Coaliciones ni en Grecia

Los partidos requeridos no quieren coaligarse con el próximo. Podemos no quiere ver ni en pintura a IU. ERC no quiere listas electorales conjuntas con CiU. Rosa Díez, UPyD, rechaza a Ciudadanos. Y el PSOE desprecia el guante que le ha lanzado Rajoy en su discurso de fin de año con el que inauguraba la campaña electoral.
Este país es así y pensar que el comportamiento de algunos líderes políticos tiene racionalidad o algún parecido con el sentido de cooperación de los partidos del norte de Europa, acostumbrados a coaligarse, es una tremenda entelequia.

Entre los dos modelos de comportamiento de las democracias en Europa, España siente en estos momentos una atracción hacia el ejemplo griego, cuya crisis política le aboca a una elecciones y una nueva tormenta política y financiera, al no haber conseguido Stravos Dimas -apoyado por Nueva Democracia, el partido del primer ministro, Antonis Samarás- ser elegido presidente en la tercera votación parlamentaria por simplemente 12 votos. Los griegos dicen que quieren ser autónomos e independientes en sus decisiones y no depender de las que les marca Bruselas y el FMI, sin considerar que para ser independiente y autónomo lo primero que hay que ser es autosuficiente. Y parecen decididos a lanzarse a los brazos de Syriza -el padrino internacional de Podemos- una formación creada por aluvión de políticos procedentes de la izquierda radical que quiere colocar a Grecia al margen de las estructuras de la UE y que ha obtenido su primera respuesta con el desplome de la Bolsa de Atenas.
Difícil estatus en un mundo globalizado e interdependiente, en el que los movimientos de capitales y el comercio han roto casi todas las barreras que hoy están más bien situadas en las fronteras tecnológicas y energéticas que impactan de una manera fundamental en el desarrollo y en el crecimiento económico. En este nuevo mundo, Europa no puede sobrevivir sino desde la unión con minúscula y la Unión con mayúscula, capaz de jugar un papel principal entre las grandes potencias históricas, EEUU y Rusia y las emergentes como China e India.

La poderosa atracción de la luna electoral es irresistible y aquí también en España el PSOE de Pedro Sánchez continua manteniendo un discurso primario y desubicado, que no contrarresta el profundo hueco que en las encuestas le ha abierto el movimiento de Pablo Iglesias. Los nuevos dirigentes de Ferraz siguen sin ninguna estrategia para superar el miedo escénico que les ha metido en el cuerpo las últimas elecciones europeas, y que agrava la publicación continua de encuestas. La última de ellas les otorga un rango alrededor de 85 diputados, mientras el PP se sostiene en el entorno de los 130. Un partido que pierde peso cada mes con las despedidas de Alfonso Guerra y de Txiki Benegas.

Un escenario muy complejo y problemático para los socialistas, que han olvidado que la cocina sirve para preparar los platos, como les ha recordado a los por venir el político vasco. Deberían haber respondido a los elogios que les dedicó Rajoy desde La Moncloa con un discurso algo más elaborado que el “no, no y no” de su portavoz del día.
La política es una actividad que permite matizar posiciones, estrategias e ideologías bajo el prisma de la oportunidad y dar forma a las propias posiciones con el uso de la dialéctica. Es evidente que el PP y el PSOE tienen profundas diferencias, pero también comparten el acervo de la transformación de España en estos 36 años en los que han gobernado 22 años los socialistas. Los valores constitucionales, las convicciones europeas y la sedimentación de unos elementos que conforman el Estado social de Derecho que reconoce la Constitución, que fue el instrumento para la recuperación de las libertades y de la democracia, son patrimonio de todos los ciudadanos que han sido representados mayoritariamente por los dos grandes partidos.

Rajoy hizo bien en explicar el valor de la estabilidad que es el mismo que conjugan las distintas alternativas políticas en los países europeos, y que no tiene que suponer ningún dique ni parálisis en la regeneración y en las reformas que impone la realidad a todas las sociedades avanzadas. Hacer demoliciones y derribos utilizando la piqueta para volar el modelo constitucional sin tener, al menos, un borrador del diseño preparado para la sustitución, es no solo un ejercicio de irresponsabilidad y de insolvencia intelectual, sino ante todo una estupidez.

El Presidente del Gobierno no debe insistir en el mensaje a los socialistas. La política española va a requerir necesariamente acuerdos para abordar las reformas que están demandando los ciudadanos, y la formación de mayorías estables no tienen que suponer necesariamente coaliciones de gobierno. Gobernar en minoría es posible y así ha sucedido en otros momentos de nuestra reciente historia. Pero si queremos mejorar la calidad de la democracia y plantear una agenda posibilista de cambios en la Constitución, en la organización territorial del Estado que responda a las aventuras y las ensoñaciones secesionistas, y para las grandes demandas de modernización del país – especialmente en las Administraciones Públicas y la Justicia- se van necesitar acuerdos.
El PSOE tendrá que optar entre situarse al lado del PP, del modelo constitucional de 1978 o junto al magma de Podemos y sus discursos y ocurrencias originales.

En el PP Rajoy tiene claro que, a pesar del ruido, su gobierno tiene que continuar impulsando las reformas que nos exige la realidad europea y mundial, si queremos continuar con un desarrollo sostenido y aprovechar nuestras oportunidades como país. Pero no debería olvidar que la primera y básica coalición que tiene que hacer es con sus electores para poder pactar desde una sólida posición. Sus electores, de momento, no tienen otra opción electoral.

2 comentarios
  1. Lucyinthe Sky says:

    Gracias Sr. Martín Seco —- ojalá el debate sobre lo que ocurre en España se hiciera desde su amplitud de miras!
    El Establishment de la UE (mandados de la especulacion financiera internacional dirijida por USA) irán dando largas y si acaso dejarán caer algunas migas de la mesa para intentar evitar la revolución. Todo ello para ganar tiempo a ver si se implementa el TTIP.
    Los USA no pueden invadir ni bombardear Europa Oeste por problemas de imagen, así que intentan la conquista a través del terrorismo financiero.

    Ojalá sea usted el próximo ministro de economía —- saludos!

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  2. antonio says:

    ¿Qué pasa con Japón? Que se sepa, allí el desempleo es anecdótico. No comparemos con el sur de Europa donde una gran cantidad de “gente” lo pretende es vivir del cuento (papá Estado o de Robin Hood). Y se ve: en cuanto las cosas pintan algo mejor ya estamos de viaje al Caribe con Curro de nuevo. Así es que, desde mi punto de vista, la culpa no es de esos perversos poderes, que funcionan igual en Japón y en la Cochinchina, sino en la “gente” y sus líderes populistas chalanes del voto estulto.

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