El Atlético: la tercera vía del fútbol

Con permiso del Presidente, de la directora y de García Candau hoy solo puedo escribir del Atlético del Madrid. Y como empezaba la canción de Joaquín Sabina, qué manera de jugar, qué manera de luchar, qué manera de animar, qué manera de ganar.

El Cholo Simeone ha devuelto al Atleti al lugar en el que ha estado en España por su historia. Un club que siempre ha luchado arriba contra los grandes, con su estilo propio, capaz de lo mejor y de ponerte en un puño el corazón en los últimos minutos. Lo que ha hecho Simeone solo puede comprenderse volviendo la vista atrás y recordar como cogió al Atlético.

Tengo la suerte de recordar como mi padre me llevó al estadio Metropolitano con muy pocos años. La época de Medinabeitia, Rivilla, Jayo y Calleja comenzaba una alineación en la que los niños que éramos atléticos queríamos imitar a Ufarte, un “7″ que corría por la banda y regateaba a los defensas y a Gárate, el delantero centro que remataba de cabeza con un salto elegante y limpio.

El Atlético es la tercera vía, la ruptura del bipartidismo futbolístico, deporte en estado puro no fabricado a base de talonario sino con el esfuerzo, el sentido de equipo, el apoyo de la afición, la humildad del día a día. Un club que no tiene que decir que es el mejor club del mundo ni que es más que un club. Pero es un club con una afición y una fuerza de unión con su equipo, aún en los momentos más difíciles de su historia, que no mejora ninguna otra afición ni ningún otro club.

Simeone ha implantado un estilo de trabajo en la defensa como el de una legión romana: los jugadores en tres líneas, juntos, sin espacios entre las líneas y con apoyos constantes cuando ataca el contrario. Y para la delantera, el contragolpe, la táctica de guerrilla, la velocidad y el golpeo para replegarse inmediatamente.

Un equipo de Madrid, cuya afición se lleva bien con la del Barcelona -el equipo que mejor hemos visto jugar al futbol en estos últimos años- un modo de comportamiento a seguir en estos tiempos de aparentes rupturas. Muy bien y muy correcto ha estado Zubizarreta, director deportivo de los azulgranas, cuando le han preguntado si se llevarían a Simeone a un grande como el Barcelona y ha contestado que “Simeone ya está en un grande”.

Un equipo que con un presupuesto que es una tercera parte del de Madrid y del Barcelona -poco más que los fichajes de Neymar o Bale- está entre los cuatro mejores equipos de Europa y sabe administrar la crisis, los recortes y los controles de Montoro para no gastar en fichajes más que lo que lo que autorizan los pagos a la Hacienda. Se fue Falcao y vino Diego Costa y mete goles Raul García. Se fue David Egea y llegó Courtois. Y la defensa menos goleada de la Liga y de la Champion.

Dicen que el modelo Nadal -el mejor deportista español de todos los tiempos- se estudia en algunas Escuelas de negocio para directivos que intentan encontrar los secretos de su fuerza mental y su capacidad de recuperación después de sus problemas con su rodilla, tiempos en los que se oyó a algunos necios e ignorantes del deporte que estaba acabado.

Ahora habrá que añadir a los cursos de estrategia y motivación el modelo Atlético Simeone, todo un tratado de estrategia, administración de recursos, motivación, inteligencia emocional y liderazgo. Un milagro, casi tan asombroso como el de los panes y los peces.

Los presidentes del Congreso, Jesús Posada y del Senado, García Escudero, deberían organizar unos cursos de verano -ya no hay tiempo antes de las elecciones europeas- para diputados y senadores con un programa de coaching dirigido por Nadal y Simeone, a ver si consiguen motivar a los ciudadanos y sale la clase política del letargo y de la insoportable levedad de las declaraciones, debates y disputas con que maltratan a los sufridos ciudadanos. Un programa en el que darían conferencias Miguel Angel Gil -el mejor director que ha tenido el Atlético- y Clemente Villaverde -el sentido común en la comunicación-.

Pero hoy no procede escribir de política, ni siquiera para recomendar a nuestros representantes que trabajen en equipo con esfuerzo y entrega.

Hoy hay que poner en el fondo de la información y de los artículos de los colaboradores de esta República los colores rojo y blanco del Atleti.

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