Pocas ideas, malas ideas

En el ruedo ibérico de las ocurrencias para salir de la crisis y crear empleo, se han soltado por el Presidente de la CEOE, Rosell la idea de los mini empleos, mini jobs, regulados en Alemania en la denominada reforma laboral Hartz II en el año 2003. Un trabajo parcial, 400 euros de retribución neta y 520 euros de coste salarial para la empresa, sumado el pago a Hacienda -2 por ciento- y a Seguridad Social -28 por ciento.

En la legislación laboral española hay más de 15 modalidades de contratos de trabajo, con distintos tipos que permiten ajustar la relación laboral a las distintas necesidades de las empresas. Y hoy, más aun con la posibilidad de prorrogar el contrato en prácticas aprobada por el Gobierno de Zapatero. Por tanto, si algo sobra es regulación laboral.

El problema actual de la economía española está en la restricción del crédito que está  provocando una asfixia a las empresas que les impide cumplir sus obligaciones corrientes y les incapacita para desarrollar nuevas actividades. Si además hay unos 15 mil millones de euros pendientes de pago a las empresas por las Administraciones Públicas, el color cianótico de las empresas es perfectamente explicable.

El marco laboral español  está caracterizado por una alta temporalidad, en torno al 25 por ciento y una vinculación de la mejora de la productividad  mediante el despido de trabajadores. Es cierto, que la indemnización por despido procedente o por causas objetivas tiene un coste mayor que el de la media de los países de la UE, 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 mensualidades, lo que exigiría trasladar parte de este coste al sistema de seguridad social. La queja de los empresarios de que solamente uno de cada tres despidos se considera procedente por la jurisdicción laboral. que es cierta desde el punto de vista estadístico, deriva de una regulación legal que es manifiestamente mejorable a fin  de  tasar los supuestos en que el empresario puede decidir un despido procedente o por causas objetivas.

Reducción de cotizaciones sociales  en la contratación de jóvenes menores de 35 años, indemnización por desempleo acumulativa por periodos de 5 años trabajados, flexibilidad en la ordenación de turnos, suspensiones del contrato de trabajo por causas objetivas. En definitiva, flexibilidad y adaptabilidad en un entorno económico  que, en razón a la globalización, exige una gran capacidad de acomodación permanente del modelo productivo a los cambios tecnológicos y del mercado.

Los empresarios españoles, encabezados por Rosell no están muy imaginativos y alguna propuesta, como excluir la tutela judicial en algún supuesto de despido, está situada fuera de la Constitución.

En el lado financiero, algunos en el entorno de las antiguas Cajas de Ahorro que han seguido la estela bancaria para las retribuciones de sus primeros ejecutivos, pero sin conseguir la misma eficiencia en los resultados, están tocando la campana para que alguien se trague la idea del Banco malo. El cajón de sastre donde depositar la basura financiera consecuencia de la falta de profesionalidad de consejeros-provenientes del ámbito de los partidos político- y ejecutivos que hacían alarde de  profesionalidad e independencia que se ha demostrado que era   aguas de borrajas.

El primer banquero de España, Botín,  ha hecho lo que se  debe hacer, alabar al futuro Presidente y decir a  la pata la llana que la idea del  Banco malo la pagarán los contribuyentes y que no resolverá la débil circulación del crédito. Lo que reclama es una continuidad en la reestructuración financiera, es decir, más  limpieza y fusiones entre la entidades para sanear manzanas podridas que transportan algunas entidades, muy localizadas en las Cajas.

El saneamiento, empezando por la valoración real de los activos inmobiliarios, no el que figura en libros que está hinchado como un globo de gas, es la primera medida que deben adoptar. Esto se llama  aflorar pérdidas o dejar de hacer maquillajes contables. A continuación lo  que procede es vender los activos, debidamente empaquetados en el mercado nacional e internacional con un certificado de seguridad jurídica, especialmente en lo que son suelos situados en medio de procesos urbanísticos próximos a los cenagales administrativos.

Como candidato a la presidencia, Rajoy tendrá que presentar junto a la estabilidad presupuestaria y la consolidación fiscal, un paquete de medidas que dé algo de alegría a la actividad. Crear empleo no se resuelve en estos momentos ni con la bajada del impuesto de sociedades ni con los mini trabajos –que hoy ya están en la realidad social y en la economía sumergida- ni con bancos malos. Después de entrevistarse y oír a empresarios, banqueros y sindicatos habrá pulsado su estado de ánimo y su capacidad para ofrecer soluciones. Por ahora, todo muy ramplón.

Por lo visto y publicado, va a necesitar no solo un buen gobierno sino también una fábrica de ideas.

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