Taguear Europa

El día D de España es el 20-D, fecha previsible en la que se producirá la investidura del nuevo Presidente y el nombramiento del Gobierno que, obviamente, no tendrá vacaciones de Navidad. No desembarcarán 150.000 hombres, como en Normandía el 6 de junio de 1944 ni los 100.000 hijos de San Luis, pero sí diez nuevos ministros y unos doce Secretarios de Estado que, bajo la dirección de la Ministra de la Presidencia, prepararán los cuatro Consejos Ministros que se celebrarán en el mes de enero.

Un Gobierno que se pondrá, inmediatamente a taguear –”tagger”- Europa, es decir Alemania. Es decir, el Directorio de Bruselas, que ordenará la refundación de la UE, sobre la base de tres principios: estabilidad presupuestaria, armonización fiscal y recuperación de la confianza empresarial. Y el lastre de Grecia, fuera del euro, con un aviso claro a todos los navegantes: si alguien se sale del pelotón no le van a esperar ni van a poner en práctica más “gomas financieras” para que coja la rueda de los “routier” alemanes, franceses, austriacos, holandeses y finlandeses que marcan el ritmo del pelotón.

Al nuevo gobierno no le queda más camino que ponerse a copiar el nuevo modelo europeo, con todo entusiasmo, haciéndose hueco en el grupo que comanda el pelotón para defender los intereses españoles en el escenario europeo, destino principal de más del 67 por ciento de nuestras exportaciones. Y eso se llama bienes de equipo, automóviles, productos químicos y producción agrícola.

El crecimiento económico como objetivo, después de hacer los deberes de ajuste. El superávit primario presupuestario tiene que estar por encima del tipo de interés de la colocación de la deuda soberana que es la única fórmula que garantiza el pago a los tomadores en la subasta pública que, además, se van a topar con el clon que va a conformarse a partir del BCE. La oveja Dolly financiera, para que haga lo que no puede hacer según el artículo 132 del Tratado, dispuesta a intervenir en el mercado de deuda con el objetivo de aliviar los sobrecalentamientos futuros de los mercados de deuda, primario y secundario, antes que incendien un Estado y acabe alguno más como Grecia, carbonizado cuando llegan los bomberos y solo se puedan apagar los rescoldos que ha dejado el fuego.

Rajoy lo repite. El objetivo es crecimiento con la mano derecha y ajustes con la mano izquierda, para bajar la temperatura extrema del servicio de deuda, todavía con un margen de crédito presupuestario, según la Vicepresidenta Salgado, a pesar del récord del 7 por ciento alcanzado en la última semana. No hay otro camino. Zapatero ya preparó la pista de aterrizaje y despegue en mayo de 2010.Pero hay que seguir trabajando y ampliar la pista. Congelación del capítulo 1 de los presupuestos, gastos de personal, sin reposición de las vacantes de funcionarios públicos. Disminución del gasto corriente: central de compras, ahorro en alquileres y las fotocopias por las dos caras.

El programa de privatizaciones, de lo que queda, decidido y en la sala de máquinas, en espera del momento de tranquilidad que permita presentar lo platos y obtener los mejores precios para AENA y, en su caso, si fuere necesario, Loterías.

El recorte en el capítulo 6, inversiones, ya lo ha hecho Blanco, que ha reajustado el presupuesto de Fomento en 50.000 millones, con el impacto subsiguiente en el sector de la construcción, plagado de subcontratas con medianas y pequeñas empresas que las están pasando canutas, porque no les reponen la cartera de obras y, encima, no le pagan lo que les deben Comunidades y Ayuntamientos. El remedio, desahogar su tesorería, difiriendo el IVA hasta el momento en que se abone la factura y la cuenta fiscal de compensación, junto con el balón de oxigeno de la bajada de tipo en el Impuesto de Sociedades y la deducción por inversión.

Por tanto, un programa económico, que se podría haber presentado mejor, pero que, en todo caso, es sólido técnicamente, aunque le falta el incremento del IVA, el impuesto comunitario que el Directorio alemán impondrá en la armonización fiscal para los que jueguen o quieran jugar en la primera división. No se subirán los impuestos, “en principio” dijo Rajoy.

Con una participación las CCAA en el 50 por ciento de la recaudación del IVA, la subida de un punto aliviará las tensiones del déficit sanitario-150.000 millones- y permitirá mantener la sostenibilidad del sistema nacional de salud, que, en todo caso, racionalizará gasto y gestión en todo lo que no sea estrictamente acto sanitario.

El equipo Rubalcaba se ha equivocado en la estrategia electoral, en el debate y en la insistencia en atribuir al PP un programa oculto de recortes. Los ciudadanos ya han descontado los ajustes y los que vendrán y aspiran a que el nuevo Gobierno le acerque a la playa y vean tierra después de tres años al pairo sufriendo las tormentas y con un Presidente y una tripulación en la que ya no confían. Jesus Ceberio, en El PAIS, lo ha explicando muy gráficamente. Los pasajeros quieren cambiar al capitán y al primer oficial.

Por muchos esfuerzos que haya hecho Rubalcaba, no se ha desprendido del ticket electoral con Zapatero ni con el apoyo del manual del mago Hudini. Las elecciones son útiles para cambiar un gobierno. Y sirven también para recordar al nuevo gobierno que los gobiernos, si no responden las expectativas, los cambian los electores.

“Mira tras de ti. Recuerda que eres un hombre y no un Dios,”, le repetía el esclavo que paseaba junto al General romano victorioso, mientras el pueblo agitaba hojas de olivo y los artistas esculpían en la columna hojas de acanto.

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