Las gaitas no suenan

La inconsistencia del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, continúa creciendo a medida que pasa el tiempo. En una semana muy importante para Europa en la que se celebra el referéndum sobre la independencia en Escocia, el líder socialista ha presentado una iniciativa de prohibición del maltrato animal en fiestas populares, dirigida contra el toro de la Vega que se celebra en la localidad de Tordesillas, después de intervenir en el programa televisivo “Sálvame”.

Los fontaneros de Ferraz deben estar también en horas bajas y podían haberle preparado un artículo o una entrevista en algún medio con alguna declaración relevante sobre Europa. Una Europa en cuya construcción han participado activamente los socialdemócratas europeos y que merecía una posición rotunda de los socialistas españoles, como ha hecho el Presidente Hollande en Francia. Pero Sánchez no tiene nada relevante que decir.

El seguimiento del referéndum escoces se ha valorado por la oposición de izquierda y nacionalista con un cierto folclore, scotch on the rocks.

Los parlamentarios de ERC oyen gaitas y dicen que están sonando a las puertas de Rajoy que no es muy partidario del folclore fuera de sus lugares propios. Los mil gaiteros que acompañaron a Fraga cuando tomó posesión de la Xunta no vinieron a Madrid para hacer sonar sus instrumentos en la Carrera de San Jerónimo cuando el Congreso voto a favor de su investidura. Inteligente decisión.

En San Sebastián ,Bildu ha colgado la bandera escocesa en el Ayuntamiento de San Sebastián, un acto que sirve para recordar que los independentistas escoceses se ha comportado siempre pacíficamente y no tienen sus manos manchadas de sangre. Hubieran quedado bastante mejor si lo celebran en privado con unos chiquitos.

Y los nacionalistas catalanes consideran un precedente el referéndum escoces que se ha convocado bajo un marco legal y,además, pactado, sin hechos consumados ni actuaciones unilaterales de los escoceses. El resultado que se aventura a estas horas, una victoria del no por seis puntos, será un varapalo para los independentistas que se quedaran significativamente solos en Europa en su viaje hacia ninguna parte.

La estrategia del Gobierno catalán que pretende aprobar la ley de consultas esta misma semana quedará debilitada por el resultado de Escocia. En todo caso, Artur Mas se ha montado en un vehículo que circula cuesta abajo sin frenos, por lo que se ha cerrado él solo la vía de escape. Atrapado en sus propios errores y bajo la presión de Oriol Junqueras, su margen al frente del Gobierno catalán tiene fecha de caducidad. Ha roto sustantivamente la coalición con Convergencia. Se ha distanciado de los partidos constitucionalistas, cuya colaboración con la Generalidad es fundamental para superar las dificultades y el alto endeudamiento de Cataluña. Y ha contribuido a generar una profunda brecha en la sociedad catalana y con los ciudadanos de los demás territorios, convirtiéndose en un personaje a medio camino entre ridículo y antipático.

La suma de sus errores y la firme posición del Gobierno de Rajoy le aboca a convocar elecciones anticipadas, a modo de harakiri público, tal y como aventuran las encuestas.

El Gobierno de Rajoy estará de guardia el fin de semana y preparado para responder con la legalidad y los instrumentos del Estado de Derecho a los desafíos independentistas. Mientras los ciudadanos contemplamos con aburrimiento y hartazgo la retahíla de lugares comunes, provocaciones, reducida sustancia y nula solidaridad con que, día si y día también, nos recuerdan los independentistas su cerrazón y reducida visión de Europa.

Lo único positivo es que cada día que pasa queda menos tiempo para contemplar como Artur Mas va a presentar el plato independentista que lleva dos años cocinando.

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