Liberales en 2012

Cádiz celebra el bicentenario de la Constitución de 1812, derogada dos años después, con la presencia del Rey y del Presidente del Gobierno. Con ella se inicia nuestra andadura constitucional, convulsa e interrumpida por la fuerza en demasiadas ocasiones. Una historia política de nuestro país caracterizada por las convulsiones del poder, las tensiones entre la Monarquía, el poder militar y el poder civil  que conducen a la crisis trágica de la Guerra civil en pleno siglo XX.

Hoy España, después de 34 años de vida de la Constitución de 1978, se ha convertido en un país moderno que ha evolucionado desde la sociedad rural  a los centros urbanos, incorporado a Europa y con unos niveles de bienestar y desarrollo, aún con crisis económica y paro, difícilmente imaginables hace 50 años. Especialmente importante han sido las aportaciones de la UE por medio de las transferencias de fondos que han cambiado las infraestructuras del país y los beneficios de la incorporación al euro que nos permite medir nuestra salud económica y abandonar el proteccionismo y la autarquía que, durante muchos años, han estado impresos en amplios sectores de la población

La ventaja indudable de la crisis está en la obligación que se nos impone para que nos disciplinemos financiera y estructuralmente y el país asuma  valores de responsabilidad colectiva en su comportamiento con los dineros y servicios públicos. No hay otra alternativa, la globalización resultado del desarrollo de las comunicaciones, provoca una toma constante de temperatura y se acabaron los espacios  sociales y económicos blindados, igual que en su momento desaparecieron regalías y monopolios reales. Como dice la Constitución de 1812 en su artículo 171,”No puede el Rey conceder privilegio exclusivo a persona ni corporación alguna”.

Hoy, sin embargo, algunos  desde posiciones políticas de izquierda ideológica, repiten la cantinela de la “dictadura de los mercados”, asignan para su tranquilidad de conciencia la responsabilidad de la crisis a las hipotecas sub prime al otro  lado del Atlántico y, como sucedió en nuestro convulso siglo XIX, no quieren abandonar el proteccionismo del Antiguo Régimen, llamase modelo laboral, subvenciones o empresas y televisiones públicas.

La transformación de la dictadura franquista a la democracia fue impulsada  por los políticos de la UCD con el impulso del Rey y de Adolfo Suárez, reconvertido desde sus orígenes en el Movimiento y que actúo con un liberalismo práctico encomiable. Junto a él, compartieron el gobierno políticos como Joaquín Garrigues, Pío Cabanillas, Pérez Llorca, Garcia Añoveros, Fernandez Ordoñez ,Garcia Diez y un  extenso  número de personajes que actuaron con un comportamiento liberal y democrático impecable.

En esta nueva transición de nuestra historia política, afortunadamente con menos riesgos y convulsiones que los que tuvo la transición, es necesario actuar con los mismos valores que sirvieron para alcanzar la democracia.

Rajoy está actuando moderadamente y los intentos del PSOE por radicalizar la vida política esperemos que sea solamente una estrategia que tenga su punto final el 25 de marzo con las elecciones andaluzas. Las reformas que están en la agenda no admiten demoras y los ciudadanos esperan una respuesta eficaz de sus representantes. Buscar acuerdos, hacerlo con sentido común e inteligencia y evitar tensiones innecesarias, beneficia  todos los ciudadanos.

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