Lisboa 24-M: El mayo más castizo

El Atlético de Madrid, con Simeone, el mago Merlín del futbol, ha roto el maleficio de 40 años y ha hecho el primer milagro deportivo del siglo XXI que ha sido llevar al Club a Lisboa, a la final de la Champions y ser al mismo tiempo el primero en la Liga. Un camino que han recorrido los madrileños de todos los barrios y desde todos los rincones de España -el Atlético cae bien- cuyos gritos de apoyo retumbaban en Stamford Bridge con tanta fuerza que callaron los cánticos de los londinenses del Chelsea.

Un milagro después de 40 años –la fecha de caducidad de las dictaduras- que recupera para el futbol el concepto  de juego y de deporte, puro realismo mágico y revolución contra el poder, sobre el que hubiera escrito un cuento Gabriel García Márquez, si la vida le hubiera dado más tiempo.

Un triunfo excepcional, que no estaba en el guión y que desgrana la cadencia irrefutable de los acontecimientos, de los finales ‘dejá vu’,  en los cuales siempre participa los mismos poderosos en el reparto.

Antes, el Real Madrid, con una historia europea impresionante, había roto su propio maleficio y ha ganado el otro papel estelar en thriller camino a Lisboa y  va por la decima que es el gran objetivo del club y de su Presidente para completar la vitrina de trofeos del Bernabéu y adornar el nuevo Estadio que  transformará donde reposaba el viejo Chamartín.

Los dos equipos  Atlético y Madrid han derrotado a las potencias de los ingleses y alemanes que durante años han dominado el futbol europeo y que hoy continúan mandando también los mercados financieros y la política europea. Con el tercero, Francia, enredado en sus problemas internos y que ha tenido que recurrir a un español de origen, Manuel Valls, para poner orden en sus maltrechas finanzas.

Ya se sabe que si hay que sufrir y hacer heroicidades, siempre hay que llamar a un español que luego en los tiempos de bonanza, se abandona a la molicie y es capaz de vivir en el absurdo y de tirar por la borda todo lo conseguido.

En todo caso, el nombre de Madrid reina en el futbol Europeo y contribuye a la Marca España decisivamente. Menudo apoyo para Carlos Espinosa de los Monteros, el CEO de la Marca, atlético, escasito de recursos y que tiene que lidiar con los disparates y fantasmas nacionales, como el que lleva tiempo alimentando el independentismo  catalán con una mediocre representación del teatro del absurdo de Eugene Ionesco y Samuel Beckett y que en España se hace grande con Miguel Mihura.

Hemos oído a Artur Mas decir que Barcelona es la Marca que más aporta de toda España, en un arrebato más Mas del síndrome del síndrome del “somos los que más”. Y sin duda es un orgullo para los catalanes y los demás españoles que estamos convencidos que tenemos marcas de primera, como Andalucía, Madrid, Canarias, Barcelona y tantas otras que contribuyen a nuestra fantástica diversidad en un proyecto común.

Qué pelmazos estos que están siempre repitiendo que son “lo más”, en competencia permanente contra todos. Deberían aprender del sistema Simeone: humildad, trabajo, respeto y partido a partido.

Y hacer equipo, como ‘fer país’, que las estrellas desaparecen cuando  amanece.

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