El espíritu de Cádiz

La Cumbre Iberoamericana de Cádiz ha finalizado con un razonable balance positivo, aún con las ausencias de siete países y, entre ellos, Argentina y Venezuela, con tanto significado político y económico.

El Rey se ha volcado en la Cumbre -como lo está haciendo siempre con la imagen de la marca España- consciente de la importancia que Latinoamérica tiene en estos momentos en el equilibrio de numerosas empresas, desde las grandes que cotizan en el Ibex hasta pequeños empresarios que han cogido las maletas y están abriendo negocios, pequeños y medianos y ofreciendo servicios al otro lado del Atlántico.

La peculiaridad política de cada país y los nuevos movimientos indigenistas no deberían ser inconvenientes para intensificar una estructura de relación permanente que facilite los intercambios y cree un autentico nudo de intercambio y comunicación permanente. Latinoamérica está de vuelta de varias crisis económicas y hoy disfruta de crecimientos de su PIB, 3,2 por ciento en 2012 y 4 por ciento en 2013, basado en gran parte en el incremento del precio de las materias primas y en las inversiones exteriores, con una tasa de paro del 6.5 por ciento, muy por debajo de las cifras de paro en España y de la media de la UE, un 11,5 por ciento. La OCDE, sin embargo, advierte de la baja recaudación tributaria, 15 puntos por debajo de los países de la UE que debe incrementarse para alcanzar unos estándares razonables de bienestar social.

En todo caso, a diferencia de la Commonwealth que ha creado y mantenido un espacio jurídico, la Comunidad Iberoamericana tiene mucho camino por recorrer. Y debería empezar con algunos gestos, como la inclusión en todos los pasaportes de un logo identificativos de la pertenencia a la Comunidad, el establecimiento de singularidades en la regulación y tramitación los permisos de residencia y la creación de una sede permanente – qué mejor que Cádiz, tan próxima, por tantas acontecimientos históricos, a la América Latina.

España cometería un error histórico si deja pasar la vez y no entiende el importante momento en las relaciones con Latinoamérica y la creciente importancia de lo hispano, especialmente en Estados Unidos. Y si por desidia, falta de convicción o error en la estrategia no es capaz de asentar unas relaciones con la perspectiva del siglo XXI, otros ocuparan nuestro espacio. Relaciones empresariales y comerciales, pero también relaciones culturales y en educación. Relaciones políticas entre Estados, pero sobre todo relaciones humanas y personales. Lengua común y cooperación activa.

La agenda de los Presidentes que han participado en la Cumbre que se ha prolongado en Madrid por Brasil y Ecuador, demuestra que la política exterior del Gobierno ha marcado este objetivo y que no hay otro camino que aplicar constancia e inteligencia cuando surgen dificultades, como ha sucedido con Argentina y Venezuela.

En todo caso, en primer lugar, como país debemos resolver nuestros problemas internos y conseguir que Artur Mas se tranquilice y deje de representar un papel mesiánico con escenas de sacrificio personal, victimismo y épica, más propia de una actitud visionaria que de la necesaria reflexión y rigor que son propias de las democracias avanzadas. Sus declaraciones en la campaña electoral que se encamina a su última semana, empeoran cada día. En estos momentos de realidades tangibles tan duras, las declaraciones y mensajes de la campaña electoral, en ejecución de la estrategia de confrontación diseñada por CiU, solo han contribuido a deteriorar la imagen de Cataluña, de España y por supuesto del candidato.

Volvamos al espíritu abierto y liberal de Cádiz, con unas dosis de estoicismo para superar las dificultades de los malos tiempos y trabajemos para “fer pais” y una Comunidad Iberoamericana que sea capaz de jugar un papel más relevante en el concierto de naciones y en la globalidad del siglo XXI. Los países que no son capaces de aprovechar sus posiciones y ventajas geopolíticas acaban en la indiferencia.

PD.: Ha fallecido Emilio Aragón,”Miliki”, un ejemplo de hombre bueno y de tantas y tantas vidas entrecruzadas entre España y la Latinoamérica. Hoy necesitaríamos más que nunca su actitud positiva y que nos devolviera la sonrisa y el buen humor. En Madrid, en el que hay construido un Circo Estable, sería un homenaje merecido de la ciudad en que ha residido durante su vida en España, dedicarlo a su nombre.

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