Un auto para Doña Cristina

En un extenso auto el juez Castro ha acordado decretar la apertura de juicio oral en relación a Doña Cristina Federica Borbón y Grecia por dos supuestos delitos contra la Hacienda Pública tipificados en el artículo 305 del Código Penal en concepto de cooperadora necesaria. Un auto extenso de 150 páginas en el que dedica las numerada 78 a la 120, un tercio de su contenido, a fundamentar la apertura de juicio oral a la Infanta Doña Cristina.

Un auto extenso en el que con una profusa cita de sentencias e incluso de doctrina jurídica disecciona la posición procesal de la acusación pública, la acusación particular y la acusación popular que ejerce el sindicato de funcionarios Manos Limpias, y concejales del Grupo socialista de Valencia, aun cuando dejando nítidamente claro que la decisión de apertura del juicio oral o de sobreseimiento total o parcial respecto a alguno o algunos de los imputados le corresponde a él como Juez Instructor, siempre que alguna de las partes que ejercen la acusación lo soliciten.

El sindicato Manos Limpias solicita pena por cada delito de los dos contra la Hacienda Pública de que acusa a la infanta Doña Cristina, 4 años de prisión – en total 8 años de cárcel – y multas de 1.092.031,62 y 930.830,88 euros respectivamente.

Un auto de apertura de juicio oral que después de relatar los diferentes recursos ante la Audiencia Provincial en la instrucción y las peticiones del Ministerio Fiscal, la Abogacía del Estado y la Acusación Popular, Manos Limpias está dedicado en su fundamentación a Doña Cristina, con alguna derivación literaria en versión libre, para justificar la transmutación de los delitos contra la Hacienda Pública que en un primer momento requerían la prejudicialidad administrativa -no había delito si no existía actuación inspectora de la Hacienda- hasta el momento actual, en el que se otorga sustantividad propia como un delito perseguible de oficio a partir de la Ley Orgánica 2/1985.

Así dice “A pesar de tan contundente cita, consciente la Administración Tributaria de que estos principios no calarían fácilmente en el cuerpo social, se decidió a llevar a cabo unas amplias campañas institucionales de pretendida concienciación Tributaria entre las que habrá de ser resaltada, por ser un clásico del que se ha hecho un prolífico uso, las más de las veces cargado de ironía, la de que “Hacienda somos todos” y las muy recientes que cierran un diálogo con el eslogan oficial de la campaña: “Lo que tú defraudas, lo pagamos todos”.

Una cuestión interesante y polémica la que plantea el Juez Instructor que conduce a la consecuencia de que el bien jurídico protegido, la Hacienda Pública, tal y como se reconoce en el artículo 31 de la Constitución, abre la posibilidad de interposición de querella por supuesto delito contra la Hacienda Pública por quien actúe como acusación popular, sin la previa denuncia ante la Agencia Tributaria que puede ser presentada por cualquier ciudadano. Lo que puede dar lugar a todo tipo de querellas temerarias sin rigurosa determinación de los hechos básicos que conforman la tipificación penal. Posibilidad que no se recoge en países como Francia e Italia con los que compartimos una histórica cultura jurídica, como reconoce el propio auto. Estados que limitan el ejercicio de la acción penal al Ministerio Fiscal.

Las referencias que el auto recoge relativas al observatorio administrativo para la represión del fraude fiscal que el Juez Instructor trae a su auto en apoyo de su tesis, son al menos extravagantes y, en todo caso, abundan en la tesis contraria de la que propone, pues prueban la conectividad administrativa del delito fiscal a través de la Agencia Tributaria en el ámbito estatal, imprescindible en un tipo penal que por su propia naturaleza tiene una estructura de legitimación y representación en los órganos que gestionan y representan la Hacienda pública.

Esta tesis expansionista del Juez Castro en materia procesal penal que revisa la doctrina “Botín”, seguro que dará lugar a una nueva nominación, la doctrina “infanta Cristina”, tras recorrer un largo recorrido jurídico procesal que puede llegar al Tribunal Constitucional.

Lo que sí es evidente, más allá de disquisiciones jurídicas es que en este proceso Doña Cristina está incursa por la irresponsabilidad de su cónyuge y además, añado, por una estrategia personal y procesal de los dos principales acusados, Iñaki Urdangarin y su socio Torres, equivocada y empecinada en lanzarse recíprocamente el mayor tanto de culpa posible. Han hecho con sus actuaciones una parte considerable del trabajo de la investigación y del instructor.

Este telón de fondo en un “annus horribilis” en España por los escándalos de corrupción no debería, en cualquier caso descontextualizarse, aunque es evidente que ya ha tenido repercusiones en la Institución de la Jefatura del Estado, pues fue un elemento relevante en la abdicación del rey don Juan Carlos.

De ello a pedir la renuncia a sus derechos dinásticos, derechos eventuales e hipotéticamente muy lejanos a la racionalidad, supone imponer una pena adicional sin ser juzgada Doña Cristina.

Si queremos una Corona próxima y sin privilegios, reconozcamos también que esto puede pasar en muchas familias con el parentesco más o menos próximo y no por ello se impone un destierro a toda la estirpe. Y más aun puede suceder cuando la parentela ya no pertenece a los entornos reales, pues la normalidad ciudadana en tales casos es total y los riesgos, los generales.

Otros asuntos que requieren otro momento, son los tiempos de la Justicia, los vericuetos de nuestro Derecho procesal y si tenemos un sistema que procure que, al menos algunos de los mejores licenciados en Derecho, se incorporen a la Carrera Judicial.

1 comentario
  1. Antonio Breton says:

    A vista simple me parece que las relaciones entre ambos países es mejorable. Ahora que pertenecemos, ya desde hace años, a la UE ¿no sería interesante ponerse de acuerdo a la hora de trasponer las directivas comunitarias?

    Responder

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *