El dedo no tan divino

Andalucía es la Comunidad Autónoma con mayor aportación en número de diputados al Congreso-60 diputados- y senadores a la Cámara Alta – 41, aunque nunca se ha articulado un “poder andaluz” que defienda iniciativas transversales entre los partidos en beneficio común de sus ciudadanos. Un lobby andaluz capaz de plantear como objetivo el reconocimiento y el desarrollo de esta realidad en España, la más relevante en población y la más extensa territorialmente.

La clave de esta dilución política andaluza sin duda está en un encanallamiento entre los partidos que ha propiciado un permanente medio ambiente espeso y denso, más volcado en el insulto que en el debate y más propicio a la descalificación rastrera que al encuentro en proyectos constructivos.

Ahora el PSOE en Andalucía intenta volver a sus orígenes – la foto de Felipe y amigos merendando en el campo con la tortilla trae muchos recuerdos- y está organizando una operación con Susana Díaz a la cabeza dirigida a controlar Ferraz. Pero en Madrid, en los años de Felipe, no había un Rubalcaba instalado en el aparato que estuviera dispuesto a dar batalla como gato panza arriba antes de abandonar la sede.

La “operación Susana” está diseñada desde el día en que el PSOE conserva el poder en las elecciones de marzo de 2012 en base al acuerdo con IU frente a la más amarga victoria del PP que obtuvo el mejor resultado con 50 diputados, a 5 de la mayoría absoluta.

En estas elecciones de marzo de 2012 el PSOE perdió 9 diputados de los que IU ganó 6 y el PP 3, lo que prueba que los populares penetraron en territorios electorales socialistas.

Después de este gran resultado y con una mayoría absoluta del PP en el Congreso y alcaldes en las ocho capitales, el PP ha entrado en una dinámica que dilapida todo el esfuerzo que se había realizado para llegar al resultado de marzo de 2012.Abandono de Arenas, interinidad de Zoido, apertura de la sucesión y cierre dos años después con el desembarco de Juan Manuel Moreno en un parto con demasiadas matronas.

El PP cada vez que gobierna incurre en una incapacidad patológica para comprender Andalucía e integrar su proyecto político con la aportación andaluza, fundamental para mantener los equilibrios territoriales y la propia identidad nacional. Y en estos tiempos, con el desafío secesionista catalán es aún más necesario.

Nuevamente estamos en presencia del juego que más favorece al PSOE. El discurso es reiterativo. Andalucía la cenicienta del país vejada y menospreciada por la madrastra del PP en Madrid y sus pérfidas hermanastras. Un esquema muy simple, victimista que adereza convenientemente el anteproyecto de ley del aborto, la reforma laboral, la dependencia y el ahogo financiero. Un esquema en el que el PP entra como un inocente colegial y lo favorece con todo el lio que ha organizado con la interinidad en la sede de la Presidencia andaluza.

Una vez más, los pequeños interés corporativos y las vendettas personales prevalecen frente a una estrategia racional a medio plazo que mantenga el objetivo de conservar el voto propio y ganar espacios en el centro político en competencia con el PSOE. Fundamental en las próximas elecciones generales.

De las distintas hipótesis que se han barajado para la presidencia del PP andaluz se ha elegido la peor, cuando había que elegir la mejor. En las quinielas se señalaba a políticos con trayectoria y prestigio como Miguel Arias o con proyección y galones como Fátima Báñez. También, en la cantera hay mujeres alcaldesas con méritos reconocidos y políticos de nueva generación que trabajan desde hace años y bien en Andalucía.

Traer un político reciclado en Madrid e integrado en un Ministerio que funciona bajo mínimos, en cuyo currículum, como recoge más arriba González Urbaneja, se jalea como mérito que es hijo de jornaleros, es una temeridad por no decir que una estupidez y un desprecio a la inteligencia de los votantes.

Para este resultado sobraban las alforjas. Y mejor haber mantenido la interinidad con Juan Ignacio Zoido que es un político con formación que no ha perdido la condición de persona, por mucho que le pesase tanto palio sevillano.

La capacidad autodestructiva de los partidos es muchas veces ilimitada. A Moreno le mandan a administrar un retroceso electoral en las próximas convocatorias. A él no le va a pasar nada que no estuviera previsto por cualquier observador imparcial.

El dedo es mucho menos omnisciente y divino de lo que se presumía. Como el juego de la peonza, lo malo es que Andalucía y todos perdemos.

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