Europa y Penélope

La visita de Monti a España ratifica el pacto de resistencia y supervivencia entre los dos Gobiernos frente a las directrices centro europeas que lidera Alemania. La decisión de Merkel, de retrasar al 2014 el supervisor bancario, condición sine qua non para aprobar la recapitalización directa a los bancos, ha supuesto un duro revés en la ruta marcada por el gobierno de Rajoy que ha pretendido, desde el primer momento, evitar la imputación del importe del rescate bancario en la cuenta de anotación de la deuda española emitida.

Una cuestión muy relevante y que tiene una repercusión fundamental en la prestación de garantías que reclama el receptor del rescate. No es lo mismo que sea deuda de los bancos o deuda de España, como es evidente. Financieramente no cabe duda que tiene una lógica irrebatible que los aportantes del rescate bancario pretendan exigir garantías suficientemente sólidas de que el importe del rescate no se va a diluir por el sumidero de una nueva gestión irresponsable y poco diligente de entidades financieras que han acreditado una dudosa reputación.

Lo cierto es que desde el sábado 9 de junio en el que Guindos anunció en rueda de prensa la solicitud a la UE del rescate bancario, van a transcurrir cinco meses y todavía quedan muchas incertidumbres por despejar y el efecto beneficioso de la asistencia financiera solicitada está siendo devorado por los vaivenes de la prima de riesgo. ¿Precipitación, deficiente maduración del acuerdo, metodología equivocada o errores en el manejo de los tiempos europeos? Probablemente un poco de todo. Pero lo cierto es que la solicitud se presentó fiada a obtener un by pass que permitiera no computar en la deuda soberana española y en el posterior despliegue diplomático en la Eurozona.

Que el contenido del acuerdo no estaba debidamente cerrado, hace prueba el jarro de agua fría que ha echado la señora Merkel, posponiendo la supervisión bancaria hasta el 2014 y eliminando la retroactividad de la asistencia financiera. Un año son solo 365 días, pero cuando un país está con un colapso crediticio como España y con un problema de saneamiento de activos tóxicos sistémico en el balance de algunas entidades bancarias, no cabe la menor duda que la demora acentúa el sufrimiento financiero de los demandantes de crédito. En conclusión, menos crédito y tipos de interés más altos para el 2013 en un escenario de contracción de la economía.

El segundo rescate, el rescate España, también se sigue demorando embarrado en el debate de la condicionalidad y su instrumentación. El procedimiento de compra de bonos a corto, con vencimiento a tres años, propuesto por Draghi, ha despertado un entusiasmo descriptible y las declaraciones y contradeclaraciones de los responsables económicos de la Eurozona y comisarios de la UE solo deja una cosa en claro. La solicitud del rescate es una decisión de España cuyo Gobierno tiene que presentarla formalmente. Una vez solicitada, sin duda, se abrirá un menú de aplicación que también, sin duda, está parcialmente negociado pero no cerrado.

Mientras Rajoy está ganando tiempo en la gestión de la solicitud, lo que le permite tomar la temperatura a la prima de riesgo y a la capacidad recaudatoria de las medidas fiscales implementadas, es decir, subidas durísimas de impuestos que han situado la carga fiscal entre los cuatro primeros países del mundo con los tipos marginales del impuesto sobre la renta más altos.

El cartucho fiscal del Gobierno de Rajoy que lo ha utilizado en los primeros tres meses de la legislatura -subida del IRPF, restablecimiento del Impuesto sobre el Patrimonio, supresión de deducciones en el Impuesto sobre sociedades e incremento del Impuesto sobre Bienes Inmuebles- está agotado y la decisión estratégica de su implantación al principio de la legislatura prueba que el Gobierno era consciente que quemaba sus naves fiscales…a salvo de una nueva vuelta de tuerca que tendría un alto e impredecible coste electoral. Solo queda la lucha contra el fraude que se escenificó en la presentación en La Moncloa de los resultados de la Inspección de la Agencia Tributaria con la intención de animar los últimos días para la amnistía fiscal y de disimular el incumplimiento de las previsiones recaudatorias.

Un escenario complicado en el que el cartucho fiscal está agotado y el recorte en gastos-el cartucho presupuestario- se lleva al límite en unos Presupuestos en los que al Gobierno le quedan para políticas de inversión y transferencias de capital -las partidas que impulsan el crecimiento- 17.500 millones de euros, el 1,5 por ciento del PIB. Por tanto, tampoco queda mucho más margen para los recortes, sin un incremento correlativo de la conflictividad social que afectaría muy negativamente a la percepción de los mercados y, por tanto, a la prima de riesgo.

A mayor complicación, los acuerdos con el PSOE están dificultados por los malos resultados electorales de los socialistas y la debilidad del liderazgo de Rubalcaba que va a limitar, por un tiempo, su capacidad de concertación con el Gobierno. Una concertación que evitaría una radicalización de las protestas en la calle y moderaría la respuesta sindical.

La pretensión de impulsar políticas de estímulo en la UE no estará tampoco disponible por lo menos hasta 2014, perturbada por el debate abierto sobre la figura del comisario responsable de la supervisión presupuestaria, figura que ha sido objetada por Monti y Rajoy que no quieren verse con el ronzal al cuello sin ver las zanahorias que les esperan en el duro camino.

De todo ello resulta, que el Gobierno se ve avocado a pedir el rescate y los agentes económicos, financieros y empresariales lo dan por descontado. Solo le queda elegir el momento adecuado y cerrar con anterioridad las condiciones de acompañamiento.

¿Antes o después del 25 de noviembre? Apostemos a que será después – en la primera quincena de enero-salvo que el huracán Sandy en forma de galerna financiera suba la tensión tanto como se prevén las aguas de la bahía de Nueva York.

Europa, de la que se dice en la mitología griega que fue raptada y violada por Zeus, se comporta políticamente como Penélope y cada semana el norte desteje el manto financiero que los del sur trabajan con primor durante la semana previa. En medio, los ciudadanos inertes, temerosos y, en algún momento, silenciosamente indignados.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *