Una nueva red

El contencioso del Canal de Panamá protagonizado por Sacyr se une a la secuencia, con variaciones, de conflictos que afectan a empresas españolas como consecuencia de sus contratos o inversiones en Latinoamérica. El caso papelera que llevó a Argentina y a Uruguay a procedimiento ante la Corte Internacional de Justicia durante cinco años, con las implicaciones que tuvo para la empresa española ENCE y, más recientemente, la expropiación de Aerolíneas Argentinas y de Repsol han engrosado los anales de procedimientos jurídicos en los que están implicadas empresas españolas derivados de su internacionalización y especialmente de su presencia americana.

Junto a ellos, hay numerosos conflictos con empresas o particulares inversores que no llegan a las primeras páginas de los periódicos. En la historia, se puede recordar la tímida recuperación de los bienes de españoles en Cuba tras la incautación que tuvo lugar con la revolución cubana y el régimen castrista.

La ministra de Fomento ha salido rauda hacia Panamá a tomar el pulso directamente a la situación que ha estallado informativamente al inicio del nuevo año, aunque estaba larvándose desde hace tiempo. ¿El Gobierno tenía alguna previa de las vicisitudes que se estaban planteando en la ejecución de la obra?.

En nuestro sistema parlamentario hay escasos debates, por no decir ninguno, sobre la acción que debe tomar el Gobierno en apoyo de los intereses de empresas y ciudadanos españoles. Con motivo de los asaltos de los piratas somalíes a los atuneros españoles, se plantearon medidas de protección desde la Armada a nuestros pesqueros, como en años atrás tuvo lugar con los que faenaban frente a las costas del Sahara en una época de apresamientos y hostigamientos.

Ahora bie,n parece conveniente, cada vez más, que se formalice un protocolo de la acción exterior del Reino de España en relación con la salvaguardia de los intereses españoles privados y empresariales en el exterior, desde una concepción moderna del Estado. Es indudable que es el Derecho internacional el ordenamiento aplicable, pero es necesario definir un modelo europeo y nacional en defensa de los intereses de empresas y ciudadanos, práctica que está muy asumida en los países anglosajones y que no puede quedar reducida a las coberturas del seguro a la exportación o a las carreras del ministro de turno cuando estalla el conflicto.

El primer análisis exige el establecimiento de acuerdos con países receptores de inversiones o sujetos de contratos confirmados que dotasen del certificado de seguridad jurídica al país receptor bajo el principio de reciprocidad aplicable en ambos Estados. Si tenemos una relación de paraísos fiscales a efectos de Hacienda, es conveniente que tengamos un protocolo conocido de seguridades y riesgos.

El papel que deben jugar en este sentido las Cumbres Iberoamericanos de celebración bianual debería ser mucho más activo dado el creciente flujo de transacciones y contratos que se celebran. Mecanismos de seguridad jurídica, procedimientos de resolución de conflictos, ejecutividad de acciones bilaterales, sistemas de cobertura homogéneos etc., deberían estar en la agenda de un acuerdo marco iberoamericano que fijase un derecho uniforme mínimo a los efectos de constituir un espacio económico seguro.

En el caso del Canal de Panamá han saltado a los medios algunos datos que probablemente serán solo una parte del problema. La licitación a la baja, los problemas geológicos, las huelgas que han afectado a la ejecución y la coordinación con empresas locales que habrán participado en la subcontratación de las obras.

En un mundo abierto y globalizado en el que las conquistas ya no son militares sino comerciales, dotarnos de una estructura sólida de apoyo a la internacionalización de nuestras empresas es un ejercicio que no puede quedarse solo en las Cámaras de Comercio. El ministro Garcia Margallo llegó al Gobierno con una vitola de profesional experto en economía más que como diplomático al uso. Entre sus proyectos estaba la integración de las agregadurías comerciales como un pilar de la reorganización del servicio exterior. Las resistencias corporativas parece que han ralentizado la introducción de un modelo más especializado en nuestra representación exterior que se acomode a las particularidades de cada espacio geográfico

En cualquier caso, si queremos exportar, retornar beneficios, atraer inversores y proyectar nuestra imagen de marca, tendremos que invertir y trabajar en dotarnos de una red España eficiente y volcada en unos objetivos que son demandados por la imparable globalización. Los viejos trajes se han quedado estrechos.

Ya no sirven ni Pizarro, ni Hernán Cortes, ni San Francisco Javier para conquistar los nuevos mundos.

 

2 comentarios
  1. Agromenawer says:

    Ya lo dijo claramente -y barrunto que con cierto temblor de pantorrillas- el apocado Acebes: la responsabilidad sobre lo que hacían o deshacían los tesoreros no era suya, sino del que mandaba. En un país normal Rajoy ya habría dimitido, ya habría declarado ante el juez en condición de imputado por su implicación en la financiación ilegal del PP (de la que por si quedaba alguna duda, se encargó de despejarla su celebre "Se fuerte Luis, hacemos lo que podemos") y estaría inhabilitado de por vida para volver a ejercer un cargo público. En un país normal.

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  2. librejav says:

    Interesante sera ver que pasa con Alvarez Cascos. Cascos ya no es "uno de los nuestros"..... y eso suele significar "permiso para aterrizar el marron en su espalda" como dirian los controladores aéreos.

    Se pone interesante. Espero que Ruz resuelva muchas cosas de aqui a marzo

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