El paso del Ecuador

Se cumplen dos años de la victoria del PP en las elecciones generales, convocadas por Rodríguez Zapatero en estado de shock ante el vendaval de los mercados financieros que estaban cerrados al Reino de España.

Económicamente, se había derrumbado como un castillo de naipes el milagro español de crecimiento que nos había colocado en la liga de los campeones. Se constataba el final de un ciclo, la década prodigiosa 1997-2007, a cuyo rebufo, estirando sobre un espejismo la imagen del país, Rodríguez Zapatero había enmarcado su proyecto de revisión del proceso de transición y, en definitiva, del modelo político constitucional vigente.

Sus dos vectores, la transición era un acto fallido que la izquierda había aceptado como mal menor y lo importante eran los nuevos derechos sociales frente a las prioridades de la gobernanza, se estrellan con violencia contra una crisis financiera y económica que deja al descubierto todas las debilidades de nuestra economía y estructura política.

Sin respuesta, perdida la narrativa de un país que Zapatero enlazaba con el testamento de 1931 y en la apabullante soledad del poder cuando todos te abandonan, convoca elecciones anticipadas

Rajoy, el sucesor elegido por Aznar, gana a la tercera las elecciones con una amplísima mayoría que se une a la que le había otorgado al PP, previamente, las elecciones autonómicas y locales, concentrando un poder político solo comparable con el que tuvo Felipe González en 1982.

El mandato de los ciudadanos fue claro: tiene todos los instrumentos políticos necesarios para abordar las reformas necesarias. Y se aplica a seguir las directrices que le marcan desde la UE, una auténtica hoja de ruta que recupere la confianza en el país y en sus dirigentes. Él, lo ha dicho, siempre ha sido muy obediente.

El Gobierno que se forma se presenta con un perfil tecnocrático y muy próximo en lo personal a Rajoy que sitúa como parachoques y guardia de corps a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, lo que iguala a los ministros sin escalafón en la estructura de mando. Una decisión explicable desde su protección política, pero que limita la imagen del Gobierno que, necesariamente debería ser potente y rotunda desde el primer momento.

En estos dos años se han adoptado muchas decisiones que se han explicado con diferente y regular resultado. Se tomaron medidas para detener la hemorragia de la deuda y del déficit que percutía en los mercados financieros con una intensa crudeza. Se abordaron las mejoras en las condiciones de competitividad de nuestra economía mediante una reforma laboral moderada, pero que desbloqueaba resistencias acumuladas durante años. Se impulsó la liquidación del sistema de Cajas de Ahorro satelizadas y ocupadas por los partidos políticos.

Todo un conjunto de medidas dirigidas a cumplir los objetivos marcados por la UE que se han ido desbrozando durante estos dos años. Con ello la prima de riesgo se ha estabilizado y los mercados han abierto sus puertas a España.

Es evidente y sería una negación de la realidad, desconocer que el país se ha normalizado y se ha alejado del precipicio al que estaba temerariamente asomado.

Sin embargo, el Gobierno de Rajoy se ha dejado muchos votos en estos dos años. Las encuestas así lo confirman.

El Presidente del Gobierno ha renunciado a ejercer un liderazgo pro activo y ha optado por situarse demasiadas veces en un segundo plano ante unos ciudadanos golpeados, atemorizados, desesperados por la crisis que buscan referencias, comprensión y sobre todo futuro.

Demasiada vieja política, muy complaciente con los vicios instalados en el sistema sin cambios en las formas y en los modos de relacionarse con los electores que han extendido su desconfianza a todos los partidos y a todos los lideres.

En todo caso, el balance es positivo. El enfermo ha salido de la UVI y ya sale a la calle, aunque sigue convaleciente, tiene que seguir el tratamiento y no está para juergas.

La situación económica no ha despejado todos los nubarrones. El crecimiento de la deuda pública que ha alcanzado el 92,30 del PIB ha escalado mas de veinte puntos en los dos años de legislatura – finalizó el año 2010 en el 70,50 del PIB – es muy preocupante y constata que el esfuerzo de contención del gasto público y las necesarias reformas estructurales en el Estado tiene todavía mucho recorrido. Hay un cierto atasco en el impulso reformista del Gobierno en todo lo concerniente a la estructura política territorial de las CCAA que siguen campando por sus respetos, abrazadas algunas de ellas a sus símbolos propios.

Las cifras de paro siguen siendo estratosféricas, adjetivo muy utilizado por Rajoy. La creación de empleo esta ligada al bucle financiación-inversión-crecimiento y, de momento y probablemente en los dos próximos años, no se normalizará el sistema financiero, ocupado en la digestión y aligeramiento de sus activos adjudicados y en el saneamiento de sus carteras de créditos y prestamos. Al mismo tiempo el margen inversor de los presupuestos públicos sigue siendo muy reducido y los costes sociales constituyen un impuesto al empleo.

La realidad es tozuda y las AAPP tienen que financiar la inversión con ahorro del gasto corriente y no hay un programa contundente de reducción del gasto estructural de la CCAA, más allá de los recortes a los funcionarios públicos.

Dos años por delante es una eternidad en política. Pero realmente lo que queda es algo más de seis meses pues la s elecciones europeas de 2014 abren un calendario electoral trepidante en 2015 con elecciones municipales, autonómicas y generales, con las elecciones andaluzas como comodín y pendientes de la estrategia de Susana Díaz que ha roto todos los pronósticos que la devaluaban desde su toma de posesión.

Lo cierto es que a Rajoy y su Gobierno se le reduce, día a día, su margen de error, conforme se aproximan las convocatorias electorales. En el aspecto positivo, las instituciones y los líderes europeos, Merkel especialmente, han encontrado un aliado fiable. Y en Europa la hoja de ruta está muy definida.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *