¿Hay culpables?

Los sindicatos promotores de la huelga del 14-N, la segunda que le hacen a Rajoy sin cumplir el primer año de la legislatura, han situado en el primer plano de los lemas que identifican la movilización, las afirmaciones “Que no te roben el futuro” y “Hay Culpables”. Debajo, en una tipografía más reducida, han colocado “Hay soluciones”.

La pancarta o lema para la movilización es una perfecta radiografía de la mentalidad de los líderes sindicales. Creen que les roban permanentemente y trasladan constantemente la culpabilidad de la crisis que sufre España a los demás, sin la menor autocrítica. Al final, nos cuentan que hay soluciones que deben ser las suyas, porque no hay la menor referencia a una concertación, a un impulso colectivo que saque este país de la grave situación en que se encuentra.

¿Qué hicieron en los años en que se negaba la crisis? ¿Denunciaron la bajada de impuestos a las sicav y compartieron la afirmación de Zapatero de que la redistribución de la renta se consigue más con la política de gasto público que con la subida de impuestos lo que, por cierto, es muy correcto desde una ideología liberal? ¿Qué posición mantuvieron en los órganos de las Cajas de Ahorro en los que participaban? ¿Rechazaron la concesión de hipotecas a “tutti” plan y reprobaron la constitución de sociedades con promotores inmobiliarios? ¿Denunciaron el abandono de los derechos de los parados y el incremento galopante del paro juvenil o callaron y solo defendieron las posiciones consolidadas de los sectores de sus afiliados?

Demasiados silencios y alejamiento de la realidad social durante demasiado tiempo, instalados en el país de las maravillas de Zapatero, para que los sindicatos nos den doctrina sobre la crisis y se consideren con el derecho a designar culpables. Muy poca pedagogía en lo que se plantea como una estrategia concertada con la izquierda en la oposición, con el discutible y, sobre todo, improbable objetivo de torcer el rumbo del gobierno de Rajoy que hoy mismo, por boca del ministro de Economía, ha reiterado en Bruselas que el objetivo de reducción del déficit es prioritario e irrenunciable. Incluso el Gobierno avanza en clave muy poco electoral que piensan mantener la subida de impuestos en el 2014, por lo que se seguirá cargando sobre los sectores más activos de la sociedad el esfuerzo de la recuperación, sin una agenda paralela de reformas radicales en el funcionamiento de las Administraciones Públicas.

¿Contra quien se hace esta segunda huelga general? Contra el Gobierno de Rajoy, sin duda, pero también contra todos, con la única exclusión de los cargos sindicales que pretenden recuperar una posición política que han perdido por su estrategia equivocada en la explicación de la crisis y en las propuestas para su resolución.

No hay proyecto sindical frente a la crisis, más allá de un conjunto de soflamas contra los financieros del otro lado del Atlántico y contra Merkel y sus recetas de austeridad que sus colegas en Alemania les explicaran que, traducidas, significa que los ciudadanos alemanes, empresarios y trabajadores, no están por la idea de financiar sin control a los países periféricos con cargo a sus impuestos.

En los salones de Bruselas se dijo una vez que “no todos los alemanes creen en Dios, pero todos creen en el Bundesbank“. En España, muchos ciudadanos son muy críticos con el Gobierno de Rajoy, pero probablemente ninguno cree que las soluciones a la crisis vengan de la mano de los sindicatos.

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