Y Montoro cogió la manguera

Como dicen los Evangelios financieros de Montoro, es más fácil perdonar intereses a las CCAA que cumplir el principio de corresponsabilidad fiscal.

Antes de que llegue el día del sorteo de lotería y las habituales imágenes de alegría que nos reproducen el cuento del milagro navideño que nos devuelve a los sueños de la infancia, tan bien explotado publicitariamente, las Comunidades Autónomas que han acudido al Fondo de liquidez autonómico se verán beneficiadas por la condonación de intereses con efectos retroactivos desde 2012.

Un balón de oxígeno para los Gobiernos autonómicos de Cataluña y Valencia que lideran el ranking de incumplimiento de las cifras de déficit durante el año que se cierra 2014, en un escenario general de ruptura del programa de consolidación fiscal al albur del cierre de la legislatura que tendrá lugar con las elecciones del mes de mayo.

Según los datos publicados, el déficit de las CCAA ha crecido un 32 por ciento en relación con el 2013 y ha supuesto hasta el mes de agosto 10.973 millones de euros ,el 1,03 del PIB, superando ya en el octavo mes el objetivo comprometido para todo el año fijado en el 1%. Y para el año 2015 el objetivo está fijado en el 0,7 del PIB, una cifra que es un objetivo imposible de alcanzar.

Pues bien, para maquillar esta situación, se acude al Fondo de liquidez y se borran contablemente los intereses devengados desde 2012 de las CCAA que han utilizado este sistema. Un buen regalo de navidad que se carga sobre el Estado convertido en buque nodriza de las Autonomías y garante de último recurso de los cumplimientos/incumplimientos de sus cifras de déficit.

Las CCAA tienen una deuda con el Estado de 85.000 millones de euros encabezada por Cataluña con 35.000 millones, Valencia con 22.000 millones y 15.000 millones Andalucía .En total, las tres suman 72.000 millones, consumiendo el 80 por ciento del total.

Una palmaria realidad de incumplimiento del programa de consolidación fiscal que se maquilla fiscalmente con deudas históricas, fondos a recibir del Estado, derechos pendientes de cobro por enajenaciones que no se realizan. En definitiva, con artificios contables que están recibiendo las advertencias de la UE, bajo la red de seguridad del Estado en el que Montoro se ha convertido en el patrocinador de la parábola del hijo pródigo con las CCAA, reflejado en la leyenda de que no se dejará caer a ninguna de ellas.

El ministro de Hacienda, incorporado a la doctrina de la reestructuración mediante quita, es decir, condonación de la deuda en el ámbito autonómico, tesis patrocinada por Pablo Iglesias, no ha superado, afortunadamente, la oposición del ministro de Economía Luis de Guindos apoyado por Rajoy.

Por lo tanto, seguimos igual en el escenario financiero de nuestra organización territorial, atrapados en la falsa dialéctica de que, como no hay nuevo modelo de financiación, se consolida por vía indirecta un sistema pervertido en el que los Gobiernos autonómicos incumplidores salen del problema con el salvavidas financiero del Estado que inyecta nuevos fondos a costa de todos. Un círculo que no se rompe y que presenta una patología estructural en seis CCAA y perjudica a las cumplidoras, como Madrid y Castilla León que no se han incorporado al programa de metadona en vena sin obligación de desintoxicación -déficit excesivo- que en último término soluciona Montoro.
La decisión tiene una repercusión con doble efecto. Si el Estado no cobra intereses por lo que se le debe -sí paga los que debe y la deuda del Estado está en el 96,4 del PIB- se incrementa su déficit que se financia con más deuda que recae sobre todos los ciudadanos y que hay que atender porque los financiadores no son ONGs. Por tanto, los madrileños y los castellano leoneses, con Gobiernos autonómicos del Partido Popular, que no han acudido al Fondo de liquidez y cumplen su programa de déficit, asumen sobre sus espaladas el despilfarro, la incompetencia o las juergas de otros Gobiernos, aunque nos contaran que su déficit es necesario como consecuencia de un modelo de financiación que les perjudica a los incumplidores. Afirmación insostenible si se observa la financiación por habitante de cada Comunidad que refleja asimetrías injustificables, especialmente en el caso de Madrid y se revisan las series anuales publicadas por el Banco de España de déficit excesivo que describen con claridad una bola de nieve que se ha cebado durante años en estas Comunidades.

Los tiempos pre electorales siempre son el momento para recibir regalos y promesas de los gobiernos. Hay que hacer olvidar los malos ratos y no hay como lanzarse a recuperar el favor popular con promesas y medidas electoralistas.

En plena confrontación con el independentismo catalán que ha presentado unos presupuestos maquillados con una deuda histórica del Estado artificial para ocultar la legislatura perdida por el gobierno nacionalista de Artur Mas y con un profundo lío interno en el PP de Valencia -que no sale del marasmo en el que se ha metido solo- se aplican medidas paliativas pagadas por terceros de Madrid, Castilla León…

Malos tiempos para pregonar reformas, racionalización de gastos, disminución de estructuras políticas, corresponsabilidad fiscal y patriotismo cooperativo en nuestro avanzado sistema federal imperfecto en el que las CCAA se dedican a las políticas del gasto y se declaran irresponsables en los ingresos.
No hay nada como ponerse en la frente esa pegatina que hace años se colocaba en los parabrisas traseros de los coches: “To er mundo es güeno”.

Montoro quiere parecer más simpático. Difícil tarea.

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