Menudos espectáculos

A Julio César, los arúspices que vaticinaban el futuro examinando las vísceras de los animales que sacrificaban, le avisaron que tuviera cuidado con los idus de marzo, un mes en el que siempre llegan tormentas políticas con el cambio de estación.

El programa de espectáculos comienza con el caso de los ERE en Andalucía. Reaparecida la juez Alaya, le ha dado un nuevo impulso a la instrucción con veinte detenidos y la extensión de las investigaciones a los gestores, los conseguidotes que percibían comisiones millonarias -en cuantía no inferior a 50 millones de euros- y la revelación de las derivaciones de la participación de un sindicalista que guardaba 82.000 euros en sobres en su casa, debajo del colchón

Una red, una trama que ha actuado en cooperación con altos cargos de la Junta de Andalucía, pues la tesis de que el ex director general de trabajo Guerrero actuaba en solitario e individualmente, no resiste un análisis mínimamente sólido. Cómplices exteriores, connivencias interiores, silencios sindicales y cooperadores empresariales. Frente a todo el poder de la Andalucía gubernamental, la juez Alaya, independiente, como una abeja obrera del Derecho y de la justicia, dispuesta y resuelta a investigar la verdad, caiga quien caiga.

Diego Valderas, el vicepresidente de IU, empieza a atarse los machos y da una de cal, avalando a Griñán y otra de arena, advirtiendo de que, si la instrucción determina nuevas responsabilidades, podrían romper el pacto de gobierno. Menudo papelón el de IU sentada con un gobierno en el que se ha montado una red de corrupción con el dinero del paro.

En la segunda parte del programa y también en el ámbito judicial, el conflicto competencial provocado por Gómez Bermúdez, con la pretensión de instruir el caso Bárcenas desgajado del sumario Gürtel. Una actuación intempestiva, con declaraciones sin precedentes que la Audiencia Nacional ha corregido, tras el recurso interpuesto por la Fiscalía Anticorrupción. Dos citaciones el mismo no es el mejor modelo de un funcionamiento normal de la Justicia y los protagonismos en la Audiencia Nacional no aportan nada a la instrucción procesal. Los precedentes están muy próximos.

En Europa, la puja de Chipre para evitar el crash bancario, un paraíso fiscal en la UE, estación de tránsito en el lavado de capitales, es una llamada de atención para impulsar de una vez la unión bancaria y establecer mecanismos de control que garanticen la solvencia y el control del movimiento de capitales. La rudeza de la respuesta de los ministros de Economía y Finanzas, la nula valoración de los riesgos de la decisión, la ausencia de una política de comunicación con todos los actores, revela una estructura europea primaria que actúa espasmódicamente y que rompe cada cierto tiempo, en pocos días unos equilibrios que cuesta mucho recomponer. Las Bolsas de valores de cabeza, los inversores exteriores a Europa retirando capital, un conflicto internacional latente con Rusia y un corralito en el Mediterráneo. Peor imposible.

El PSOE de Rubalcaba, naufragando con los lastres de Galicia, Sabadell, Ponferrada y los ERE de Andalucía. Ahora se va dedicar a ser líder de la oposición y contactar con los movimientos sociales. Desorientado, sin discurso ni sitio político, contestado por los suyos y abandonado por los electores en las encuestas. Su permanencia al frente del PSOE después de las elecciones del 11-M es un error, inmenso error y la negación de la realidad de que su ciclo político estaba agotado, al menos temporalmente. Ahora va a agotar su capital político definitivamente. La alternativa que ha elegido, su permanencia, lleva al PSOE directamente al estrellarse contra el acantilado de las próximas elecciones.

Y eso que el PP a veces le ayuda a mantenerse a flote con torpezas tan notorias como la resolución de los problemas internos de sus políticos imputados. Todo un tratado de Derecho laboral y la razón práctica arrumbada bajo el principio de hacer lo mismo y lo contrario en dos semanas seguidas.

A ver si pasan pronto los idus de marzo.

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