Buena sintonía

La reunión de Rajoy y Rubalcaba en Moncloa augura unas buenas perspectivas de acuerdos y relación entre los dos grandes partidos, después de la escenificación de la sesión parlamentaria de control, donde el secretario general del PSOE tenía que marcar territorio y acreditar ante su afición que su elección ha sido la adecuada. España necesita sentido común y experiencia, virtudes que reúnen estos dos políticos con muchos trienios cumplidos en el Gobierno y en la oposición.

Los acuerdos en terrorismo, política exterior y defensa, en asuntos de Estado, serán, seguramente, más sólidos que los que se han alcanzado en tiempos pasados. Se acabaron los excesos en política exterior y no habrá ni Alianza de Civilizaciones ni los pies encima de ninguna mesa. La política de defensa, tan vinculada a la política exterior, se verá beneficiada, también, por el acuerdo y los compromisos internacionales de las Fuerzas Armadas se modularán por los efectos de la crisis.

La cuestión del día después de ETA avanza muy satisfactoriamente, mutada hoy en un problema de “dimensión política”, como ha afirmado el ministro de Interior en el Congreso, declaración muy importante ya que revela una hoja de ruta compartida que tiene un cimiento en el acuerdo entre Patxi López y Antonio Basagoiti -lo que está aportando este político a la normalización vasca es realmente transcendente -y otro en Madrid, con la supervisión del proceso y la labor de información y control de los cuerpos de seguridad del Estado. En último término, Rajoy y Rubalcaba van a tener la llave para ir abriendo puertas… y para cerrarlas, según los acontecimientos.

La divergencia en la Ley de Estabilidad es matizable y bajará de intensidad después de las elecciones andaluzas. En los elementos sustanciales del acuerdo no hay diferencias apreciables y el pacto de reforma constitucional y su desarrollo legislativo se va a cumplir por las dos partes. La fijación del objetivo de déficit cero va dirigida, más que al Gobierno central, a las Administraciones Territoriales que son la causa principal de la desviación de los datos macroeconómicos del 2011. Ambos líderes están convencidos que hay que reducir al máximo el margen de error de Comunidades y Ayuntamientos que, cuando les llega el agua al cuello, llaman a la puerta del Estado para que evite los ahogos. En todo caso, el tobogán en que han vivido algunas Autonomías y las hay de todos los colores, es irrepetible en los próximos años. Se acabó la juerga autonómica que han federalizado los gastos y centralizado la responsabilidad tributaria.

La confrontación política se va a situar ideológicamente en lo que ha definido Rubalcaba derechos civiles: aborto, matrimonio entre personas del mismo género y, en menor grado, la genética aplicada a la medicina. Rajoy va a dejar correr la polémica por los cauces del Tribunal Constitucional, aunque hay sectores en el PP dispuesto a convertir sus convicciones personales en normas de general aplicación. El PSOE presionará para intentar probar que el Gobierno practica una contra reforma impulsada desde sectores de la Conferencia electoral y la Rajoy tendrá que nadar y guardar la ropa, algo en lo que es un campeón y dejará que segundos y terceros tranquilicen a unos y otros. En definitiva, pluralismo práctico con ambigüedad controlada en las cuestiones de cintura para abajo.

Donde no habrá puntos de encuentro será en la reforma laboral, obviamente, que el Gobierno ha blindado con el sartenazo a los sueldos de los responsables de entidades financieras, es decir, Cajas, intervenidas o auxiliadas. La opinión pública va a continuar dando margen de crédito para la actuación del Gobierno, ratificando las mayorías amplias electorales que le ha dado en todos los gobiernos. Todo el mundo busca un asidero de esperanza en una situación social y económica que presenta un balance aterrador de paro, desempleo y empresas caídas y los ciudadanos están preparados mentalmente para soportar nuevos esfuerzos. Los aviones que cruzan el charco van llenos de empresarios pequeños y medianos dispuestos a conquistar comercialmente las Américas, como nuevos emigrantes. La cifra de más de 1.700.000 españoles que residen en el extranjero no hace más que crecer.

El día después de la reunión de Moncloa trae, sin embargo, nuevas turbulencias reactivándose el problema griego que es el manto de Penélope que se teje y desteje por sus autoridades y la troika comunitaria. Con Sarkozy lanzado a la carrera electoral y un proceso de consolidación fiscal no finalizado, todavía quedan traqueteos en un 2012 que todo el mundo presenta con perspectivas sombrías. Desde la oposición se van a utilizar las subidas de la temperatura financiera para recitar que los mercados son insaciables y poner en cuestión la política de austeridad y de equilibrio fiscal impuesta desde el directorio alemán y francés ¿Pero quién convence a nuestros prestamistas que nos sigan concediendo crédito y que estén seguros que vamos a cumplir nuestras obligaciones?

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