De Nueva York a Valladolid

Rajoy ha vuelto de Nueva York revitalizado con la dosis de tratamiento de respaldo que le ha proporcionado Obama, “face to face”, en los sillones de cuero de la Casa Blanca y con la chimenea al fondo. La política, de vez en cuando, da estos buenos momentos y el Presidente Rajoy tiene, como todos, su corazoncito y  derecho a disfrutarlo. Todo, bien entendido, en el perfil de tono bajo que ha dado siempre en su perfil político, huyendo siempre de las sobreactuaciones que solo sirven para  encender los ánimos de los contrarios y de los propios  que son, casi siempre, mucho más peligrosos.

En la oposición mediática alguna ilustre locutora se preguntaba cómo Obama no le había “afeado” el alto porcentaje de paro y solo se había referido a su liderazgo en  la reconducción de la crisis. La política internacional tiene sus protocolos y sobre todo sus grandes líneas y la preocupación de Estado Unidos tiene un fundamento geopolítico derivado de la inestabilidad que España e Italia habían comunicado a la zona euro, con el posible efecto desencadenante de una crisis en forma de sima en la economía mundial. El problema de algunos y algunas es que no levantan ,al menos de vez en cuando, la cabeza apara otear el horizonte.

Un cumpleaños para Rajoy de sus dos años de Gobierno bien organizado y gestionado en la agenda y en la puesta en escena. Ya era hora que el Gobierno y  Rajoy salgan al ruedo con otro ánimo que el de devolver melones.

El ruedo ibérico no es fácil y nunca lo ha sido porque este país tiene un reflujo aislacionista que pervive y se manifiesta en sus comportamientos. Aquí hay que bregar con los líos internos, no los que provoca Rubalcaba que ,políticamente, se comporta mejor que un niño vestido de primera comunión y encima del colegio de El Pilar. Las ‘caralladas’, como diría en gallego, provienen de los propios que se han enredado con el anteproyecto de Ley del aborto -no regules aquello que no puedes controlar- y con el copago de las ambulancias a los crónicos que, sorpresa, la secretaria general del PP voltea con el garbo y  las hechuras de un desplante torero. “A mí la Mato”.

Ya se sabe que  no hay mejores enemigos que los adversarios del partido y Rajoy ha practicado siempre el “laissez faire, laisse passer le monde va de lui même”, lo que no supone que comparta ninguna coincidencia con ‘monsieur Hollande’. Nunca se le verá a la grupa de una moto o de un motorista.

Desde el este de España, el portavoz de la Generalitat, Homs, la segunda voz, ha dicho otra ‘carallada’ en relación con la entrevista de Nueva York, haciéndose un pequeño lío con lo interno y lo internacional. Cada vez da más la impresión que la cuestión catalana pierde fuerza y que Artur Mas pisa terrenos inestables si su estrategia se mantiene tan pueril como hasta ahora. El buen cava catalán lo quiere convertir en un mal espumoso y el seny y la inteligencia de los catalanes en embestidas episódicas y en espectáculos de colores en los campos de futbol que no empeñan el fantástico juego que sigue haciendo el Barcelona.

En todo caso que los debates de portada sean las discrepancias entre el juez Castro, otro que va en moto y el fiscal Horrach, tranquiliza el medio ambiente. La Infanta doña Cristina ha tomado la  decisión correcta -del Rey abajo,ninguno- de no recurrir su imputación y el tandem de abogados Roca y Silva es una garantía. La instrucción del caso Urdangarin hubiera producido mucha menos noticias si desde el primer momento hubiese estado debidamente asesorado y no hubiera convertido sus peleas con su socio en una trifulca dentro de un procedimiento penal.

En cualquier caso, los tres años de instrucción reflejan las patologías que padece nuestra Justicia, con sumarios que no se concluyen, convertidos en causas generales y más en espectáculos que en la sobriedad y el rigor con que se debe administrar la Justicia. Sostener una imputación por delito fiscal en contra del informe de la Agencia Tributaria, de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía es bastante aventurado y novedoso en nuestro sistema jurídico. Y más si se reconstruye lo actuado desde los principios del derecho sancionador general que ha determinado con bastante precisión los concepto de culpabilidad y de tipicidad.

No todo lo que puede suponer una reprobación social constituye un tipo  penal  y menos cuando lo mas que se percibe es una relación de confianza con base matrimonial que se ha superpuesto a la diligencia exigible a los socios. Pero hay que guardar las formas y el público pide la entrada en los Juzgados. Lo que tienen que hacer algunas mujeres por sus hombres.

Rajoy ha vuelto de los vientos glaciares que circulan por las calles de Manhatan al clima de la meseta madrileña para otear desde  el pabellón de caza de La Moncloa las nieblas que siguen sobre nuestra política.Y además ha sustituido su presencia en Davos por la Convención del PP en Valladolid. Error, error, a Valladolid se va en el Ave en cualquier momento y en  la Convención, además, se va encontrar con la tropa. Y joder, qué tropa.

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