El cambio sin definición de Ciudadanos

Ciudadanos ha presentado su programa de medidas económicas y laborales con un documento en el que la participación de Luis Garicano y Manuel Conthe, dos reconocidos profesionales con una brillante trayectoria, hacía predecir la producción de un sólido documento con medidas atractivas e innovadoras. Pero el documento es una profunda decepción, repleto de generalidades y buenas intenciones que pueden suscribir cualquier formación política.

Ciudadanos que se ha situado en el centro izquierda, padece desde hace tiempo un problema de transformación y elevación de su discurso político en Cataluña, donde ha definido un espacio sociológico de reacción frente a los abusos nacionalistas e independentistas, a un proyecto para toda España, en el que hay que dar respuesta a los principales retos que el país tiene en su primera línea.

Comienza el documento con una visión muy negativa del pasado que se resume en una frase simplista que conduce a una conclusión equivocada: la burbuja, y la cultura del pelotazo, los chanchullos y los enchufes nos han dejado con una España que no está preparada para competir en el mundo de la globalización.

No es cierto. España, sus empresarios y sus ciudadanos en casi todos los sectores, no estén compitiendo en el mundo. Sin duda, no hemos tenido otro momento en nuestra historia en el que tengamos más presencia internacional a través de unas generaciones con una excelente preparación que se han situado en todos los rincones del mundo.

El problema está en nuestras estructuras interiores y en la capacidad de reforma de instituciones, universidades, administraciones públicas, administración de justicia y organizaciones sociales que presentan resistencias a reformas y cambios que conduzcan a una modernización del país. Y el Gobierno de Rajoy ha presentado y llevado a cabo una extensa agenda de reformas frente a la que solo hay que objetar más intensidad y más pedagogía en la comunicación.

España, desde la transición con el remate de la Constitución de 1978, ha seguido una continua senda de reformas y cambios que han protagonizado todos los Gobiernos aceptando el reto del momento que les correspondía. Cambios y reformas que nos han llevado a integrarnos en Europa, en la Organización Atlántica, en la Unión Monetaria y estar presente en los centros de decisión internacionales, de acuerdo con nuestra condición de potencia media. Los distintos estándares del país se han acercado, igualado e incluso superado en muchos renglones a los de Francia e Italia.

Ciudadanos, como Podemos, quiere borrar los últimos 20 años de la política y la realidad española y las herramientas que propone, superar la crisis, crecimiento a largo plazo que decora con eslóganes de mitin electoral de bajo consumo, como capitalismo de amiguetes, contribuyen muy poco a aportar rigor al documento.

Por lo demás, el documento es un conjunto de buenas intenciones, no valoradas ni concretadas. Un salario digno, acabar con la precariedad laboral, el complemento salarial garantizado, la segunda oportunidad, una Europa en solidaridad contra la exclusión...Todo suena como una agradable música que reconfortara oídos confiados, pero sin letra. Y con una ausencia de concepción europeísta que refleja una elaboración ligera y poco trabajada.
El mismo título del documento, Un cambio sensato, no tiene la contundencia necesaria para ser atractivo. Y para dosis de sensatez ya contamos con Rajoy que ha aplicado una política muy medida y moderada, cuyas líneas fundamentales se han acordado con la UE y han permitido restablecer los equilibrios básicos que garantizan la financiación exterior e impulsan la recuperación.

Vivimos y estaremos en los próximos meses inmersos en espejismos electorales que hoy reflejan las encuestas, más como respuesta de la contestación popular frente a los sucesos de corrupción - no confundir la crónica de tribunales que produce mucho morbo con la política - que como prospección del futuro electoral.

El mapa territorial y la captura de votos por distritos electorales, va a distorsionar y rebatir hipótesis y admoniciones. Y lo primero que no tenemos claro es cuál va a ser el porcentaje de abstención.

3 comentarios
  1. Miguelius says:

    Señor Ignacio
    del Rió.

    Supongo
    que habrá cobrado por esta felación
    presidencial. Hace gracia su defensa del señor Rajoy llamándole moderado al lo
    que otros llamamos incomparecí ente, no ha comparecido apara dar explicaciones sobre
    los casos de corrupción que no es que sean de su partido, es que le tocan de
    lleno, y que tilde de vació el programa de Ciudadanos es repugnante, puesto que
    en mucho mas concreto que cualquiera de los que han presentado jamás tanto PP como
    PSOE. Por no decir que total para incumplirlos por completo tampoco les ha
    causado mucho remordimientos.

    Seguramente el programa de ciudadanos no será
    el mejor jamás presentado, pero por lo menos ellos son capaces de hacer política
    sin tanta patada por lo bajo

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  2. Tony Manolo says:

    La ciudadanía que se esfuerza y paga sus impuestos sabe muy bien qué significa capitalismo de amiguetes y liberalismo de "salón", pues en realidad, en España se ha ido asentado una oligarquía corrupta al albor de las influencias políticas en el Estado, las autonomías y los ayuntamientos, hasta llegar a ser un hecho lacerante que ha dinamitado la justicia social y multiplicado la desigualdad. Otra vez anhelamos de nuevo ser europeos y abandonar este corrupto corral ibérico en el que lo han convertido los partidos del régimen de turno.

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