Quien defiende a Europa

El resultado de las elecciones al Parlamento europeo demuestra que ni la Comisión, ni los Gobiernos ni los candidatos han defendido a Europa. No una cierta idea de Europa, sino su historia, su acervo, su proyecto de futuro. Hace unos meses, en unas conferencias sobre el hecho europeo, Méndez Vigo, secretario de Estado para la Unión Europea, decía que a la UE le falta una narrativa. Una afirmación que habría que matizar y añadir que lo que sucede es que nadie cuenta esta narrativa europea, abandonada a una cierta orfandad.

Esta es la explicación de la contestación a Europa desde el UKIP británico, el Frente Nacional francés, Syriza en Grecia o el modelo bolivariano cubano de Podemos en España.

Todos estos partidos, con sus líderes comandando las cuadrigas de sus formaciones tiradas por los corceles de la demagogia, la frustración, la restricción de la libertad y la nostalgia del pasado perdido, aderezados con las dosis de totalitarismo que sirvieron de apoyo al fascismo y al comunismo, lo que pretenden es suprimir el espacio de libertad que durante siglos y tras dos grandes guerras ha construido Europa.

Ante una indudable inacción de la Comisión y de los Gobiernos y del propio Parlamento europeo convertido en una Babel lejana e ininteligible para los ciudadanos, la UE se ha presentado no como la red de seguridad que ha evitado el despeñamiento de Grecia y Portugal y el colapso de Irlanda, Italia y España, sino como los buitres sin corazón que imponían al desvalido griego, portugués, irlandés o español duros sacrificios dirigidos únicamente a resarcir de sus préstamos a los opulentos banqueros carentes de toda piedad.

Cuando Miguel Arias en el debate- malgré lui- le intentaba explicar a la señora Valenciano las ventajosas condiciones del crédito de 100.000 millones de euros del que se dispusieron 50.000, destinado a lo que se ha denominado rescate financiero del sistema de Cajas de Ahorro la candidata del PSOE, se revolvió teatralmente contra tal afirmación, olvidando los prebostes socialistas que en Caja Castilla-La Mancha o Caixa Catalunya habían llevado a la quiebra a estas entidades. Entidades que sin estas ayudas hubiesen arruinado a miles de ciudadanos que tenían sus ahorros, sus nominas y sus planes de pensiones en estas entidades.

La Europa de los Fondos de cohesión y de convergencia, de la PAC y de las subvenciones que ha transferido miles de millones de euros a España, se nos ha presentado artificiosamente como una malévola madrastra que nos infringe castigos inmerecidos. Todos esos partidos, declarándose antieuropeos y animados desde la ignorancia y la incomprensión de Europa, no pretenden otro objetivo que transformar Europa en un espacio con menos libertad e insolidario. Desde la tradicional cerrazón de sectores británicos a la idea de una UE cada día más potente, a la que se le imputa injustamente el declive de una sociedad cuya causa efectiva y real está en su envejecimiento y su resistencia a la modernización. Desde la insolidaridad de agricultores, funcionarios y obreros franceses, azotados por la crisis y que un día volcaron camiones de fruta española o se sienten atemorizados por los “pied noirs” o los turcos que habitan los suburbios de las grandes ciudades y que cambian la libertad, la igualdad y la fraternidad por la “seguridad y el orden” del Frente Nacional. Y desde los españoles de Podemos dispuestos, una vez más a gritar “vivan las cadenas y muerte al invasor”, a quienes les cuentan que la arcadia de Cuba y Venezuela es el mundo feliz porque no pasa nada por sacrificar la libertad por la igualdad y que un tal Pablo Iglesias nos diga a cada uno de los españoles como tenemos que pensar, vivir, comportarnos y cuando jubilarnos.

La recuperación de la idea de Europa, la verdadera narrativa de la realidad europea, debería ser el objetivo fundamental de los dos grandes partidos PP y PSOE, si este último conserva el sentido de Estado que llevó a España a la Comunidad Económica Europea y a la OTAN. Un PSOE en busca de autor, de un liderazgo perdido que no lo encuentra porque hoy no hay grandes políticos como Felipe González o Alfonso Guerra que tenían y tienen una idea con narrativa de España y de Europa.

Qué certeramente ha retratado Felipe González el proyecto de Podemos. ¿Pero no se dan cuenta los socialistas de que lo que hay que hacer es recuperar su sentido de Estado y dejar a un lado las derivas hacia la demagogia donde siempre van a tener a algún Pablo Iglesias que les gane por la mano?

Post Data: El comité de selección de candidatos del PP debe ser cesado inmediatamente después del episodio de Enrique López. Con la cantidad de gente, afiliados y simpatizantes tan sensatos, buenos profesionales y responsables que hay. Hay comportamientos tan irresponsables que acreditan un proceso selectivo inexplicable.

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