Horizonte 2015

El programa de estabilidad presentado por el Gobierno de Rajoy a Bruselas con proyección para los presupuestos de 2013 y 2014 que compromete un plan de reducción del gasto público por encima de los 100 mil millones de euros, junto con el vigente presupuesto del 2012,difiere el inicio de la recuperación económica al 2015.Una fecha que ya se fijaba por los primeros responsables de las entidades financieras españolas como punto de inflexión final en la depuración y estabilización de la crisis de deuda española soberana.

Rajoy lo ha explicado con claridad. A él, como presidente del Gobierno del Reino de España y sólo a él, por su legitimación democrática, le piden cuentas en Bruselas. Y nuestras deuda en circulación suma ya 900 mil millones de euros, el 90 por ciento de nuestro PIB. La responsabilidad de España es unitaria y consolida la deuda de las Comunidades, les guste  o no a los Presidentes de Andalucía, Griñan, y Cataluña,Artur Mas, que tienen que hacer un ejercicio de realismo por encima de sus estrategias, deseos y convicciones.

De igual manera que aquí escuchamos a la señora Merkel y no  nos interesa demasiado lo que opine el Gobierno de uno u otro Lander, en Alemania o de un gobierno regional en los demás países de la eurozona, lo que opinen los dirigentes autonómicos es irrelevante y se valora como un asunto interno. La ducha fría de europeismo está sentando muy bien para enfriar expectativas de toma de posiciones identitarias. La personalidad jurídica de España en Europa es del Estado y el Comité de Regiones es un órgano consultivo con ninguna  competencia ejecutiva.

La cuestión es como va a administrar Rajoy  internamente la andadura política hasta el 2015, sin poder ofrecer noticias positivas y convertido en el guardián y garante de los compromisos aceptados por España y que forman parte del Memorándum del rescate financiero de las Cajas de Ahorro y del segundo programa financiero de control y estabilización de la deuda española e italiana ofrecido por Draghi y pactado en la última semana, pendiente de la solicitud que debe presentar España y de su articulación jurídica y financiera que, en todo caso, se ejecutará desde el Mede y no directamente desde el BCE que se “limitará” aportará los recursos necesarios, con un amplio margen de flexibilidad, pero con una cifra referencial máxima.

El diseño ofrecido por Draghi es ortodoxo con el estatuto del BCE y posibilista, consumiendo el menor esfuerzo en la estructura jurídica y en la necesidad de ratificación por los parlamentos nacionales. La reacción de la Bolsa y del mercado de deuda secundaria, corrigiendo el descalabro del día anterior, demuestra que los nervios del mercado a flor de orden de venta ciegan una lectura sosegada de las decisiones europeas y que un día, después, vuelve la calma cuando se razona con rigor y sosiego.

Los análisis que algunos realizan en este país nuestro de emociones, tragedias y pasiones presentando a la pareja Merkel y a Droghi como  la Madrastra y Cruela de Vil de la pobre España cenicienta, reflejan la enorme incultura europea y de política internacional que padece esta España nuestra, acostumbrada a mirar al exterior con ignorancia y  complejo histórico y en la que pervive la teoría de las conspiraciones judeo masónicas del exterior que se predicó durante el franquismo.

Autarquía y pandereta y “soy español con dos…”.Muchos embisten y unos pocos piensan, como dijo Machado.

Rajoy tiene por delante tiempos difíciles. El Gobierno se ha sometido a un proceso de combustión acelerado con errores estratégicos y de comunicación que se han anotado en su casillero electoral con más intensidad que el efecto propio de las duras medidas aplicadas. Todo esta jugado a una carta: que las medidas adoptadas produzcan el efecto terapéutico  previsto en el menor tiempo posible. El tratamiento hasta el momento ha sido de contención de la hemorragia que presentaba España. Recuperada la estabilidad básica, pongamos que en el 2015, el país tiene que levantarse de la convalecencia y ponerse a trabajar, recuperando la normalidad con la mayor celeridad posible.

En el proceso de recuperación de los años 2013 y 2014, Rajoy no puede dejar de poner en práctica reformas estructurales que adapten nuestra estructura política a los nuevos tiempos, buscando los mayores acuerdos posibles, con una hoja de ruta definida. En el camino hasta el 2015 están las elecciones gallegas, las vascas y las catalanas en las que el Gobierno  va a recibir “cera” en términos castizos, lo que debe estar descontado por los estrategas de Moncloa. El efecto positivo está en que presumiblemente será posible encontrar complicidades con el PNV y con CiU  que nunca ha abdicado de su fe europeísta. El PP tendrá que hacer política real como la que está haciendo Basagoiti en Euskadi, consciente de que los cambios reales se construyen día a día con constancia, perseverancia y racionalidad.

Necesitamos tiempo, el Gobierno de Rajoy necesita tiempo y el  inexorable dios Cronos dará su veredicto electoral en último semestre de 2015.Si alguien había hecho alguna predicción de que se podía producir un modelo Monti con la sustitución de Rajoy se equivoca. El gradualismo de Europa le viene muy bien al Gobierno de España y la estructura de  fraccionar los rescates y delimitar sus efectos preparando previamente la pista de aterrizaje con medidas de ajuste, va dando resultado. A menos que sobrevenga un cataclismo político y/o financiero.

Luego, viene el capítulo de las reformas y para su aplicación se necesita audacia que, como se dice, es la virtud de los valientes.

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