As time goes by (Conforme pasa el tiempo)

1. Un país desolado.

La crisis está durando demasiado tiempo. Demasiado tenaz y pertinaz. Ha caído sobre todos, como una pesada sombra, sin dejar respiro ni atajo por donde escapar. Nos hemos acostumbrado a vivir rápidamente, a lo efímero, a los tiempos cortos y no sabemos convivir con una situación de crisis económica duradera. El milagro, la rápida rectificación del rumbo del viento, no se produce.

Zapatero, hasta más de tres veces negó su nombre, pensando que no había sido llamado para predicar ajustes económicas y nuevos marcos laborales, sino para culminar la transición pendiente, lo que se quedó en las alforjas de la izquierda en 1978  y tras el 23 –F .El nuevo mundo, el que se construiría con la alianza de las civilizaciones, bajo la inspiración del progresismo juvenil antiamericano de los setenta.

2. Un país desvertebrado.

Se ha tenido que ganar un Mundial de Futbol para que la bandera no fuera un arma arrojadiza  y de división. Para que los colores rojos y gualdos elegidos para que se avistara en la mar en el pabellón de nuestros barcos, poblasen las ventanas de las casas, con libertad y sin odio. Pero no vamos a ganar un mundial cada cuatro años. Las naciones tienen que llevar la carga de su historia, con sus gozos y sus sombras. Y deben aceptar su historia con la seguridad de que todo, hasta los más duros episodios, conforma un país.

Zapatero, hasta más de tres veces negó que el Tribunal Constitucional pudiera desvirtuar el Estatuto de Cataluña. Sin embargo, los  magistrados pulieron el concepto de nación y afinaron artículos y contenidos que deben ser interpretados conforme a las normas y principios de la Constitución. Mas, hoy está más atado que Montilla, no solo por la sentencia, sino por los efectos de la crisis. Y lo sabe. Por ello le para los pies a Laporta en el Parlamento, aunque luego vaya a  presidir la pachanguita de futbol entre Cataluña y Honduras.

3. Un país sin horizontes.

Lo peor es que no hay horizontes. Nadie aporta un soplo de confianza que permita aventurar cuando se abrirá el cielo y se comprobará que la tormenta ha pasado. Con cuatro millones de parados, en dos grandes categorías, trabajadores sin cualificación y jóvenes cualificados, el país busca, los lunes de cada  semana, su lugar al sol en la economía global entre las energías renovables y el turismo.

Los Bancos y la Cajas se han quedado con el sector inmobiliario. Ganaron mucho dinero con las  hipotecas en los años de fiesta y, ahora, como un boomerang, les han vuelto activos y suelos sin desarrollar.

Zapatero, no ha puesto una sola medida en la reconversión del sector, como se hizo en su día con el naval y el siderometalúrgico. Solamente lo ha enterrado. Al país le habla de la educación, pero el informe Pisa sigue siendo demoledor. Nombró un ministerio  para la investigación y la biotecnología, para la sociedad de la información y de la innovación. Todo se quedó en la  envoltura de celofán de la Ley de Economía Sostenible y en las proclamas vacías de los miércoles de control parlamentario.

4. Un país sin crédito.

Los mercados nos  han zarandeado sin compasión. Se ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad. El dinero no tiene compasión, esté en fondos soberanos o en la pensiones de los bomberos de Nueva York. La marca España se ha resentido  y pesa a nuestras empresas, las que audazmente han salido al exterior desde hace tiempo, cuando se acercan a una entidad financiera internacional. La bolsa ha perdido 77.000 millones de euros, que se ha anotado en los ahorros de las familias, en sus planes de pensiones y en los recursos de las empresas.

Zapatero abandonó sus deberes económicos desde su primer día en La Moncloa, cuando encomendó a Solbes que le cuadrara las cuentas. Y cuando el ministro, formado en el rigor y en los despachos de los eurócratas le avisó que la fiesta se había acabado, lo destituyó. Ahora, han sido Sarkozy y Merkel los que le han puesto los deberes y Zapatero no para de dar malas noticias. A los trabajadores, con las pensiones. A las empresas, con los impuestos. A los funcionarios, con los recortes. A las familias, con las subidas.

Ya no hay espacio para hablar de la memoria histórica, del cheque bebé o de los nuevos derechos sociales. La contradicción entre lo que se es y lo que se tiene que ser, es el cáncer ontológico de los partidos políticos. Si encima se resquebraja la unidad y empieza el  “sálvese quien pueda”, el olor a derrota se hace insoportable.

Zapatero se ha ganado para la historia el título, hoy por hoy, de peor Presidente de nuestra democracia.

5. Un país con futuro.

Tenemos la suerte de vivir en España, aunque se oye a  muchos que dicen, que si pudieran, se irían a otros países. La modernización del país, las infraestructuras, sus condiciones naturales y climáticas, son envidiables. Y sobre todo la gente, luchadora y resistente, llena de sentido  común y de estoicismo, que contempla a una clase política cerrada, endogámica e incapaz de aportar proyectos que  le permitan recobrar la ilusión en el futuro.Aquí empieza a suceder como en Italia: la sociedad vive al margen  de la política y saben que conforme pasa el tiempo, saldrá de la crisis con su  trabajo y su propio esfuerzo. Como siempre.  Piove, porco governo.

1 comentario
  1. Lucyinthe Sky says:

    Viva Europa! el centro cultural del mundo, y con la mejor manufactura. Los valores del marxismo y la doctrina social de la iglesia católica prevalecerán, y el modelo anglosatánico de especulación fracasará con toda certeza.
    Muera la UE y el euro!
    Buen artículo Sr. de Velasco!

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