¿Misión imposible 2?

Las encuestas que se van publicando no preocupan, excesivamente, a Mariano Rajoy que ha transmitido a su equipo que las que él tiene, le dan ganador al PP en todas las elecciones. Lo cierto es que las distintas formaciones dispuestas a drenar votantes al PP, sean a su derecha, como Vox, o por el centro, como UPyD y Ciudadanos, muestran unos recorridos muy cortos. Especialmente significativo es el caso de UPyD que teniendo presencia en el Congreso de los Diputados presenta un estancamiento en el respaldo electoral por su derecha y por su izquierda -no captura votos en el caladero del PSOE- lo que debería hacer reflexionar a Rosa Díez y revisar su estrategia política de captación de los sectores residenciados en los espacios del centro político.

Rajoy va a tener razón en su escepticismo sobre la viabilidad de una formación de centro que ocupe los espacios de la moderación entre el PP y el PSOE que se han convertido en partidos limítrofes, por más que reiteradamente sus diferentes portavoces pretendan explicar que existe un abismo entre las dos formaciones.

De aquí que la ruptura del bipartidismo no se perciba tan nítida como para sostener que en las próximas elecciones vamos a encontrarnos con un resultado reflejado en una silla de cuatro patas – cuatro formaciones que se repartan el 85 por 100 de los escaños del Congreso.

Las últimas encuestas trasladan también que la migración de votos hacia Podemos se produce significativamente desde IU -Cayo Lara arrojó la toalla antes de que comenzase el partido – el PSOE y muy residualmente un 7 por 100 que parece excesivo desde el Partido Popular.

Podemos, además, presenta resistencias de captación del voto senior, de los mayores de 50, entre los que la utilización de las redes sociales y de Internet es muy reducida. Además su estabilidad económica está asentada en el sistema de pensiones, a pesar de las insuficiencias conocidas.

Si las encuestas publicadas tienen valor analítico, además de procurar una foto del momento, es sobre todo para reflejar el suelo de los grandes partidos y especialmente del Gobierno. Los datos están marcando un suelo del PP en el entorno del 30 por 100 del voto, con un voto oculto que le añadiría un 5 por100 más. Este resultado supondría una pérdida del entorno de 10 puntos con relación a las generales de 2011 que podría clasificarse como voto de centro no definido que se mueve habitualmente entre PP y PSOE. Estos electores pueden optar por quedarse en su casa, aplicar un voto de castigo en municipales y autonómicas replicando el voto de las europeas o retornar en parte a los dos grandes partidos ante la orfandad de un nuevo centro político.

En todo caso, habrá un tiempo político entre las municipales y autonómicas y las generales que previsiblemente va a favorecer al Gobierno. Asentada la recuperación económica, el puzle autonómico y municipal no va a ofrecer un buen ejemplo de la importación de un modelo italiano de pactos y coaliciones con marcha atrás en la política española.

En cualquier una buena elección de candidatos y equipos va a minimizar el efecto de castigo y desgaste que siempre recae sobre los gobiernos. Y el experimento griego, si Siryza cumple los pronósticos va a provocar un reforzamiento de los grandes partidos, PP y PSOE, por un electorado que ha mantenido una secuencia lógica en las elecciones y que actúa con reconocida madurez.

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