No sabemos, no podemos, no tenemos

Antonio Miguel Carmona |

El título de este artículo es la síntesis de la increíble situación en que se encuentran las candidaturas de los tres primeros partidos en Madrid, hasta el momento, PP, PSOE e IU, sobre los cuales ha girado la política madrileña en los últimos veinticuatro años.

Y todo sucede a 100 días de las elecciones municipales y autonómicas. La Comunidad Autónoma en la que está la capital de España y que representa el 18,7 por 100 del PIB, no tiene candidatos conocidos. Y en el caso del Ayuntamiento, el primer Municipio del Reino, parece que sólo hay un candidato, Antonio Carmona, dedicado en las últimas horas a practicar el funambulismo político entre Gómez y Sánchez y sobrevivir al tsunami que le ha venido encima.

Los socialistas han volado el sistema de primarias en cinco minutos y el discurso de democracia interna y participación ciudadana, que han proclamado a diestro y siniestro, ha quedado en un papel mojado e inservible. Precisamente cuando el diagnóstico de acercar la política a los ciudadanos es más visible y se recuerda permanentemente a la opinión pública.

Las interpretaciones que se están dando en voz baja pero con el marchamo del sello de Ferraz, insinúan descaradamente un riesgo de exigencia de responsabilidad penal a Tomas Gómez como consecuencia de su antigua condición de Alcalde de Parla. Información que se está dejando correr y que quiere justificar el desalojo o desahucio de Tomas Gómez de la sede de Callao.

Estratégica y electoralmente no se puede hacer peor. Ningún observador de la política madrileña duda de dos realidades incontestables. El Partido socialista en Madrid lleva en crisis estructural desde 1991, cuando perdieron las elecciones municipales y autonómicas, aunque Joaquín Leguina pudo seguir gobernando en la Puerta del Sol con el apoyo de IU dirigida por su portavoz Isabel Villalonga. Y en segundo lugar, Tomas Gómez es un mal candidato, no ha hecho más que perder votos en la Comunidad y no ha sabido ocupar el espacio político que le corresponde naturalmente al socialismo madrileño.

Estos hechos objetivos se podrían haber abordado en distintos momentos, buscando el candidato adecuado y pactando una relocalización, pero no parece que el tiempo más adecuado sea el desahucio en el mes de febrero y por las bravas.

¿Esta es una respuesta forzada de Pedro Sánchez ante sus propios problemas y el intento de poner un corta fuegos frente a los demás barones y especialmente frente a Susana Díaz? El tiempo lo dirá.

La operación de colocar una gestora tan próximas las elecciones, en todo caso, es muy arriesgada y el porcentaje probable de éxito es bastante reducido. Es un golpe de mano que desbarata todo el discurso de las primarias socialistas. Porque si las primarias que convocó Tomas Gómez estaban marcadas de antemano, la Ejecutiva Federal debió tomar en su momento cartas en el asunto o proporcionar una renovación pactada. Los tiempos en política son muy importante a la hora de practicar las renovaciones y sustituciones.

Si se mira más allá del espectáculo, lo que está sucediendo al sistema de selección de candidatos es una transformación que afecta a la propia estructura organizativa de los partidos políticos. Los aparatos solo sirven para hacer las listas electorales, pero el resto de su actividad es nula y se convierten en espacios endogámicos y cerrados que transitan por la irrelevancia, tanto si se está en el Gobierno como en la oposición.

Los partidos se han convertido en un cobertizo de seguridad de los aparatos que se atrincheran para llegar vivos al momento de confeccionar las listas electorales. Por ello, el diagnóstico repetido de la liquidación del bipartidismo es erróneo. Lo que se está produciendo es un quiebra del modelo tradicional de partidos que se contrapone a un modelo nuevo, indefinido y desvertebrado como es PODEMOS que quiere ocupar el espacio que ha quedado a descubierto en la izquierda, desde el PSOE hasta IU incluida apelando a “la gente” con una pretendida cara amable.

¿Sustituiremos el modelo organizativo de los partidos por un sistema de maquinarias electorales al modo norteamericano? Sería una buena transición, porque implicaría que nos dirigimos a una reforma del sistema electoral en el que la relación candidato versus elector será mucho más próxima, inmediata y responsable.

El título de este artículo resume el escenario. IU, no tenemos candidato porque Tania Sánchez se les ha ido. El PSOE, no podemos llevar de candidato a Tomas Gómez que ha sido expulsado de Callao por Ferraz. Y el PP, no sabemos el candidato porque Rajoy está aplicando la técnica de sentarse en la puerta de La Moncloa para ver pasar el cadáver de los adversarios. O porque tampoco lo sabe o no.

Italia fue capaz de sobrevivir demoliendo todos los antiguos partidos, desde la Democracia cristiana hasta el Partido Comunista. Dicen que los políticos de campo eran los mismos que se acomodaron bajo las nuevas siglas. Aquí, a los ciudadanos todo esto no les importa mucho, por lo que seguro que también sobreviviremos.

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