Bankia: Pleno al 20

No pretendo competir con Larsson en su trilogía, pero después de publicar dos artículos, “Bankia y las muñecas rusas” y “BFA: Banco fallido alarma”, la petición de 20 mil millones en concepto de capital y las explicaciones de Goirigolzarri, el flamante presidente importado directamente desde la patria de San Mames, que ha decapitado con un solo tajo a todo el Consejo de Administración, sube el clímax de la trama que se hace mucho más interesante y doy paso al tercer acto.

Mas aún cuando en el primer artículo, salió espontáneamente una novela de intriga en el mejor género de la novela negra que cada día impregna como el alquitrán que escupen los viejos barcos a las torres KIO de la plaza de Castilla. El final del primer capítulo, lo recuerdo para mantener la tensión del lector, decía: “Bankia va a ser objeto de una intervención parcial. Si la cifra que se baraja está en 5.000 millones de euros es una cuestión menor. A salvo que realmente tengamos otro juego de muñecas rusas y realmente estemos en 20.000 millones, cuatro veces más, el 2 por ciento del PIB.

Antes de que  aparezcan en escena Hércules Poirot y el capitán Hastings para meter sus narices de sabuesos en los balances de la entidad – en la obra aparecen como Roland Berger y Oliver Wyman – el protagonista levanta la alfombra con la que se ha cubierto el cadáver y dice que faltan 20 mil millones. Si Roland Poirot y el capitán Oliver Hastings siempre encuentran el móvil que identifica al culpable, ¿por qué razón se descubre el móvil que guió al asesino antes de que lleguen los investigadores?.

Lo que ha presentado Goirigolzarri no es un plan estratégico de saneamiento sino una refundación de Bankia  en la que la posición de los accionistas minoritarios va a quedar tan diluida que sus acciones representarían, en el mejor de los casos, el 20 por ciento de la foto final.Vamos que ha perdido el 80 por ciento de su valor desde que salió a Bolsa.

Efectivamente, si según la auditora el valor de Bankia, previo a la intervención, estaba en 8.500 millones de euros  y ya recibía una aportación vía FROB de 4.500 millones de euros,resulta un valor neto de 4.000 millones que representan el 20 por ciento de los 20.00 millones de capital que se piden ahora. A fecha de hoy hay que sumar, además, perdón restar, el quebranto bursátil de su cartera industrial participada y la salida de depósitos y de sus fondos de inversión que se está produciendo en estos quince días.

Es inexplicable y debe editarse un manual con el título “Como NO se debe hacer la intervención de un Banco”, en el que se recojan, una a una las torpezas, errores, contradicciones, retrasos e incompetencias en el tratamiento de la crisis de Bankia, en la que el cirujano frente a un tumor encapsulado, se ha dedicado a rasgar la membrana en vez de hacer una fina y cuidada extirpación, con lo que se ha generado un riesgo general de infección a todo el sistema.

El siguiente paso, la designación de los evaluadores internacionales, Berger y Wyman, contratados por el Banco de España para eludir los mecanismos de la Ley de Contratos que  vincula al Ministerio de Economía y con el objetivo de evaluar al propio Banco de España, para mayor escarnio, poniendo en duda el Servicio de Inspección, la Central de Balances y los propios centros directivos del Ministerio de Economía, ha sido como poner a un pirómano al frente de una brigada de bomberos.

Y todo esta tragedia, suspendida la cotización en Bolsa de Bankia cuando  ya se había despeñado, para llegar al fin de semana y concluir que necesita su recapitalización en 20.000 millones “para crear valor”, lo que es una expresión próxima a la pornografía financiera.

Como también lo es un Consejo de Administración de profesionales privados en una intervención bancaria integral. Destituido el Consejo de Administración, lo procedente, en una nacionalización, es acudir a los servicios del Banco de España, de la Intervención del Estado y de la inspección de Hacienda.

La explicación dada de las causas del quebranto  es, también, absolutamente inacepatable: la depreciación de activos por la crisis y las modificaciones regulatorias, expresiones que sirven exactamente igual para explicar la bajada en el precio de los melones. Que no se haya constituido en el Congreso una Comisión de investigación y estudio del caso Bankia y demás Cajas de Ahorro caídas en desgracia desde mayo de 2010,con el suficiente rigor para dar un explicación veraz a  los  ciudadanos, con información integra de los “cambios regulatorios” en las retribuciones, la política de inversiones, de concesión de préstamos, de estructuras organizativas, personal incluido, es un inmenso error que no evitará que la pléyade de afectados, accionistas y obligacionistas acaben acudiendo a la Justicia, a pesar de la paciencia infinita con la que los ciudadanos están soportando el espectáculo financiero político.

Fue un error no identificar los derechos de propiedad de las antiguas Cajas y organizar el tinglado de las SIP  que al final  no ha servido para engañar a nadie. Fue un error no acometer procedimientos de liquidación controlados de las Cajas inviables. Fue un error pensar que las Cajas sanas podían comer manzanas podridas sin padecer los mismos síntomas. Fue un error dejar pudrir a Bankia sin poner cortafuegos. Y es un error el método empleado para salvar a Bankia porque para acabar nacionalizando a esta entidad, antes se liquida y se  trocea entre los  grandes Bancos y se inyectan los 20.000 millones en la resultante, vía ICO, para que el crédito fluya con una cierta normalidad.

Salvo que todo esto sea para darle a Goirigolzarri la presidencia del Banco que no tuvo en el BBVA.

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