Cataluña sin presupuesto

El acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera -es realmente un informe previo que debe ser aprobado por el Gobierno- , que ha distribuido asimétricamente el déficit entre las Comunidades Autónomas y que ha favorecido entre otras a Cataluña, ha recibido una  respuesta destemplada del presidente de la Generalidad que se propone recurrir el acuerdo que adopte el Consejo de Ministros, ante la jurisdicción contenciosa administrativa y trasladar a Madrid la responsabilidad de la ausencia de presupuestos para 2013.

El presidente Más emula en la política al mago Haudini y se ha convertido en un artista del escapismo. Como no quiere gobernar y no puede subsistir en la contradicción permanente que existe entre el concepto, la ideología y el modelo de CiU y su coaligado ERC,  permanentemente busca “ventanas” para salirse de la pantalla política de la realidad del Gobierno y encontrar una excusa que le permita situarse extramuros. En el límite entre la desobediencia civil, el obstruccionismo y la insolidaridad.

La Ley de Estabilidad, Ley 2/2012, desarrolla, entre otros, los principios de estabilidad presupuestaria, sostenibilidad financiera, cooperación, responsabilidad y lealtad institucional y permite el establecimiento de objetivos individuales para las Comunidades Autónomas en estabilidad presupuestaria y deuda pública.

El objetivo de déficit general para el trienio 2014-2016 se fija en el 1%,el 0,7%  y el 0,2% por ciento respectivamente y la distribución asimétrica, según la propia información del Gobierno, tiene un carácter excepcional.

Para el 2013, Cataluña tendrá que cumplir con un déficit máximo del 1,58 % lo que supone una reducción del 19,39% en relación con el que tuvo en 2012.

La comparación de Cataluña con Madrid refleja el alto peso de la deuda acumulada en Cataluña que debe alcanzar  en 2013 el 27,2 del PIB, cuando Madrid estará en el 11,8 %, reflejo del desastre de  los Gobiernos catalanes de los últimos ocho años, en los que socialistas, ERC y CiU se reparten la responsabilidad  de su incremento desmesurado. En los presupuestos de Cataluña el peso del servicio de la deuda castiga la estabilidad presupuestaria y parece difícil que sin unos rotundos cambios estructurales pueda cumplir en 2016 un objetivo de déficit de 0,2% con una deuda situada en el 27,5 % del PIB. Sería necesario un cambio radical en los mercados financieros internacionales que, con la experiencia reciente, solo se apoyaran en los fundamentales de la economía.

En definitiva, una situación muy complicada para Cataluña en la que se unen alta deuda, incumplimiento de la estabilidad presupuestaria y debilidad política que el Gobierno de Mas intensifica agitando el proyecto independentista. Un Gobierno que hace de liebre a ERC que, según las encuestas, se convertiría en la primera fuerza política en unas próximas elecciones.

La contestación de Madrid al déficit asimétrico tiene toda la razón de la quiebra del principio de responsabilidad recogido en la Ley de Estabilidad que autoriza esta facultad discrecional del Gobierno de la Nación.

Los madrileños y los ciudadanos de las Comunidades Autónomas cumplidoras van a aportar más estabilidad presupuestaria al Reino de España, un plus de solidaridad con las regiones más deudoras y menos estables presupuestarias, Valencia, Murcia, Andalucía , Cataluña, Baleares y Castilla La Mancha. Comunidades que, con la excepción de Andalucía y Murcia, tienen también un alto grado de deuda.

El esfuerzo por la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad no puede tener excepciones derivadas de hechos políticos singulares. El Gobierno de Rajoy ha conseguido controlar la prima de riesgo y trasladar la convicción a la UE y a los  inversores internacionales que somos un país en que se puede confiar, aunque todavía  hay demasiadas incertidumbres como para decaer en el esfuerzo. En este contexto, las declaraciones del FMI y del Vicepresidente de la Comisión europea, Olli Rehn, más allá de las respuestas de orgullo celtibérico, son una advertencia de que nuestra economía continúa monitorizada.

El presidente Mas debería meditar sus respuestas y demostrar que tiene el sentido europeísta y racional que, durante años, atesoró el nacionalismo catalán.

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