Las mentiras de la consulta

La lógica del Estado de Derecho hace naufragar el primer round de la consulta soberanista convocada por el Presidente Catalán. El Servicio jurídico del Estado ha presentado con carácter inmediato el recurso de inconstitucionalidad y el Tribunal Constitucional ha acordado la suspensión de la Ley de Consultas.

Con claridad, el Parlamento Catalán, al aprobar la Ley y el presidente Artur Mas al convocar el pseudo referéndum, han usurpado competencias que todos los ciudadanos hemos otorgado a nuestros representantes en el Congreso y en el Senado.

En todo caso, ¿alguien podía pensar que el Gobierno de Mariano Rajoy podía dar otra respuesta? La actuación del Gobierno catalán, apoyado en el bloque independentista, es un disparate jurídico, pero sobre todo político en una coalición integrada por dos partidos, Convergencia y Unió, situados en el espectro del centro derecha europeo. No creo que sus votantes se sientan muy satisfechos de realizar el papel de liebre de formaciones como ERC y CUP a quienes Mas y compañía están abriendo el camino electoral.

Más allá de la respuesta jurídica del Estado, en la más estricta lógica, intentaré plantear algunas preguntas que todos nos hacemos.

¿Qué le hemos hecho los demás ciudadanos a algunos catalanes para que parte de sus representantes y su Gobierno planteen la secesión?

No tengo respuesta. Durante años, los españolitos de a pie hemos comprado productos catalanes – desde los míticos Seat 600 hasta el cava de las celebraciones- algunos han pasado sus vacaciones en la Costa Brava, muchos han emigrado y trabajado y pagado sus impuestos en Cataluña y entre todos hemos contribuido a financiar sus infraestructuras y la transformación de Barcelona con motivo de los Juegos Olímpicos que sacaron a los “barraquistas” del Puerto y modernizaron la ciudad. Y nos hemos sentido orgullos de Barcelona, su vanguardia y las bellezas naturales de Cataluña.

Probablemente, los impuestos que hemos pagado usted y yo han servido para construir la Cataluña actual, lo que está muy bien en un país que desde la Constitución de 1978 ha querido romper barreras, aplicar la solidaridad y hacer una nación mejor para todos.

¿Qué competencia le falta a la Generalidad para afianzar su autogobierno?

Sin duda ninguna, si Vd. tiene la paciencia de leer el Estatuto de Autonomía verá que tienen todos los títulos para su autogobierno. El Estado de las Autonomías ha adelgazado de tal manera las competencias estatales que cualquier experto en Derecho Político afirma que las Autonomías constituyen el modelo federal español.

A mí no me molesta que los catalanes hablen y protejan su lengua. Pero me parece reprobable que al amparo de una libertad lingüística pretendan coartar la de los demás.

¿Qué competencias quiere incorporar el Gobierno catalán?

El problema catalán en la esfera de CiU se concreta en la reivindicación de un modelo de concierto fiscal y una caja propia de Seguridad Social. Traducido, “España nos roba” y para ello quieren limitar y/o suprimir su aportación a la solidaridad y a la vertebración de los territorios con menor renta.

En definitiva, la teoría de Juan Palomo con el propósito de configurar una especie de gran Montecarlo que se beneficie de la vecindad con España para vender sus productos.

Estos modelos desde el punto de vista fiscal, como sucede con Gibraltar, son estupendos para los que gobiernan. Sitúan un enemigo común fuera de la frontera, para aunar a todos los que disfrutan con la pertenencia al rebaño, viven a caballo de dos Estados y cogen de cada uno aquello que conviene mejor a sus intereses.

¿Hay realmente una tercera vía política para resolver el conflicto?

La teoría de que Rajoy no pacta una solución política al problema, que no se mueve y que el modelo federal es el bálsamo de fierabrás, son mentiras sobre mentiras.

No hay una tercera vía. Incomprensiblemente CiU ha adoptado una estrategia suicida y auto destructiva con graves perjuicios para todos.

No hay otra cuestión planteada por parte de los independentistas sino como se pacta el calendario para alcanzar la independencia.

La propuesta de reforma federal del PSOE y la que propone el reconocimiento de la singularidad catalana de una manera expresa en la Constitución, en una tesis puramente nominalista, son de una ingenuidad angelical. Y sobre todo son rutas equivocadas, inútiles, extravagantes e inoportunas con el proceso de construcción europeo.

¿Se puede mantener que la democracia está por encima de la Ley democrática?

Rotundamente no. Constituye un sofisma con el que se pretende contraponer a los demócratas, los independentistas, con los no demócratas, los constitucionalistas que según los secesionistas no permiten que el pueblo hable. Una nueva mentira y una tremenda manipulación.

Quienes así lo afirman deberían ver nuevamente la excelente película protagonizada por Pual Newman, “La jauría humana” y las consecuencias a que lleva despreciar la Ley.

La legalidad democrática y la libertad de los ciudadanos son más importantes y fundamentales que las apelaciones a un derecho a decidir, pretendidamente situado en el vértice de las organizaciones territoriales y que se recubre de falsedades historicistas.

Estamos ante un conjunto de manipulaciones y mentiras que están dirigidas prioritariamente al pueblo catalán al que se pretende llevar a un callejón sin salida que anime la tensión y la confrontación.

Desgraciadamente, los daños y las facturas de la irresponsabilidad del presidente Mas los vamos a pagar entre todos.

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