El escenario se complica

Cuando hemos cumplido el primer trimestre de 2013, el cuadro macroeconómico y político de España se ha complicado más de lo esperado. Un ramillete de malas noticias económicas y de política interna e internacional, están provocando turbulencias en el inicio de la primavera.

El Banco de España ha corregido las previsiones del Gobierno contenidas en el cuadro macro económico de los presupuestos generales y ha triplicado la numérica de la contracción de nuestra economía, situándola en el 1.5% del PIB, lo que eleva a un más de un 27 por ciento la tasa de paro prevista para este año.

La cifra de la deuda viva alcanza ya 976.400 millones de euros, acercándose al 90 por ciento del PIB y Bruselas ha corregido el déficit de 2012, resultando de un 6,98 por ciento, como consecuencia del artificio contable de no imputar en la contabilidad nacional la obligación de las devoluciones fiscales.

Montoro seguro que no desconoce que Eurostat reconoce como ingresos, como derechos contraídos, el importe de las actas de inspección fiscal, independientemente de las vicisitudes de las reclamaciones y recursos que se interpongan. Es decir, no se aplica por Eurostat ni en los ingresos ni en los gastos un criterio de caja, sino de contabilidad nacional.

En consecuencia, una triquiñuela sin sentido y que desacredita la confianza de nuestros representantes ante la UE que se ha trasladado a los mercados y a la prima de riesgo. La actuación del ministro de Hacienda sigue siendo manifiestamente mejorable y el triunvirato económico, ministro de Economía, ministro de Hacienda y Oficina Económica de la Presidencia es un modelo muy político de reparto de poder que, quizás, fue válido en otros tiempos, pero que en los momentos actuales es claramente ineficiente y no traslada una dirección única y definida ni a los eurócratas ni a los mercados.

La noticia que recogía un medio de comunicación, en la que explicaba  la confusión que experimentaban unos inversores internacionales ante este trío económico que fueron finalmente remitidos por el ex Presidente Aznar a FAES, es una muestra del error en origen desde la constitución del Gobierno.

Ante una situación vulnerable, la convulsión de Chipre ha puesto en evidencia nuestras debilidades. Las incertidumbres generadas, en cuanto a las garantías del sistema bancario europeo, fundamental para establecer un marco estable de las inversiones exteriores a la UE, con un mundo abierto para el movimiento de capitales, se ha comunicado inmediatamente a la cotización de los principales valores bursátiles.

En el plano internacional, la inestabilidad italiana y las dificultades para que Bersani forme gobierno se están haciendo patentes. La previsión más razonable es una nueva convocatoria electoral en un año, con un gobierno presidido por un tecnócrata, ¿hay otro Monti? que apruebe  dos o tres proyectos de ley urgentes. La formalización de un acuerdo Bersani – Berlsuconi que permita formar gobierno con estabilidad, sería un milagro del obispo de Roma.

Y en el horizonte europeo, las elecciones alemanas en septiembre en la que los electores tienen que rectificar la política europea de Merkel y sus efectos internos.

En la política interior, el caso Barcenas no hace sino empeorar y las previsiones no pueden ser muy positivas. La instrucción no ha hecho sino comenzar y, como dice la máxima,”todo es susceptible de empeorar”. El precedente del caso Naseiro que estalló  en plena semana santa es un mal augurio.El cerco mediático no va a cesar y Rajoy no puede esperar razonablemente que se vayan a tranquilizar las aguas. El tiempo juega en su contra y el único hecho que atenúa la presión política es la debilidad de Rubalcaba y del PSOE que se ha incrementado con el caso de los ERES.

A seis meses del ecuador de la legislatura, las encuestas reflejan que la suma de votos los dos grandes partidos, PP y PSOE solo llegarían al 52 por ciento del electorado cuando hoy representan el 73 por ciento del electorado y 296 diputados. La situación aventura un futuro más inestable políticamente, con un parlamento más fraccionado, en el que se sustituye el bipartidismo imperfecto que ha sido dominante desde las primeras elecciones democráticas.

Rajoy ha convocado a su Junta Directiva a la vuelta de la semana santa. Necesita transmitir que el proyecto de reformas no se detiene y acelerar los tiempos políticos. Y buscar complicidades políticas que se agrupen bajo un proyecto común que impulse la recuperación y la competitividad de la economía, en un escenario de mayor tranquilidad social.

El paro, el déficit, las previsiones del Banco de España, Chipre, Cataluña, la corrupción, la contestación social, el deterioro institucional… Demasiados nubarrones que han echado por tierra las declaraciones optimistas de algunos miembros del Gobierno.

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