Riesgos para la recuperación

Algunos dirigentes del Partido Popular con la excepción de Mariano Rajoy, poco propenso a las “caralladas” políticas, están repitiendo con escasa gracia la frase: “la recuperación ha venido para quedarse”. La ocurrencia, poco inteligente es probablemente resultado del sesudo, costoso y arduo trabajo de algún asesor de comunicación, interno o externo que presume de imaginativo.

Que hay indicadores claros de recuperación en la maltrecha economía es evidente. Y que ha vuelto la confianza  a nuestro país, internacionalmente y en clave de demanda interna también. Lo cual confirma que estamos en la buena ruta y que todavía queda mucho camino por recorrer, como ha recordado sensatamente el presidente del Gobierno.

La mejora de la marca España, acreditada con la superación de las tensiones trasladada a la prima de riesgo y el cierre de los mercados financieros, no puede servir de cobertura para incrementar el porcentaje de deuda pública emitida, por mucho que se consiga una mejora y rebaja sustancial en la partida de intereses que hay que atender periódicamente. Estamos rondando el 98 por ciento del  PIB en el endeudamiento público y la Comisión de la UE ha lanzado un primer aviso.

Además, el déficit público de las Comunidades Autónomas no se reduce al mismo ritmo que el del Estado y está mostrando rigideces preocupantes consecuencia de unas reformas estructurales tímidas y de poco calado por la resistencia de los políticos autonómicos que se atrincheran en sus territorios. Los episodios vividos con la reducción del número de diputados autonómicos en Madrid y Castilla La Mancha protagonizados por la oposición de izquierda son una buena prueba de estas resistencias endogámicas.

Los datos así lo confirman. La Administración del Estado ha reducido el déficit en un 19,1 por ciento con relación a 2013, lo que representa el 2,52 por ciento del PIB, con una disminución significativa en el déficit primario que no incluye los gastos financieros.

Sin  embargo, las CCAA presentaron unas previsiones de ingresos muy optimistas para 2013 y, en consecuencia arrastran ya una desviación de 4.140 millones de euros, según las estimaciones de FEDEA -Fundación de Estudios de Economía Aplicada- lo que supone que deben crecer sus ingresos un 17 por ciento este año 2014 para cumplir los objetivos de déficit.

En la relación de Comunidades, Cataluña, Valencia y Murcia son las que presentan las peores cifras y  se colocan en el panel de incumplidoras del objetivo de déficit una vez más.

El escenario internacional se está  complicando más de lo que se preveía a principios de año. La crisis de Rusia versus Ucrania  está desembocando en respuestas comerciales que han provocado el cierre del mercado ruso a los productos hortofrutícolas españoles. La UE  subvencionará la sobre producción para evitar una caída de precios, con lo que palia sus efectos con carácter transitorio. En todo caso, es una mala noticia para nuestros exportadores.

Las tensiones bélicas en Oriente Medio y políticas en Irak con la designación de un nuevo primer ministro Haider al Abadi, al ser escenarios sensibles en la política norteamericana, están provocando una bajada en la cotización euro/dólar  e incremento del precio del petróleo, ante el recalentamiento de la zona.

La crisis de la deuda Argentina, como un sainete que se repite cíclicamente, ha reaparecido tras la sentencia a favor de los tenedores de bonos argentinos y las declaraciones del Ministro de Economía Axel Kicillof.

Y los recientes datos de Alemania anticipados revelan que se ha ralentizado el crecimiento en el primer semestre de este año y que se ha producido en agosto un desplome en el índice de confianza de los inversores alemanes a niveles de 2012.

En España, los datos del paro registrado presentan una mejoría sensible, pero todavía están por debajo de los correspondientes a noviembre de 2011 y no se ha llegado a los 17,229 millones de afiliados a la Seguridad Social con que se cerró  el año 2011.

Todos estos elementos reflejan unas tensiones que  planean sobre el escenario económico e incrementan la desconfianza y la volatilidad de los mercados. Sin duda, cada vez más, tenemos que aprender a convivir con distintas incertidumbres y conflictos que se reproducen en distintos puntos del planeta y que impactan en la economía globalizada de una manera inmediata gracias a la información inmediata, con un efecto multiplicador.

Un buen amigo me remite un artículo publicado en The Foreign Affairs  publicado por Randal L Schweller, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Ohio, bajo el título The Age of Entropy.

La entropía, dice es un concepto político que mide el desorden: a más alta entropía, más alto desorden. Y el desorden precisamente caracterizará el futuro de la política internacional. El mundo ha sustituido un único súper poder o grupo de súper poderes, potencias, que determinaron el orden internacional  por una variedad de poderes, incluidos naciones, multinacionales, movimientos ideológicos, organizaciones internacionales, organizaciones criminales y terroristas, organizaciones de derechos humanos que interactúan en la consecución de sus objetivos y que provocan que las crisis y los problemas se reproduzcan con más frecuencia y cuando ello sucede, se resuelvan menos cooperativamente.

En definitiva. un mundo más complejo, con más voces en el escenario que multiplican su difusión gracias a las nuevas redes de comunicación tecnológicas y sociales y cuyo respaldo democrático es difuso o al menos indeterminado en un primer momento,  capaces de aparecer y desparecer en el plató mundial en el que el decorado cambia a gran velocidad.

Por todo ello, prudencia.

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