Gómez y la familia Adams

Circulaban apuestas por el Foro sobre el tiempo que tardarían en llegar a las manos Gómez, el asesino político de Trinidad Morticia y Lissavetzky, el muerto viviente de Rubalcaba. Los que apostaron que no llegarían a la elaboración de las listas han obtenido premio. El PSOE de Madrid ha sido fiel a su tradición y se ha dedicado a apuñalarse en público antes de las elecciones.

La candidatura de Lissavetzky al Ayuntamiento de Madrid, después de hacer ticket electoral con Trinidad Jiménez en las primarias y perder frente a Tomas Gómez, no tenía el menor sentido. Tras la derrota, el Secretario de Estado de Deportes, al que su amigo Rubalcaba había metido en el charco, tenía que haber presentado su dimisión.

Ni era rival para Gallardón, que incluso presume de su amistad, según el concepto que de ella tiene el Alcalde, ni su cuerpo ni su cabeza estaban en los problemas de la ciudad.

Algunos cuentan que el vicetodo le ha prometido llevárselo de ministro, si se ganaban las generales y se perdían las municipales, según el guión más probable.Hoy, las casas de apuestas pagan muy poco por unas mayorías del PP superiores al 58 por ciento del voto.

Zapatero, en un estado de plena lucidez, se lleva a Lissavetzky al mitin de Sevilla y lo pone en los carteles de telonero para subirle la moral, lo que es una maldad. Sólo le faltaba que le pusieran, como primera plaza, Andalucía, en medio del lío que tienen en la Junta con el fraude de los ERE

Madrid y Valencia eran objetivos prioritarios del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales. Tal y como están las cosas, al PSOE solo le queda aplicar una estrategia defensiva, con el fin de evitar un triunfo histórico del PP el 22 de mayo. Ni las últimas noticias procesales del caso Gürtel, ni los coletazos de los trajes de Camps, ni la contaminación de Madrid parece que vayan a tener incidencia en el resultado.

Rajoy se va a salir de la tabla y superará los resultados que obtuvo Aznar .El vendaval contra Zapatero se va a llevar por delante algunos cientos de cargos socialistas que dejaran concejalias y empresas públicas, en estos tiempos difíciles. La lista de cesantes será larga y la imputación de responsabilidad a Zapatero no se la podrá quitar nadie de encima.

El momento económico tampoco le acompaña. Los datos macro y la creación de empleo continúan en rojo y el primer semestre de 2011 está siendo difícil para todos los sectores. Agotados los estímulos en el sector del automóvil y el empujón del final de la desgravación por vivienda, el país sigue inmerso en un escenario de atonía y desesperanza. No hay confianza, no hay crédito y no hay consumo. Aquí nadie se atreve a poner un proyecto en marcha y, el que puede y quiere seguir emprendiendo, se va al extranjero con la mochila al hombro.

Los deberes en el sector financiero de las Cajas de Ahorro marchan con una exasperante lentitud y la reestructuración ha perdido tiempo por el intento de algunos de mantener un sistema que, claramente, había capotado. El modelo es el bancario, los recursos están en el mercado de capitales y en los órganos rectores, como en todas las sociedades, deben estar los inversores y profesionales Las declaraciones de Núñez Feijoo pretendiendo blindar la Caja gallega son lamentables viniendo de alguien que no parecía un político regional al uso, pero le ha salido el pelo de la dehesa.

El taifismo de las autonomías no tiene visos de solución después del acuerdo de La Moncloa entre Zapatero y Artur Mas. Luisa Fernanda Rudi ha reconocido que no hay el medio ambiente adecuado entre los partidos para una resituación de las Autonomías. El Congreso ha rechazado una proposición del PP que permita privatizar los canales de TV, con lo que no se ponen de acuerdo ni en lo más elemental. Si no se abre un debate riguroso y con agenda de objetivos entre los dos grandes partidos, el descontrol en las cuentas y la ineficiencia de las Administraciones Territoriales sobrevivirá a la crisis económica. Repensar el Estado parece demasiado ambicioso para nuestra actual clase política, pero acordar unas pautas de racionalización en inversiones, gastos y servicios sobre las bases de la cooperación y el papel vertebrador del Estado en sanidad, educación y justicia, es lo mínimo exigible.

Los ocho años de Zapatero han transformado Ferraz en la casa de la familia Adams, reservándose el papel de vampiro político que deambula por los pasillos, succionando a sus correligionarios. Después de lo que sucedió con Fernández de la Vega, a Rubalcaba le veo cada vez más delgado.

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