La tercera transición

España entra en la tercera transición con el Gobierno Rajoy, un ciclo nuevo en la política española marcado por el paro, la crisis económica y la rotura de las costuras de la estructura institucional de las Administraciones Territoriales, sumidas en el desbordamiento de los gastos que cubren las políticas sociales y el encallamiento de los Ayuntamientos, muchos de ellos incapaces de sostener las nóminas del personal y la conservación ordinaria de las ciudades.

No es el momento más grave de nuestra Historia, como ha reclamado Rajoy con un punto de exageración. Adolfo Suárez protagonizó el curso político más difícil liderando un país desde la dictadura hasta la democracia con golpe de Estado incluido y con violencia terrorista en máximo grado. Felipe González recogió un país que transmitía una imagen de un guardia civil, pistola en mano, en la sede de la soberanía popular y con el puño y la rosa trazó el camino de la OTAN y la CEE, integrando plenamente a la izquierda social e intelectual en el proyecto de la Constitución de 1978.

Pero en este momento, el cambio en las realidades internacionales y en la estructura europea, azotada por la crisis financiera se ha unido a una crisis social y económica en España sin precedentes que nos ha puesto en riesgo de intervención, sin que se vislumbre una salida del túnel y una recuperación rápida de los indicadores básicos de la economía.

Los gobiernos ganan y pierden las elecciones por ellos mismos y Zapatero ha sido causa de sus propios errores y víctima de una situación mundial que no ha querido explicar ni abordar hasta mayo de 2010, mes en el que cambia radicalmente su política y afronta con arrojo una serie de medidas que han mantenido a flote el barco de España.

Rajoy encara la tercera transición con una concentración de poder político, Gobierno de la nación, Comunidades y Ayuntamientos excepcional y solo comparable a la que tuvo Felipe González en la legislatura 1982-1986.Internamente también ha consolidado todo el poder y ha desaparecido de la primera línea toda una generación de barones que acompañaron a Aznar desde el Congreso de Sevilla, unos por pasar a la actividad privada y otros por el desgaste que produce el mero transcurso del tiempo. De sus valedores en 2004 y 2008, Camps, Arenas y Ruiz Gallardón, solo el andaluz mantiene una base territorial que tendrá que consolidar en las elecciones de marzo.

La consolidación de poder interno le ha permitido conformar un gobierno sin cuotas territoriales, sin equilibrios internos ni pago de débitos a organizaciones empresariales o grupos mediáticos. Una situación muy distinta a la que tuvo Aznar en 1996.

Este escenario, con un amplio margen de maniobra interno y con los contrarios, especialmente el PSOE y las organizaciones sindicales reponiéndose de los resultados del 22 de mayo y del 20 de noviembre, le permite impulsar un proceso de reformas intensivas que empiezan por la economía necesariamente y continua por la estructura territorial del Estado, con la obligación de acomodar el país a la nueva Europa que tiene que impulsar su redefinición si quiere jugar un papel protagonista en el nuevo orden mundial, donde solo representa el 7 por ciento de su población.

Todavía quedan cuestiones abiertas en canal, como la resolución del final de ETA, con el crecimiento de Amaiur en expectativa de crecimiento en las elecciones autonómicas y, con menor intensidad, la cuestión fiscal con los nacionalistas catalanes.

En este momento, hay que poner el acento en la restauración de los equilibrios macro económicos de España que es lo que están demandando los ciudadanos como una tabla de salvación. Pero ni son aplicables las recetas de 1996 ni los síntomas que han aparecido permiten evadirse de reformas estructurales en las formas políticas que están, más o menos larvadas en el sustrato de la opinión pública de los ciudadanos, pero que se activaran ante cualquier decepción o frustración en la nueva situación .

Los partidos políticos van a consumir en 2011 recursos públicos superiores a los 175 millones de euros en este año, sin computar las subvenciones a grupos parlamentarios, autonómicos y municipales. Rajoy en su discurso de investidura, identificó los cambios en sus primeras palabras destacando que nada volverá a ser igual, aunque luego negó la necesidad de una reforma electoral a petición de UPyD.

Lo urgente es la economía, pero olvidar las nuevas demandas de los derechos de los ciudadanos puede ser una equivocación.

3 comentarios
  1. Juan Carlos says:

    Si no fuera por que el mismo se encargo de espetar a otras personas ser hijos de sus padres, tu razonamiento seria justo. Pero no lo es. Y no lo es por que este personaje le espetó a otras personas ser hijos de sus padres y cómo eso les condiciona o ha condicionado. Igual que le condiciona a el. Esta muy mal no aplicarse los mismos argumentos que los que aplica a sus adversarios.

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    • An Lórez says:

      y ¿Concrétamente cuando y a quién a espetado ser hijo de su padre?. Tendrás algún dato. Algún link o algo para corroborar lo que dices ¿no?

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  2. Andres Cutillas says:

    juan carlos hay que ser miserable para acusar sin datos, pero ya sabes critica que algo queda…..

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