Encuestas y suelos electorales

La encuesta publicada en el diario El País refleja una distribución del voto en clave nacional, no matizada por los cabezas de lista en las candidaturas a las elecciones municipales que, sin duda, corregirán la respuesta nacional que ahora dan los encuestados. Una imagen, la que deriva de la encuesta que además de su proyección nacional, sirve también para las elecciones autonómicas en las que las siglas se antepone a los candidatos, como sucede con las elecciones generales.

La primera conclusión es que el desgaste de los dos grandes partidos está estabilizado y ni crece ni recupera apoyos electorales pasados. El escenario presenta un voto de castigo que no se retracta, no tiene ninguna razón para hacerlo, ya que la mejora de la situación económica no se anota en el casillero del Gobierno de Rajoy y los cambios en el PSOE con el nuevos secretario general Sánchez no ha tenido efectos significativos.

El PP con el 20 por ciento de voto estimado cosecha una perdida de 24 puntos desde las elecciones generales, lo que da una imagen en la encuesta demasiado distorsionada que precavidamente afirma a pie de página que “se trata tan solo de un ejercicio de estimación y que su objetivo no es en modo alguno predecir un resultado electoral, sino trata de traducir-en términos de votos emitidos-el estado de opinión actualmente existente”

Por tanto, se trata de una foto con un cierto desenfoque y la cocina electoral, refinamiento y depuración, responde a una versión libre y no muy elaborada.

La cuestión fundamental que no se está explicando en las encuestas, es el suelo de los partidos consolidados y su confrontación con las expectativas electorales de los nuevos partidos. Podemos y Ciudadanos que han tenido arranques fulgurantes en las elecciones andaluzas, tienen todavía una alta volatilidad en su voto, a medida que su andadura política exige respuestas a los distintos acontecimientos que surgen en la política. En todo caso, la capacidad de crecimiento de Ciudadanos es superior a la de Podemos que parece haber agotado la primera fase de captura de votos electorales.

¿El suelo de los dos grandes partidos puede fluctuar alternativamente según el territorio entre el 25 y el 35 por ciento del voto emitido? Si repasamos los resultados de Andalucía, donde PP y PSOE alcanzaron el 62 por ciento del voto emitido, parece que este porcentaje se confirma.

En todo caso, el desgate y la vía de agua electoral que tienen abierta es muy importante, aunque las declaraciones realizadas por sus lideres y las designaciones de algunos candidatos y candidatas reflejan un preocupante inmovilismo en las respuestas a las convocatorias electorales.

El PP tiene que articular un discurso político para el futuro. Ni las infraestructuras ni los éxitos económicos sirven para fundamentar un respaldo en la confianza a los gobiernos. Los ciudadanos patrimonializan los éxitos de los gobiernos y consideran que los efectos positivos eran actos debidos. Si algún asesor de Rajoy piensa que los electores le van a agradecer su labor en estos duros años de crisis, como se dice vulgarmente, va de ala.

Los electores sintetizan la imagen del pasado a los efectos de validar las promesas del futuro. Y los votantes del PP han sido castigados fiscalmente y consideran que habiendo dado un apoyo masivo en el 2011 con una mayoría absoluta que permitía profundas reformas, la agenda del Gobierno ha perdido fuerza y se ha agotado prematuramente.

Cuando se pregunta en la calle si se considera positiva una mayoría absoluta, la respuesta es: para lo que ha servido.

Por tanto el escenario de no mayorías absolutas es ineludible y abre un nuevo terreno de juego que necesariamente no desemboca en un revisionismo del modelo constitucional de 1978, pero que va a exigir profundas reformas que PP y PSOE obstinadamente y equivocadamente no han querido protagonizar lo que les lleva a compartir el plató con los nuevos partidos.

Y la primera reforma es un cambio en la ley electoral y en la estructura de monopolio para el acceso a la política desde los partidos, convertidos en estructuras endogámicas y cerradas. Buena prueba es que los fichajes de independientes y externos a los aparatchicks es mínima y los candidatos reflejan trayectorias de 25 a 30 años continuados sin interrupción en la vida pública. El impulso renovador que en su día tuvo el PP está encerrado en un armario y el PSOE no presenta sino nuevas caras con viejas formas.

Por ello, el efecto Ciudadanos tiene el aire a favor y ha canibalizado en dos semanas a Rosa Diez, un ejemplo de viejas formas, desapego de la realidad y de soberbia política, actitudes de las que huyen los electores.

La afirmación de Rajoy de que hay que elegir políticos profesionales y desplazar el amateurismo en la política, no ha sido muy acertada, habida cuenta el ejemplo de la candidata de UPyD, amortizada en las elecciones andaluzas.

Cuidado con los excesos de soberbia y el alejamiento de la realidad. Anticiparse a los obstáculos y reconocer los cambios, es la mejor método para evitar las frustraciones del día electoral.

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