Recuperación, regeneración y reformas (y III)

Las medidas de regeneración presentadas por Mariano Rajoy suponen un avance indudable en el círculo de protección preventivo frente a la corrupción, aunque en el trámite parlamentario pueden y deben mejorarse cuestiones de orden técnico jurídico.

El Gobierno, en todo caso, ha impulsado mejoras desde su toma de posesión como la ordenación de las retribuciones en las empresas públicas, el control por los accionistas de los Consejos de Administración en las sociedades anónimas cotizadas y la Ley de Transparencia. En la elaboración de la respuesta política a la corrupción y su traducción legislativa no es conveniente apalancarse en posiciones que se centren únicamente en las soluciones por la vía del Código Penal, pues la política criminal no suele ser el mejor método preventivo, ya que siempre actúa después del hecho punible.

La mejor política contra la corrupción es la transparencia, es decir, el acceso a la información de la actuación del político como un derecho del ciudadano que solamente tiene unos límites muy concretos y generales: la seguridad nacional, la protección de datos de terceros y la utilización de la información para fines ilícitos. Pero fuera de los supuestos tasados, el ciudadano, titular del derecho a la elección de los representantes, debe tener todos los poderes para conocer la actuación de quien actúa en su nombre. De igual manera que sucede en la vida civil.

Es indudable que en nuestro sistema parlamentario no hay un mandato representativo de modo que el diputado no tiene que seguir las instrucciones de los ciudadanos que lo eligen, pero hay un debate incipiente sobre una democracia 2.0 que implicaría la apelación a los ciudadanos en determinadas cuestiones, facilitada con la incorporación de nuevas tecnologías.

En Andalucía, la Junta ha anunciado que va a incorporar la posibilidad de los ciudadanos de presentar enmiendas directamente en la tramitación de los proyectos de ley. Un avance, muy limitado, pero en todo caso una forma de romper el monopolio de los políticos en la política y abrir una puerta a la calle.

El centro del debate está en fijar el objetivo de abrir la actividad parlamentaria a las iniciativas de los ciudadanos, de modo que puedan presentar preguntas que deban ser contestadas en sede parlamentaria, iniciativas legislativas y políticas, cuando obtengan un respaldo suficiente mediante un proceso de adhesión por voto telemático. Si además, el perfil del diputado y sus actividades es accesible on line, tendremos unos representantes que pueden ser evaluados directa y constantemente.

La resolución del asunto de los viajes se ha quedado a medio camino y no ha sido capaz de deslindar la actividad pública de la privada de nuestros representantes, para lo que hubiera bastado un sistema de reintegro de gastos previa justificación.

En cualquier caso, la respuesta a los casos de corrupción consumados no puede ser otra que la investigación policial y su presentación ante los jueces y Tribunales como debe ser en un Estado de Derecho.

No se ha hecho, sin embargo, un análisis objetivo de donde están los espacios más vulnerables para que anide la corrupción. Si el debate parlamentario se hubiera celebrado con un cierto sosiego, se podría haber constituido una Comisión de Estudio que elevase en un plazo razonable unas conclusiones que evaluase las debilidades normativas y aprobase unas propuestas consensuadas en relación con el control y la financiación de los partidos políticos y las limitación de la discrecionalidad en la contratación administrativa. Pero el ambiente político es espasmódico y pasamos de la crisis del ébola, a la corrupción y de la corrupción a al violencia en el futbol, con la constante del independentismo catalán en todos los momentos.

El debate parlamentario protagonizado por Rajoy se intentó aprovechar por los grupos de la oposición para una descalificación previa del propio protagonista. Era un riesgo fácilmente predecible. Pero el Gobierno recuperó la iniciativa y al menos ha dado una respuesta ante tanta declaración vacía y grandilocuente que ha pretendido presentar a España como un país bananero sin discriminar ni a los actores ni a sus actuaciones.

Si de una vez se encara el debate del sistema electoral con rigor y se flexibiliza el monopolio de acceso a la política representativa desde los partidos políticos, los ciudadanos percibirán que no son un simple objeto electoral al que se halaga y corteja durante unas semanas para después incumplir lo prometido.

Que hay cansancio y hartazgo no cabe duda. Pero la regeneración cierta y racional desde la ciudadanía que recela cada día más, no parece que se vaya a producir. Tenemos la sensación de que como sucede en la mesa de los trileros, el garbanzo siempre desparece del cubilete que se elige.

Si el Partido Popular pusiera en marcha unas primarias abiertas a sus afiliados y simpatizantes para la elección de sus candidatos a las municipales y autonómicas, sería muy bien recibido por sus votantes. Nuevas formas para tiempos nuevos.

1 comentario
  1. mozote says:

    Una vez más habla o escribe Inocencio Arias, el diplomático del PP, que en la Sede de la ONU en New York afirmó que ETA había sido la autora de los atentados del 11M en Madrid. Y esto lo dijo cuando en España y en el mundo entero ya se sabía que había sido Al Qaeda. ¡Qué ridículo más espantoso y vergonzoso!
    Sr. Arias, su palabra y/u opinión valen lo mismo que la de Aznar o la de mi perro.

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