Europa y las Cajas

El acuerdo de los Presidentes en el Grupo de la Eurozona recibió el viernes un jarro de agua fría con la valoración de la Agencia Fitch y los atentados terroristas de Noruega. El enfermo sigue débil y cualquier leve vaivén proporciona un susto. Las ayudas a Grecia van a  suponer una cifra superior a 250 mil millones de euros para atajar una deuda acumulada de  328 mil millones, en orden al 150 por ciento de su PIB. Con la reestructuración pactada se pega una patada a seguir, con una rebaja de tipos y una ampliación de plazos  hasta el 2014, con el objetivo de liberar vencimientos cuyo calendario de pagos provocaría el “default”, el impago.

El dramatismo del momento se ha reflejado en las declaraciones de Durao Barroso. Hemos estado al borde del precipicio y el efecto contaminación a España y a Italia era una amenaza directa al sistema euro en un momento en el que la recuperación económica es muy débil. A esta fecha, España paga por su deuda un tipo de interés del 5,97 por ciento que es el tipo  más elevado desde  1997 con un sobre coste para el servicio de deuda del Estado de 11,5 millones de euros.

Detrás de los fríos números y valoraciones económicas, la opinión pública ha percibido las dificultades que ha tenido la UE para articular una respuesta a los problemas de Grecia, Portugal e Irlanda cuyas economías representan en torno del 6 por ciento de la Unión y una población de 24 millones de ciudadanos, similar a la de Rumania.

Las reformas estructurales en la Unión se imponen, ya que su sistema financiero y monetario se ha mostrado altamente vulnerable en las situaciones de crisis. La política de endeudamiento tiene que estar regida por los intereses europeos globales y las distorsiones económicas nacionales no pueden reproducirse si se quiere mantener la estabilidad de la zona euro. Por tanto, el nivel de endeudamiento de los países tiene que estar supervisado por las autoridades europeas, lo que aboca a que las emisiones de eurobonos estén centralizadas en Bruselas, bien como emisiones directas o como mercado de contrapartida que asegurE su liquidez en el mercado secundario. Si recordamos tiempos pasados, el sistema monetario europeo, lo que se denominó serpiente europea, establecía unos márgenes de oscilaciones en la cotización de las divisas que otorgaba estabilidad y corregía movimientos especulativos. Y el que no podía aguantar, tenía que salirse para luego volver al pelotón.

El cambio en los comportamientos de los Estados es inapelable. Grecia, junto con Portugal e Irlanda está internada en la UVI económica y España e Italia han pasado por urgencias con una fiebre muy alta que revela patologías que se deben corregir. La rápida decisión política acordada por el Parlamento italiano rebajando 65 mil millones de euros en las cuentas públicas, demuestra que, a pesar de la incomprensible realidad política del país, sus instituciones preservan la unidad italiana, tan próxima en la historia europea.

En España, la reforma financiera de las Cajas ha compensado la salida a Bolsa de Bankia y Banca Cívica, con descuento del 60  por ciento de sus valores en libros -¿realmente, con valoraciones actualizadas de los activos de préstamos hipotecarios y de los ejecutados? –con la intervención de la CAM por el Banco de España. Su balance, con la relación de promotoras inmobiliarias que tienen préstamos concedidos y fallidos, es la repetición de lo que ha sucedido con la Caja de Castilla-La Mancha. Préstamos y créditos a sus Comunidades Autónomas, sociedades participadas e inflado virtual del sector inmobiliario en beneficio de un grupo de empresas que concentran riesgo y se repiten cada vez que se enseñan las cartas con las manzanas prohibidas de las Cajas.

CAM era una de las Cajas bajo el control financiero de Camps, que ejercía o debía haber ejercido todas sus competencias que estatutariamente le corresponden al Gobierno autonómico. Un borrón en su historial con menos ruido que los trajes pero muy significativo de lo que ha sido su gestión como gobernante.

 

La foto de las dos Comunidades, Valencia y Castilla-La Mancha, presentan unos trazos similares. Cajas intervenidas, alto endeudamiento –Valencia se lleva el número 1- y retrasos inaceptables de más de un año en pago a proveedores. En conclusión,  un rotundo fracaso de sus responsables políticos que, hoy, están fuera de sus Gobiernos.

El proceso de la bancarización y regulación por el mercado de valores de las Cajas sitúa en una “dead line” a las que pretendan sobrevivir como banquitos regionales al servicio de los Gobiernos autonómicos respectivos y de los intereses económicos provinciales. Las bromas y las juergas se han acabado en el sistema financiero. Seguiremos en una etapa de restricción de crédito, al menos durante tres años más y las facilidades del pasado tardaran mucho tiempo en volver, si es que vuelven.

Todavía queda mucho drenaje político a realizar en la estructura de las Cajas. Si se aplicase el mismo sistema a las TV autonómicas – Canal Sur ha costado más de 10 mil millones a los andaluces en los últimos cuatro años-  se reconducen las Autonomías y se reordena la educación y la justicia, España parecería un país moderno.

Solamente nos faltan políticos audaces.

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