Y Mas pagó la factura

Artur Mas ha cometido un tremendo error de cálculo al convocar elecciones en Cataluña bajo el planteamiento de una consulta plebiscitaria en torno a su persona y su partido como “conductores” hacia la independencia. Ni sus apelaciones a los agravios de Madrid, ni su ofrecimiento personal como víctima propiciatoria en el camino de la independencia ni la información de las supuestas cuentas suizas han servido para aglutinar una mayoría que le diera poderes “excepcionales”. Todo se ha desarrollado con la cadencia normal de las elecciones en las diferentes citas electorales en España y los ciudadanos practican una racionalidad superior a la de sus representantes.

Los temas centrales de las elecciones los proponen los estrategas de los partidos políticos, pero el guión definitivo lo escriben los electores. El resultado no supone un cambio radical con la distribución preexistente y los desplazamientos son laterales, es decir, que actúan con la conectividad de los vasos comunicantes.

Planteado el debate electoral en clave soberanista, CiU sufre un tremendo desgaste-menos 12 diputados- a favor de ERC que se beneficia de una manera rotunda, doblando su representación electoral. Si la cuestión es independencia o no, con ello se ha estimulado el voto independentista, aderezado además por el desgaste gubernamental de CiU que ha tenido que gestionar la herencia del tripartito. La acreditación de quien es más auténticamente independentista, favorece, sin duda, a ERC.

Al otro lado del abanico electoral ha sucedido lo mismo. El PP que debería recoge todo el voto constitucionalista, drena electores hacia Ciudadanos, el partido de Albert Rivera. Si se juega a comprobar quién defiende mejor a los que están mal tratados por los nacionalistas, los electores se decantan por esta minoría que ofrece una oposición nítida.

En todo caso, el PP conserva posiciones e incluso con un ligero crecimiento, un resultado que fortalece a Rajoy y a Alicia Sánchez Camacho. Gobernando en Madrid, habiendo apoyado los recortes de Mas y planteado el debate electoral en los términos en que se ha hecho, Rajoy se apunta un nuevo tanto en su casillero, después de las elecciones gallegas.

Su directo rival como partido nacional, el PSOE, va a sufrir su tercera derrota en elecciones autonómicas después de las elecciones generales del 20-N del 2011- pierde 8 escaños-lo que demuestra que ni su oposición funciona en Madrid ni en las autonomías y que Ferraz es un barco que hace aguas. El PSOE no se ha recompuesto después de las elecciones generales y Rubalcaba agota su crédito al frente del partido y no consigue conectar ni con el que fue su electorado ni con los que están sufriendo más duramente la crisis económica.

En la suma derecha-izquierda, CiU más PP y Ciudadanos suman una amplia mayoría absoluta de 78 diputados lo que confirma la estrategia de consolidación fiscal –la tesis de la UE – frente a la crisis económica. Y si se añade a esta suma los 20 escaños del PSC, los partidos moderados ganan, sin lugar a dudas, frente a los radicales.

Si la reflexión se hace desde la óptica de partidos nacionalistas- 74 escaños resultado de la suma de CiU, ERC y CUP-, frente a los constitucionalistas – 61 escaños-, se constata que no hay una mayoría tan excepcional que permita poner en marcha una aventura soberanista con garantías de éxito. La sociedad catalana está, cuando menos dividida y con una profundas simas ideológicas entre los nacionalistas que dificulta la hoja de ruta hacia el independentismo…

Un buen resultado para los moderados, los constitucionalistas, los europeístas y para las políticas de consolidación fiscal.

Artur Mas tendrá que recomponer su Gobierno y estará más incómodo en esta legislatura. Se lo ha ganado a pulso. Rajoy debe apoyarle para restañar las heridas que ha sufrido y facilitar su retorno al modelo de la transición, pues en estos tiempos difíciles lo que se necesita es sentido común y amplios acuerdos para resolver la importante crisis económica e institucional.

Y en política se puede hablar de todo, incluso del esfuerzo fiscal de las CCCA más ricas a favor de las más pobres. Y también del que hacen los ciudadanos.

3 comentarios
  1. balasz says:

    Me apuesto pincho y caña, como decía uno, a que el que ha propagado el rumor de su candidatura es el mismo pequeño pablito este, un ambiciosillo que ya hace tiempo iba diciendo por ahí que le harían ministro o secretario de estado.
    Porque si el PP optara de verdad por este caballerete petímetre significaría que están peor de lo que nos imaginamos.
    Ha de haber renovación, por supuesto (así que nada de espes y pelotillas adjuntos) pero ha de ser una renovación con cara y ojos y con sustancia.

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    • José Ruiz says:

      Acepto su apuesta. Tomaríamos ese pincho y le invitaría a otro.
      La promoción que le está haciendo el partido, es con toda probabilidad, por esa causa. Mi duda, como la de autor supongo, radica para cual de ambos puestos, aunque apostaría un otro pincho y caña, a que es para la Comunidad, puesto que no creo que el odio que siente El Cagancho,hacia Esperanza, se la cargue, a no ser, que ponga a su vicetodo como candidata, con lo que evitaría el riesgo de que Esperanza sacase más votos en Madrid, que este guaperas en la Comunidad, como ha sucedido con Cagancho, mismo.

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