España en estado de alarma

“Dado en la embajada de España en Buenos Aires”. Así consta la firma por el Jefe del Estado, con el refrendo del Presidente del Gobierno, en el Real Decreto13/2010 que ha desencadenado el huracán del puente de la Constitución en el que se van a ver afectados millones de españoles.

Tras una semana de infarto en el mercado de deuda, celebraremos los 32 años de la Constitución con una declaración de estado de alarma previsto en el artículo 116 de su texto, junto con los estados de excepción y sitio que autorizan la suspensión de derechos y libertades constitucionales. Una decisión que se toma a los efectos de dar cobertura jurídica a la militarización del control aéreo en España.

El abandono de sus puestos de trabajo por los controladores es una huelga salvaje en un país que sigue sin una Ley que la regule. Nuestros políticos han sido incapaces de aprobar una normativa que delimite el derecho de huelga y que no sea necesario acudir a un mecanismo excepcional, como es el estado de alarma, para suspender el ejercicio de este derecho. El mecanismo es tan excepcional que la Constitución lo regula con juntamente con los estados de excepción y sitio.

El artículo 28.2 de la Constitución dice:”Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.”Una Ley orgánica hubiera permitido intervenir sin acordar mecanismos jurídicos de excepción. Pero la desidia de unos, la falta de audacia de otros y connivencias sindicales han hecho que estemos inmersos en un agujero negro, con un gabinete de crisis asesorado por el consejero togado militar. ¿Se consultó a la Abogacía del Estado antes de adoptar una medida tan excepcional?

Pero al margen de las cuestiones jurídicas-militarización, sedición, estado de alarma que nos han devuelto a los tiempos de Arias Navarro con los militares de ferrocarriles con uniforme azul al frente del Metro de Madrid- la situación del país es un auténtico caos en el que no falta de nada. El frente económico, el aeroportuario, los movimientos de Eta, el conflicto creciente con Marruecos y los parados de larga duración sin los 426 euros bloqueando las centralitas del INEM y llamando a Zapatero de todo menos bonito.

Los ciudadanos quieren una razonable seguridad. El Estado tiene su origen en un sistema de protección mutua que origina un Ordenamiento Jurídico que regula la convivencia y establece los medios de protección en la propia sociedad y frente al exterior. Pero Zapatero se ha convertido en un Presidente que genera conflictos: unos porque no actúa a su debido tiempo, como ha sucedido con la crisis económica. Otros, porque interviene intespestivamente,sin prever las consecuencias de su política .¿Era absolutamente necesario ordenar la privatización de Aena y de la Lotería, junto con la modificación de las condiciones laborales de los controladores, precisamente este viernes, haciendo firmar al Rey en la embajada en Buenos Aires?¿Pensaba Blanco que ya había torcido la voluntad de los controladores?¿Vamos de un gobierno inepto a un gobierno inepto ,soberbio y con el síndrome de Nerón que incendió Roma mientras tocaba la lira?

Y de la lira a lógica ira de más de un millón de españoles que han ahorrado, trabajado y planeado pasar el puente de la Constitución disfrutando de unas vacaciones que les hagan olvidar los problemas de todos los días.

Este país necesita un nuevo Gobierno, con amplia mayoría, con una voluntad reformista decidida, que se enfrente a los problemas puntuales y estructurales que nos atrapan como la hidra de las ocho cabezas. Alguien que ponga cordura, que recupere el espíritu de la transición y que aúne a personas de las diversas ideologías en un proyecto básico y de mínimos para abordar los problemas que se nos acumulan. ¿Qué confianza vamos a transmitir a los mercados y a nuestros socios occidentales si hemos el Gobierno y la política en una pista de feria de coches de choque?

El Gobierno de Zapatero nos ha puesto a todos en estado de alarma. Y el Rey, en Buenos Aires.

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