Aquí, el ganador se lo lleva todo

Las elecciones de Alemania deberían servir para abrir un debate en España sobre el sistema electoral. Un sistema que sirve de dique en la preservación del monopolio de elaboración de las listas electorales por los aparatos de los partidos políticos y que está en la raíz del distanciamiento de los ciudadanos y en la ocupación partidista de las instituciones.

Mientras no haya apertura del sistema electoral que cambie radicalmente el principio de que “el que se mueve no sale en la foto”, doctrina proclamada por Alfonso Guerra y adoptada con entusiasmo por el Partido Popular, la política en España continuará por el mismo derrotero.

Cada proceso electoral proporcionará un cheque en blanco al partido ganador que estará sostenido por un grupo parlamentario más próximo a un batallón de infantería “prietas las filas” y en las que el más elaborado proceso electoral se resume en la capacidad de medrar para dar un salto a la pedrea de los puestos de Gobierno.

A partir de su mayoría, en un efecto de mancha de aceite, el partido gobernante extiende sus retículas de poder a todas las instituciones, desde el Tribunal Constitucional a los organismos de perfil más técnico, como el Consejo de Seguridad Nuclear o los organismos reguladores.

En España la sociedad civil presenta tradicionalmente una intensa debilidad, está acomplejada frente a los poderes y lleva en su genoma la máxima de que, ante el gobernante, no hay sino que bajar la cerviz. Un país que salió a la calle a gritar “vivan las caenas” para festejar el retorno del Rey absolutista y que mantuvo una dictadura con escasa contestación social durante la larga travesía de 40 años, acredita que aquí se retribuye más la sumisión que la opinión y la devoción que la independencia.

No hay ni una potente estructurada sociedad civil, como pervive en los países anglosajones que mantenga sus estructuras más allá de los cambios electorales ni intelectuales respetados que agiten la sociedad desde el mundo de la cultural, el periodismo y la universidad, como sucede en Francia. En el periodismo, la independencia no es ya una excepción, sino una heroicidad y más en un momento en el que los grandes grupos están en quiebra virtual y buscan el cobijo de la sombra del poder para sobrevivir.

La canibalización de los medios clásicos por internet y por las redes sociales, en las que los periodistas profesionales comparten la información y la opinión con ciudadanos independientes, es la expresión de la crisis del periodismo de salón y de rigodón.

El agotamiento del sistema político instaurado por la transición, únicamente se regenerará con un cambio profundo del sistema electoral que abra la espita de la representación democrática y sitúe al ciudadano en el centro de la política sin despojarle de sus títulos de control democrático.

Josep Borrell explica en estas páginas el sistema electoral alemán -lea el artículo- y alaba la formación matemática de los políticos alemanes que “hilan fino con el álgebra de los sistemas electorales… para combinar sabiamente la proporcionalidad con la unipersonalidad de la representación”. Seríamos afortunados si nuestro agotado sistema electoral tuviera simplemente un problema de escasas mentes matemáticas entre nuestros representantes.

Lo que se quiso atar en la Constitución y se ha conseguido es un modelo de grandes partidos políticos que controlan las listas electorales y que operen con una cierta alternancia al modo de la restauración. La excelencia se situaba en un primer momento en el Senado, pensando que se mantendrían el perfil personal de los senadores designados por el Rey en la legislatura constituyente, pero se abandonó inmediatamente y no hay más que repasar las biografías y las trayectorias de los que estaban y de los que están.

Pero nada más lejos de la realidad. El sistema electoral ha evolucionado a favor del mayor blindaje y del monopolio de elaboración de las listas por los aparatchicks y la lapidación de cualquier político con independencia intelectual. Josep Borrell es una buena prueba de cómo el sistema electoral expulsa los mejores de la representación política a favor de las carreras ligadas a los recovecos de las organizaciones.

El lunes 27 de junio de 2011, un grupo de políticos socialistas bajo la firma de Pedro Bofill, publicaban en El País un artículo titulado “Por una política socialdemócrata” en el que defendían, entre otras cuestiones, “Una urgente reforma de la ley electoral…” y abogaban por un sistema electoral similar al alemán. Una iniciativa que es compartida por muchos liberales y conservadores que hoy hacen del silencio la expresión de su desánimo y decepción.

Si en España se aprobase el modelo alemán, en el tramo proporcional -50 por ciento de los representantes, con distrito único nacional- aplicando los resultados del 20N del 2011, el PP hubiera obtenido 82 diputados y el PSOE 52. El resto para la elección de los 350 diputados hubieran venido de distritos uninominales que permitiría elegir 3 diputados por provincia, si se mantiene como circunscripción electoral y 4 en las grandes conurbaciones urbanas hasta llegar a los 350.

Un modelo que daría más libertad en las votaciones del Congreso y que evitaría el efecto winner take all que es, ante todo, un perverso efecto político en nuestro sistema democrático. Las últimas broncas en el Congreso reflejan que seguimos en la ruta equivocada.

5 comentarios
  1. Chesmaloli says:

    Sorpresas, ninguna. Estaban acostumbrados a ser "los que dirigían el trafico" y ahora se encuentran conque ha llegado uno más joven, más guapo, mas listo y más demagogo que ellos. Y están asustados porque a muchos de ellos se les va a acabar el chollo para siempre.
    Y no sería tan malo.

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    • Vingochay Magec says:

      Chollo que recogerá Podemos y te mandara a picar piedras, o a barrer la arena de cualquier playa,o como palanganero en casa de citas. Estos han dejado claro quienes son con las amenazas a empresas como Mercadona, Jazztel y Freixenet. Si no están con nosotros pide a sus bases total boicot a esas empresas. Comunismo puro y duro. ya lo decía Stalin...El poder hay que alcanzarlo aunque para ello tengáis que matar a vuestra propia madre. O con ellos o la guillotina. Palabras del propio Iglesias. Bueno, de un cobarde cagon que se cree fuerte rodeado de guardaespaldas, pero se olvida de que eso no le a durar siempre. Debería aprender a no ser tan bocazas.

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  2. viajeroA3 says:

    Me engañas, me explotas, me empobreces, te cargas los avances sociales que mis antepasados y yo mismo conseguimos a costa de sangre y, encima ¿vienes a meterme miedo para que te deje seguir abusando de mi?

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  3. Ismael says:

    Quizas la torpeza de los adversarios de Podemos viene tambien del miedo de que perder las elecciones no les significa a muchos de ellos la oposicion sino la carcel.

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  4. Perico Delos Palotes says:

    Pero la influencia de los medios es innegable, es la primera que se retransmite en directo la creación de un partido. También hay que ver el caso del partido de Albert Rivera, que ahora los medios también le están dando mucho bombo, y el chaval es otro piquito de oro como Iglesias, pero igual de superficial, ambiguo y demagogo.

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