Recuperación, ¿qué recuperación?

El Gobierno afirma que hemos iniciado la recuperación económica y que el escenario macro económico para el año 2014 presenta un cuadro de salida de la crisis. Y sin duda hay constantes de nuestra economía que acreditan que se han producido mejoras indudables respecto a la situación en que estábamos en 2012.

En todo caso, en economía no hay milagros y conviene situar en un contexto adecuado el escenario de recuperación.

En primer lugar el crecimiento del PIB estimado es un 0.7 por ciento con una reducción del déficit público  en 5 puntos  desde el nivel máximo del 11,2 por ciento del año 2009.

El análisis de los Presupuestos Generales para el próximo año permita afirmar que  el crecimiento y la creación de empleo tiene que venir necesariamente de la inversión exterior, exportaciones y turismo y mejora de la demanda interna.

La inversión pública sigue en estado de coma en los presupuestos, cuyas principales rúbricas  se dedican a políticas sociales y de cobertura de los efectos del desempleo.

Algunos ejemplos. La dotación para pensiones crece un 4,9%.La cobertura de desempleo aumenta en un 10%.El fomento del empleo crece un 7,9.Y la educación un 11% y  los programas de becas un 22%.En industria y energía el incremento es del 26% en razón a la dotación para atender la financiación de los costes del sistema eléctrico.

Por el contrario la inversión pública en los presupuestos consolidados disminuye en un 10% respecto al año 2013,teniendo además presente que en la liquidación del ejercicio previo, el volumen de inversión real se redujo en 2.250 millones de euros respecto al crédito inicialmente previsto.

Por tanto, si se sigue el discurso  de la izquierda  de que el  Gobierno de Rajoy esta  arrumbando el estado del bienestar,  hay que afirmar que este discurso no se corresponde en absoluto con lo que consta escrito en los Presupuestos Generales para 2014 que revelan una política expansiva en gasto social y de contracción de la inversión pública, ya que se carece de margen disponible tras pagar el servicio de la deuda.

Como ejemplo, la inversión pública en infraestructuras ha sufrido en tres años una reducción en relación con el PIB muy significativa desde 2010, pasando del 4.5% del PIB al 1,4 por ciento, lo que equivale a la reducción realizada por Alemania a lo largo de 42 años, como describe un informe de la CEOE.

En este escenario es evidente que el ritmo de la recuperación será muy moderado con una tasa de paro estimado en el 25% y una apertura limitada de los canales de financiación. Los sectores mas potentes en la creación de empleo, obra civil e inmobiliario van a aportar muy poco a la creación de empleo, continuando en estado comatoso y sin que desde los Ministerios inversores y especialmente el de Fomento se haya elaborado un plan estratégico para iniciar al menos  una senda de recuperación. Sin presupuesto ,dedicado a pagar cuentas de ejercicios pasados el Ministerio que dirige  Ana Pastor  se ha dedicado  a legislar con regular acierto y a avanzar procesos de liberalización en la explotación del transporte ferroviario que cuando se aprueben se habrá consumido la legislatura y carecerán de transcendencia en la recuperación económica.

Junto a este cuadro, la reducción del endeudamiento del sector privado continuara en esta senda, actualmente en el 80 % del PIB ,mientras que el del sector público que alcanza  ya el 93,4% del PIB, superará el 95%  en el primer semestre del 2014.

Ordenando el cuadro, no se puede confiar que la reforma fiscal anunciada por Montoro pueda suponer una rebaja significativa de la carga fiscal de los ciudadanos. Es ilusorio con estas cifras y lo anticipado refleja que habrá algo de maquillaje y poco más. Para este viaje, mejor sería utilizar la Ley de acompañamiento a los Presupuestos de 2015 y dejar la reforma fiscal en profundidad para la siguiente legislatura como un compromiso cierto electoral, contando la verdad a los electores.

El Gobierno de Rajoy debe tener por tanto como prioridad no salirse del camino marcado por la UE  y seguir avanzando en un proceso de consolidación fiscal, estabilizando el país económica y políticamente, condiciones necesarias para que funcione la inversión exterior y se incremente la entrada de capitales en España.

¿Colaborarán los nacionalistas catalanas en este proceso ineludible para la recuperación? Por el momento, no lo han hecho y solo se ha percibido el ruido de declaraciones que producen perplejidad e irritación al resto de los ciudadanos.

¿Quién nos iba a decir hace unos años que los nacionalistas vascos apoyarían la estabilidad y recuperación económica del país –Urkullu es bastante mejor de lo que se vaticinaba- y que quienes  provocarían inestabilidad serían los  pequeños burgueses de CiU?

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