Neuroeconomía para votar

La neuroeconomia intenta explicar porqué la decisiones económicas de los individuos no se fundamentan exclusivamente en una racionalización de la maximización de los beneficios y minimización de los costes, que es la respuesta de los modelos clásicos económicos, en los que utilidad es igual que felicidad. Manuel Conthe en abril de 2008,Diario Expansión, escribió un interesante artículo titulado“Dualidades e ilusiones”, en el que desarrollaba la aplicación de la neurociencia y de los procesos duales del cerebro a los partidos políticos, contraponiendo los dos sistemas: sistema 1,intuición o instinto y sistema 2,raciocinio y desarrollaba la idea de las dos almas de los partidos.

Esta interesante divagación que ha dado lugar a lo que se ha denominado Neuroeconomia o economía del Prozac, tiene una actualidad indudable ,en este fin de semana de reflexión y votación o no, para intentar explicar el estado de los ciudadanos ante la convocatoria electoral, aderezada por las acampadas, ya en plural, protagonizadas por el movimiento”indignados”.

Realmente es una misión imposible encontrar un ciudadano que alabe el papel que los políticos están desempeñando en los momentos actuales. No hay más que repasar los barómetros y encuestas para ver que”el problema de los políticos” se ha encaramado a la tercera preocupación de los ciudadanos. Indignados, hastiados,cansados,desilusionados y desesperanzados, póngase usted en el nivel que quiera, lo cierto es que es más difícil encontrar alguien que alabe a los políticos y especialmente a los dos líderes, Zapatero y Rajoy que pase un camello por el ojo de una aguja, según la referencia bíblica. Su valoración, en suspenso continuado, sería irrecuperable en evaluaciones escolares.

Se lo han ganado a pulso, ya que la política representativa es ante todo una encomienda de gestión que hacen los electores a los elegidos con un mandato primario y horizontal: solucióneme alguno de los problemas que se plantean en una sociedad avanzada y occidental, aunque llena de contradicciones, como es la español. O al menos transmítame un soplo de optimismo en el futuro que me permita intuir en mi sistema 1 neuronal que los tiempos venideros serán mejores.

Esta es la causa primaria del maremágnum de las acampadas que, más allá de los números, si son 30.000 o más en toda España y más allá de manipulaciones y de los que se suben al barco de polizones, que siempre los hay en cualquier movimiento, es una erupción que le ha salido a nuestra Democracia que refleja que hay una infección en el interior.

Tenemos políticos profesionales que presumen de llevar 30 años en política como si fuera un blasón a proclamar y , en consecuencia, es inexcusable la imputación de responsabilidad que llevan consigo ante la grave crisis económica que padecemos, pues han tenido su ámbito de poder en el Gobierno o en la oposición. Los partidos se han convertido en cuerpos de funcionarios sin oposición que conservan su sitio por el dedo magnánimo del jefe ,con fiel seguimiento a los principios de no pensar, callar y no estorbar.

La sociedades más dinámicas son las más permeables social y culturalmente o lo que es lo mismo las más libres y capaces de romper las rigidices y las adherencias que todo sistema, político o económico, pretende establecer como garantía de supervivencia. En diciembre de 2009,el catedrático Francisco Sosa Wagner escribía un artículo en el diario el Mundo en el que bajo el título”La democracia escoltada”, relataba como la propuesta de la reforma electoral encargada al Consejo de Estado dormía el sueño de los justos en la subcomisión del Congreso. Añadía,” Nuestro sistema, acunado por la nana de la derecha y de la izquierda, ha encontrado postura en siesta profunda.”

Realmente es lamentable observar a Zapatero enarbolar el espantajo de una derecha dedicada a suprimir el estado de bienestar, precisamente quien ha estado como un peripatético observador de las tormentas que se venían encima. Rectificó mal y a destiempo y un cupo de algún millón de parados le es directamente imputable por sus engaños, su incapacidad y sus errores.

Y desgraciadamente es también decepcionante que el Partido Popular que en su día enarboló la bandera de la regeneración democrática, se haya convertido en un observador silente del desastre, instalado en la desidia política y sin la menor audacia para proponer el auténtico cambio político que el país necesita. El éxito de comunicación de la campaña ha sido Camps que ha acabado en la portada del New York Times, mientras los segundos y terceros han servido de chivos expiatorios, con unas listas electorales decepcionantes.

Los italianos se pasaron decenios votando a la Democracia Cristiana y tapándose la nariz. Un día, los partidos clásicos fueron devastados por las propia terminas que habitaban en su interior. Acabaron con Berlusconi en el poder.

En EEUU, las maniobras de Nixon en el Watergate le sacaron del poder. Después, eligieron a Reagan, a Clinton, a Bush y ahora a Obama, demostrando que lo importante en las democracias es que los electores puedan y sepan rectificar.

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