Más Zapatero, más paro

Los datos del incremento del paro en el mes de febrero, 68.260 parados más, es una prueba de cargo del rotundo fracaso de las medidas económicas y laborales del Gobierno de Zapatero, que difiere, una vez más, la recuperación al año 2012. El peor presidente de la democracia hace esfuerzos cada día para no perder el título. No le funciona ni la política interior ni la exterior, en la que parece que se quiere refugiar para alejarse de la dura realidad que tiene en España. Sus declaraciones sobre Libia y la referencia en Túnez a la mejora del turismo español por razón de la inestabilidad en los países árabes del mediterráneo, son un ejemplo de la tremenda vulgaridad y nimiedad en que ha convertido el papel de España en el exterior.

En economía, prescindió de Solbes y en exteriores, de Moratinos, ambos profesionales que conocen, más allá de las desventuras de su paso por el Gobierno, su oficio y matizaban las ocurrencias de Zapatero. Actualmente, flanqueado por Salgado y por Jiménez, ha ganado espacio para campar por sus respetos, lo que es un auténtico peligro para la inteligencia y el sentido común de lo sufridos ciudadanos.

Dentro de uno escenarios económicos y sociales aterradores, el deslizamiento por el agujero negro parece que no tiene fin, los debates abiertos por el Gobierno, limitación de la velocidad y ahorro energético, sitúan la agenda política en el camarote de los hermanos Marx. La sensación no puede ser más penosa y los Consejos de Ministros de los viernes ratifican un Gobierno agotado que deambula por la realidad como un perfecto zombie.

No hay una sola noticia positiva. Yamaha cierra su fábrica de Cataluña, Airbus se va de la bahía de Cádiz, el paro se dispara, la caída de las hipotecas certifica la defunción del sector inmobiliario y el horizonte, con la subida del precio del petróleo y la inflación se llena de negros nubarrones. Campa, el secretario de Estado de Economía, le pide a la gente que consuma más y no ahorre tanto, pero el miedo, la desesperanza y el pesimismo están instalados en la sociedad española gracias a un Gobierno que carece de liderazgo, de crédito y que ha conseguido abrir frente con todos lo sectores de la sociedad española.

La medida de la reducción de la velocidad en las autopistas y autovías ha desencadenado una polémica que era el objetivo de la noticia, lanzada desde el Ministerio del Interior de Rubalcaba, cuyo cerco se estrecha por las actuaciones judiciales del caso del faisán cantarín. Indudablemente la velocidad es uno de los factores determinantes en la seguridad vial, junto al estado de las carreteras, el parque de automóviles, las condiciones meteorológicas y los propios conductores. Integrar la medida en un supuesto ahorro energético, sin elaborar un plan integral ni de la seguridad vial ni de la eficiencia energética, es un espasmo más de Zapatero, el presidente de las ocurrencias y la improvisación que piensa que sus conciudadanos son imbéciles.

El calendario político no favorece ni la confianza ni la consiguiente recuperación económica. Las elecciones del 22 de mayo se presentan en 8.000 Ayuntamientos con unos problemas gravísimos y sin un nuevo marco jurídico ni financiero que regule sus competencias y su integración en las Comunidades. La arquitectura de las propias Comunidades, que exigiría dar más importancia a los principios de coordinación y eficiencia que a su reflexión identitaria que mimetiza al Estado, va a requerir acuerdos entre los partidos políticos nacionales y una voluntad firme de los líderes. Zapatero, en su diletantismo no puede aportar nada más que una trayectoria de engaños y estrategias disparatadas, alimentada por su propia debilidad interna en el PSOE y su actitud disolvente del proyecto nacional.

Su capacidad de generar confrontación a calado también en el debate sucesorio y Rubalcaba, que es un perro viejo, ha tenido una escaramuza con Chacón. El resto del Gobierno no existe. Sebastián, se dedica a hacerse fotos con las camisetas del Madrid. El ministro de Justicia contempla impasible el continuo desastre de la Justicia, que es un extraterrestre en la realidad social y económica. Gabilondo y Garmendia no se sabe donde están. Y Blanco nos anima los fines de semana, como si fuera el conejo de la suerte, con sus invectivas sobre el PP.

Todavía nos quedan más de doce meses hasta las elecciones generales. ¿Podremos resistir 360 días más a Zapatero?

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