repasar la medidas que propone Manuela Carmena en Madrid para comprobar que nos propone regresar al pasado y que va a poner en riesgo todo el esfuerzo de los madrileños que han transformado Madrid en una gran ciudad. La música y la letra de su programa es la de los Gobiernos PSOE-PCE de los primeros años de la democracia, aderezada de populismo bolivariano

Su programa comienza con la pretensión de parar los desahucios. ¿Pero no le han contado sus compañeros jueces que los Bancos han reducido al mínimo las ejecuciones hipotecarias y que antes de un lanzamiento envían un propio para que acuerde un arrendamiento con los afectados? Los Bancos están todavía hasta las cejas con promociones fallidas y lo que menos quieren es adjudicarse nuevos inmuebles.

Además, los Ayuntamientos carecen de competencia legislativa y debe leer la sentencia del Tribunal Constitucional que ha anulado la Ley andaluza de expropiaciones, patrocinada por Izquierda Unida, para no lanzar a la opinión pública y especialmente a los que están en una difícil situación, promesas que no se pueden cumplir.

Lo tiene muy fácil. Si utiliza inteligentemente las estructuras municipales de vivienda y suelo, lo que debe ofertar es la subrogación municipal en las hipotecas en ejecución en situaciones de urgente necesidad.

El siguiente punto de su programa es parar el urbanismo “especulativo” en Madrid, es decir, detener el desarrollo de la ciudad lo que significa retornar a la política de suelo industrial del Plan de Mangada que tan bien conoce por razones matrimoniales. Disparate sobre disparate.

Ante este programa, PP,PSOE y Ciudadanos deben buscar un denominador común que asegure la gobernabilidad de la ciudad que es la capital de España y que, dado el panorama que tiene por delante Barcelona, es la imagen del país.
¿Nos podemos permitir convertir las dos ciudades principales de España, Madrid y Barcelona en un laboratorio de experiencias de la izquierda radical en los próximos cuatro años, cuando mayoritariamente los ciudadanos han votado otras opciones? Las Comunidades de Madrid y Cataluña, con la concentración de capacidad productiva y dinamismo en las dos ciudades, representan el 37% del PIB de España.

Por tanto, PP y PSOE tienen que mantener la iniciativa política y de pactos a riesgo, específicamente los socialistas, de convertirse en el partido residual en el ámbito de la izquierda. Esperemos que Sánchez lo entienda.

Y los experimentos con gaseosa.

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