Cataluña y Andalucía frente a Zapatero

Las reacciones de Montilla y Griñan como consecuencia de la sentencia del TC y la decisión del Banco de España, que ha elegido a BBK para absorber a Cajasur, ha motivado una rebelión a bordo de estos dos Presidentes frente a Zapatero. Una vez más, la peor tradición localista y provinciana, reaparece y se opone a un modelo de modernidad y eficiencia que exige la profunda transformación que impone la crisis económica.

Zapatero ha lanzado en el debate del Estado de la Nación mensajes nítidos con el objetivo de recuperar la conexión catalana, con el PSC y con los nacionalistas de CiU.

La propuesta de una segunda lectura de la sentencia del Estatuto y el ofrecimiento de practicar un by pass legal mediante leyes orgánicas que den satisfacción a las aspiraciones catalanas, especialmente en materia judicial, e incluso la posibilidad de abordar una reforma constitucional, han marcado el punto caliente del debate.

Zapatero recordó sus méritos pro catalanes, solo le faltó enseñar que bajo la camisa llevaba la camiseta del Barcelona. Recordó que apoyo la iniciativa estatutaria, el nuevo modelo financiero para la Autonomía y el traslado de instituciones, como la Comisión de Telecomunicaciones. Todo para mandar un mensaje al electorado catalana: no estáis solos.

En la agenda, la próxima reunión con Montilla en La Moncloa, en la que tendrá que reafirmar su voluntad de dar satisfacción a las aspiraciones nacionales catalanas, que, sin embargo, no han conseguido mimetizar al tripartito con CiU, ante la próxima celebración de elecciones.

La relectura de la sentencia, al menos desde el punto de vista de vista jurídico, no va ser fácil, ya que la vía de la modificación de Leyes Orgánicas no es compatible con el reconocimiento de derechos singulares a Cataluña y la foto final supondría un nuevo techo competencial para todas las Comunidades. Con ello, la singularidad catalana no se reconocería y el concepto de bilateralidad, que subyace en el Estatuto y que el TC no ha reconocido, quedaría nuevamente desautorizado.

Zapatero, el prestidigitador de la política, ha rectificado su primera declaración, la sentencia cierra la arquitectura constitucional, y su discurso reiterativo y conciliador con Durán, se encuadra en su política asimétrica y ocasional de pactos, que piensa que necesita, al menos, hasta el final de la legislatura.

El problema para los nacionalistas y para Montilla está en que mantener el agravio a Cataluña en medio de la crisis no va a ser fácil. La estructura política está agotada para los nacionalistas en el actual modelo constitucional y la deriva independentista se ha reflotado. Ni CiU ni ERC han renunciado a sus aspiraciones independistas, ni antes ni después de la sentencia. El objetivo de independencia es una simple cuestión de tiempo para los dos partidos.

La reforma federal, que la mayoría no siente ni, pide no es posible en un momento en el que los mercados están exigiendo reducción y contención del déficit público. Avanzar en el modelo autonómico, después de las reformas que se ha realizado, metería al país en un proceso kafkiano. En conclusión, por mucho esfuerzo que ha hecho Zapatero en el debate y por más lamentaciones de Montilla y Durán, no hay más reparto de cartas en esta legislatura y la relectura no es sino una declaración política sin viabilidad.

Al sur, la reacción de Griñán por la decisión del Banco de España en Cajasur, que puso de manifiesto con su inasistencia al Comité Federal, presenta la peor cara de la Andalucía irredenta, colonizada por los financieros vascos.

Cajasur es una patata caliente, como la Caja de Castilla-La Mancha y el proyecto de una gran Caja Andaluza se debe articular desde Unicaja y Caja Sol sin necesidad de integrar a todas y hacer una tragedia por la decisión del Banco de España. Es más importante tener un modelo final definido en la nueva contestación financiera que responder a localismos provincianos. Andalucía merece una clase política con más altura.

Rajoy, el espectador impasible, no han entrado a los trapos y las vergüenzas que ha enseñado Zapatero. Pero le podía haber tirado un salvavidas para evitar el flirteo que tuvo con Durán y la tocata y fuga de Griñán. Zapatero no va a anticipar la convocatoria de elecciones. Y Rajoy tiene que tener un plan porque quedan por delante veinte meses, que el país no puede desperdiciar. Algunos presagian nuevas tormentas en el otoño. Lo que nos faltaba es ponernos a pactar con Montilla, Mas, Durán y Griñán.

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