Stress Testing

Están de plena actualidad. Sirven para determinar la estabilidad, la robustez, la resistencia, que tiene un sistema o una entidad. La capacidad para afrontar dificultades. En poco tiempo, hasta los matrimonios se preguntaran: “oye cariño, como ha salido nuestro stress testing este trimestre”.

Los resultados del Santander y del Bilbao le han dado aire a Zapatero, que agota las últimas semanas de un Presidencia Europea que ha roto todos los guiones que habían preparado desde Moncloa y desde Ferraz. Esto le sucede por poner de guionista a Leire Pajín, aficionada a las galaxias de Star Trek y las orejas picudas de Leonard Nimoy, vez de llamar a José Luis Garci.

Quién lo diría. Botín y González, los banqueros, dando la cara en Europa por Zapatero, que lleva un semestre europeo gafado por la adversidad. Hasta la Suiza del secreto bancario y refugio de capitales nos pega un repaso en el Mundial, en un partido que tenía el espíritu del conjuro que han hecho las grandes fortunas, por tanto alardear aquí los prebostes socialistas que van a subir impuestos a los que más ganan. Y encima, donde recae la subida es en las clases medias de profesionales, ejecutivos y pequeños empresarios que todos los días levantan con su esfuerzo el país.

La imagen de España en Europa no está en su mejor momento y han salido a dar capotazos desde Berlusconi a Merkel, pasando por Sarkozy, para que no subiera más el riesgo país. El ultimo que ha venido, el Director del FMI, Strauss Khan, que ha estado muy prudente y no ha querido recordar las invectivas del Gobierno socialista cuando hace dos años el Fondo advirtió a España de los desequilibrios de nuestra economía.

El liderazgo se le desmorona a Zapatero y hasta los sindicatos le piden que cambie el Gobierno para dar n impulso a lo que resta de legislatura. Los resortes de la política, en estos momentos, no proporcionan muchos márgenes y, si no puedes cambiar de coche, al menos repara la chapa y cambia las ruedas. El problema es que si empieza a repasar a sus ministros, entre los que están achicharrados y los que viven en el mundo de “los otros”, solo sobrevive José Blanco.

Zapatero ha desertizado el banquillo del PSOE en un ejercicio consciente y deliberado de poner tierra entre él y todos los demás. La mezcla de mesianismo e inconsistencia que se manifiesta en su conducta política ha reflejado un modelo de Gobierno al compás de un Presidente que ha levitado por la política real para situarse en la política- fabulación de Peter Pan.

En todo caso, el temporal exterior se va a calmar al menos hasta el otoño y la campaña del verano mejorará algunas décimas del paro. Rajoy tiene que ser consciente que los elementos no pueden hacer todo el trabajo y necesita modular un mensaje, a modo de allegro, ma non troppo, que traslade a los ciudadanos confianza en su alternativa.

Las elecciones catalanas van a ser un stress testing para el PP, en las que necesita explicar que hay un discurso nacional compatible con el catalán. El tono y la dialéctica de Duran se cotiza al alza y el PP tiene que tener capacidad e imaginación para tender puentes en esa dirección. Rato lo hizo en el pacto del Hotel Majestic.

Ese papel lo tiene que interpretar ahora alguien con suficiente peso político, experiencia e inteligencia. ¿Por qué no utiliza a Gallardón, que ya tiene descontada la alcaldía y que puede articular un mensaje Madrid-Barcelona, en canal abierto, que defina unos objetivos comunes?

Si el diagnóstico es que España necesita reformas estructurales que restituyan la confianza e implanten modernidad y eficiencia, la agenda, al menos, es susceptible de pacto con los catalanes, que no han perdido su sentido práctico de la realidad. Del Bosque se equivocó en la estrategia del partido con los suizos y en no utilizar bien el banquillo. Rajoy, que hizo referencias al modelo de la selección para la política española, no debe caer en el mismo error.

La realidad tozuda es que este Gobierno no presenta ningún horizonte que permita alumbrar algo de optimismo. Menos mal que ha parado la modificación de la Ley de Libertad Religiosa, que es un ejercicio gestual más que reconforta el ego socialista de Zapatero. Lo que nos faltaba es un debate sobre sotanas y crucifijos. La sensación de que la tripulación del barco lo lleva a la deriva está extendida y las elecciones demasiado lejos. Mientras no lleguen, Ferraz debería organizar, al menos, una Operación Triunfo.

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