Estado ‘slim’

No, no le dedico este artículo al millonario mexicano Carlos Slim, que, según dice un diario, vive austeramente con 24.000 euros al mes. El adjetivo slim, delgado, hay que adjudicarlo al Estado español, que solo sobrevive por medio de la selección española.

Una selección que juega al son de la canción de Joan Manuel Serrat,”Esos locos bajitos”, Villa, Iniesta, Xavi, Cesc…  que han conseguido sacar la bandera a las ventanas y balcones de media España.

La sentencia del Estatut se digiere mejor con los triunfos de la selección y el país se narcotiza con el futbol del Mundial, mientras dejamos los deberes para septiembre. El TC ha sido coherente con su composición  y estructura, los magistrados se nombran por un pacto político, y solo el Gobierno manifiesta su satisfacción.

Zapatero ha marcado una estrategia de comunicación al día y compra todo lo que suponga una noticia huérfana de progenitores. Mientras el PP ha perdido la oportunidad  de coincidir con la tesis del cierre de la arquitectura del Estado de las autonomías proclamada desde el Gobierno y se ha dedicado a pegar mamporros a Montilla, que es un político intranscendente en la lucha por el voto. El Presidente de la Generalidad es tan gris y ha sumido a Cataluña en un estado depresivo, que no merece  la pena dedicarle mucho tiempo. El trabajo sucio con Montilla ya lo hace CiU.

Lo que se hecha en falta en la oposición es un análisis político e institucional que tenga una cierta proyección a medio plazo.El Gobierno ha aprobado en el último Consejo de Ministros la denominada Estrategia Estatal de Innovación ,un recetario de buenas intenciones  producido por la ministra Garmendia después de dos años en el cargo. Nos cuenta que somos la novena potencia científica mundial y se nos  presenta, realmente, un envoltorio manido en papel celofán de la Ley de Economía sostenible. Deberían aprender del caso de Japón, que llevan diez años en crisis económica con una estructura tecnológica e innovadora envidiable.

En España, Internet solo al llega al 41 % de los hogares, según la  Fundación del BBVA y la llamada “brecha digital” sigue abierta por razones de edad y socioeconómicas. La administración electrónica solo está efectivamente implantada en la administración tributaria y, servicios  básicos como la Justicia, cuya competencia está transferida a las Comunidades, continúan en la prehistoria de los métodos y procedimientos.

Algunos mantienen que las crisis son una oportunidad para hacer reformas estructurales, pero aquí, el impulso reformador  de la clase política, está aletargado y presenta un encefalograma plano. Zapatero no tiene ni ánimo para oponerse a Sócrates, el primer ministro portugués, que esta jugando fuerte la carta de la ‘acción de oro’ con el objetivo de parar el asalto de Telefónica a la operadora brasileña Vivo. El silencio del Gobierno y de la oposición a la hora de defender la libre circulación de capitales en el marco comunitario y la inversión exterior de las empresas españolas es clamoroso, sobre todo cuando este esfuerzo inversor está estabilizando los desarreglos de nuestra economía y la ineptitud de unos y otros.

El Estado, mientras, sigue adelgazando, dando palos a la función pública, que al menos se rige por los principios de neutralidad, mérito y capacidad, sin que la dieta se aplique al sector público de las CCAA, que han mimetizado lo peor del intervencionismo estatal, empezando por la TV y radios y siguiendo por la secuela de entes y sociedades mercantiles que figuran en sus respectivos anexos presupuestarios. Colocados, enchufados, arrumbados y demás especies pululan en sus despachos, sin saber a qué se dedican y, con cada Gobierno nuevo, se pone otra capa encima de la anterior.

Como ha declarado el ex ministro Boyer, “si se bajan más los sueldos de los ministros y de los altos cargos de la administración pública, no llegaran a ellos más que los analfabetos”.

En abril de 1985, el entonces ministro de economía tuvo el coraje de aprobar unas reformas estructurales, en plena crisis del petróleo y del tipo de cambio de la peseta. Aquí y ahora los gobiernos del PP no se atreven ni a privatizar las TV y se escudan en que la Ley del Estado lo impide. Que llamen a Miguel Boyer.

1 comentario
  1. Costadamorte says:

    Pues quizá por lo que usted dice, sea por lo que los poderes mediáticos y financieros de "Estepaís", (PRISA, Mediaset, Atresmedia, etc..., y por orden del Sr. IBEX)..., ya han votado para las próximas elecciones!...
    Han decidido..., (con voz de Jordi González y música de Gran Hermano)..., que debe abandonar la casa..., (suspense televisivo)...
    UPyD!..., (adiós, Rosa, adiós)...
    Ciudadanos pasa a la Gran Final Electoral!..., (Enhorabuena, Riverita!)...
    Con un poco de humor y teatralización, esencialmente la cosa es mas o menos así!...

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