Sexismo y subvenciones: La teniente O’Neil

La decisión del Gobierno Rajoy de modificar la Ley Orgánica de Educación de 2006 aprobada por el Gobierno de Zapatero que excluye de la concertación educativa y, por tanto, de la subvención pública, los centros escolares que son específicamente para alumnos masculinos o femeninos, tras las sentencias del Tribunal Supremo que afectan a centros de Andalucía y Cantabria, es una decisión coherente con el respeto a la libertad de los padres a elegir un modelo educativo.

La teoría sustentada en que la separación de alumnos por centros supone, por sí misma, una segregación sexista, es, además de otras consideraciones, una soberana estupidez. Pero además implica una concepción instrumental de las subvenciones, bajo el principio de la doctrina de pensamiento único que debe ser asumida por todos, muy jaleada por ciertos sectores de la izquierda. Equiparar sin más separación de sexos en centros educativos con segregación sexista es un desprecio a la inteligencia de los ciudadanos.

En España coexisten, con centros mixtos concertados, 70 centros educativos con separación de sexos, un número no excesivo,  consecuencia  de la estructura de la educación en España que se desarrolla en centros públicos, centros  concertados y centros privados. Una organización de la educación que ha cumplido su función con normalidad desde la aprobación de la Constitución y cuyas disfunciones y reformas susceptibles están en otras cuestiones que deberían ser abordadas desde la racionalidad y el método. La continúa formación del profesorado, la calidad educativa, la integración de las nuevas tecnologías en el aprendizaje y transmisión del conocimiento, los contenidos y la enseñanza de idiomas, por citar cuestiones que están en la mente de todos.

Plantear un problema inexistente, bajo el síndrome de “La Teniente O`Neil” y su integración en los Marines, la excelente película de Ridley Scott, no parece muy sensato, aunque nos distrae de la cruda realidad de la crisis.

El ministro Wert ha dado una explicación coherente cuando cita a la Unesco y señala que la segregación sexista no está implícita en centros educativos diferenciados por sexo. Solamente es necesario repasar centros internacionales de reconocido prestigio para resaltar la simplicidad y desconocimiento de la reforma del Gobierno de Zapatero, muy en la línea del modo de actuar de su Gobierno en la primera legislatura, enfrascado en una política gestual que abandonó la oportunidad de transformaciones reales de la política y de la economía.

Las sentencias del Supremo llegarán al Tribunal Constitucional que, dictará sentencia dentro de años, como es habitual. Mientras, lo que se pretende es encarecer el coste de la educación a padres que han optado por determinados centros o a la modificación de los criterios de admisión que están basados en la práctica por los padres, en el triple criterio del modelo, la calidad educativa y  proximidad al domicilio.

Pero sobre todo, una vez más, en este país la libertad tiene que pedir permiso a los “ayatolá” de la doctrina política para subsistir, lamentablemente. Un país a garrotazos, donde muchos embisten que es el deporte nacional. Por cierto, lo siguiente la Liga de Futbol mixta, para no caer en sexismo. Y la Champions , la NBA y la NFL.

En un dúo en la SER conducido por Pedro Blanco, José Bono y Juanjo Lucas, dos veteranos de la política con muchos kilómetros en su bagaje, cambiaron opiniones sobre las Autonomías. Y Bono repite su teoría de que por encima del derecho al autogobierno está la igualdad de todos los ciudadanos en la educación y la sanidad-habría que añadir también la justicia- que deben ser prestados a los ciudadanos por los poderes públicos con el mismo contenido en todos los territorios de España.

En política, se cumplen el principio, demasiadas veces, que los políticos actuales tienen una tendencia inexorable a empeorar a los que les antecedieron.

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