2015: activado el cronómetro

Europa ha comenzado convulsa el nuevo año 2015. El “Grexit” ha provocado una declaración del portavoz de la UE contundente -la pertenencia a la UE es “irrevocable” – y una matización de Tsipras, el líder de Syriza que reafirma la permanencia griega en el euro, algo tan obvio como que el procedimiento y las secuelas de la salida del euro son un experimento desconocido, y que solo puede ser analizado en este momento como un escenario de laboratorio.

Parece que el líder de Syriza ofrece a sus ciudadanos cambiar la política de la UE a la que imputa los problemas estructurales de su país, una propuesta optimista si se tiene en cuenta el peso de Grecia en la adopción de acuerdos europeos, y su capacidad real de articular un grupo de presión frente al núcleo mayoritario articulado alrededor de Alemania.

De momento Hollande recuerda que Grecia tiene ante todo que cumplir sus compromisos, como también es el camino marcado a Francia para el año 2015 en razón a su cifra de déficit por la UE. El Gobierno socialista de Francia que ha incrementado la recaudación fiscal un 35 por ciento en los últimos cuatro años, ha aprobado una reforma fiscal que tiene bastantes similitudes con la del Gobierno Rajoy, ya que ha suprimido el primer tramo del impuesto de la renta, lo que beneficiará a 6,1 millones de contribuyentes de rentas bajas y medias. La recaudación del impuesto se concentrará en 17 millones de contribuyentes, menos de la mitad, que continuarán pagando el impuesto, por lo que el esfuerzo fiscal se va a concentrar sobre las clases medias.

Los populismos, más o menos respaldados, no parecen que tengan un camino abierto en la UE que todavía tiene pendiente de resolución la salida de la crisis. El doble equilibrio en el que Europa convive, la tensión Reino Unido versus UE en determinadas políticas sectoriales y Norte-Sur, derivada del Plan de Estabilidad, hoy se incrementa con las derivas populistas de Grecia, el UKIP en Reino Unido y la incorporación de Podemos al panorama político español.

Hoy por hoy, hay más ruido que contestación real que pueda provocar una crisis en la UE relevante, aunque es indudable que los calendarios electorales en 2015 van a obligar a matizaciones, paréntesis en la agenda y correcciones de forma en los acuerdos del Consejo para el próximo año. Las recetas y la metodología sin embargo no van a cambiar, aunque las exportaciones europeas han recibido un sólido impulso con la depreciación del euro frente al dólar, lo que permitirá una política monetaria más expansiva que todos los Gobiernos han diseñado en sus presupuestos.

El reloj de la política española ha entrado en la secuencia de tiempo en descuento y el Gobierno de Rajoy va a convivir con tres citas electorales ciertas, las municipales y autonómicas del mes de mayo, las andaluzas y las generales, y una cuarta posible si el presidente catalán Mas decide convocar las elecciones anticipadas. Este último escenario el menos probable, ya que nacionalistas e independentistas jugarán obviamente la baza de un Congreso de los Diputados más fraccionado en las generales, que les permita forzar las relaciones con el Gobierno de Madrid y colocar el referéndum o el acuerdo unilateral del Parlamento de Cataluña en el año 2016.

En el anverso de la decisión de Artur Mas, están las negativas predicciones para CiU que reflejan las encuestas, muy afectadas por “los casos Pujol y cía. A pesar de todo, al Gobierno de la Generalidad le beneficia mantener la situación actual y trabajar sobre el nuevo marco político que resultará de los procesos electorales de 2015.
El PP tiene hasta la primera semana de febrero para despejar las dudas de sus candidatos a las principales ciudades y autonomías que concurren en el mes de mayo. Rajoy que siempre ha estado convencido del valor de la marca del Partido Popular – no hay nada a su derecha y en las proximidades del centro no se detectan crecimientos ni en UPyD ni en Ciudadanos – cree que no hay “candidatos milagro”, sobre todo en un escenario político como el actual en el que las posiciones de los electores están muy definidas ante el propio fragor y dialéctica de los partidos. A mayor tensión, más movilización espontánea del electorado propio, cuando se está en el Gobierno.
Madrid y Valencia son dos terrenos de juego principales por su posición relativa y las características de sus electorados muy motivados políticamente. La decisión tiene una transcendencia específica, aunque no es probable que se produzca un aterrizaje de un ministro del Gobierno que provocaría, en caso de derrota, una lectura doblemente negativa para el Presidente.

Por tanto, lo más lógico es que los candidatos salgan de los respectivos territorios y todo lo más que, en el caso de Madrid, uno de los elegidos haya tenido responsabilidades previas en el partido.

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