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La política descansa mientras la economía amenaza

Pedro Sánchez y Begoña Gómez

EFEPedro Sánchez y Begoña Gómez

El mes de julio ha sido malo para el empleo como no había ocurrido en los últimos 20 años, y ha dejado en evidencia el balance triunfal del presidente Pedro Sánchez. El que se ha marchado en su Falcon a la residencia oficial de La Mareta en la isla de Lanzarote (Doñana es territorio del presidente de la Junta de Andalucía Juanma Moreno) a disfrutar, como se suele decir, de ‘un muy merecido’ descanso. Por supuesto sin corbata y conectado con el ‘Gabinete telegráfico’ del Palacio de La Moncloa y mientras el Rey Felipe VI también descansa en Palma de Mallorca.

Los ministros del Gobierno salieron en estampida hacia el mar y la montaña, y los dirigentes de la oposición hacen lo mismo y de especial manera el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo,

A pesar de que el político gallego parece estar más descansado que otros, porque su función desde que llegó al cargo se ha limitado a hacer ciertas declaraciones sobre temas de actualidad. Y a criticar o apoyar a Sánchez según le convenía para ejercer el ‘control’ del Gobierno, o para exhibir su estrategia de ‘moderación’, a la que achaca su despegue en las encuestas que dicen que va ganando el PP.

Sin embargo, cabía esperar ante el horizonte económico borrascoso que se nos presenta para el otoño, según las previsiones nacionales, europeas e internacionales, que la vicepresidenta Nadia Calviño estuviera ‘de guardia’ y preparando con sus equipos de gestión nuevas decisiones importantes con las que abarcar los diferentes escenarios posibles.

Y algo parecido debería de estar haciendo Feijóo y para empezar con el que debería ser el equipo económico del PP del que solo conocemos el nombre de Juan Bravo, nombrado vicesecretario del área económica. Y del que por ahora se desconocen quienes serán sus principales asesores y expertos en ámbitos presupuestario, laboral, empresarial y energético, una materia está última que tendrá un protagonismo especial.

En contra del optimismo proverbial del Presidente Sánchez la vicepresidenta Calviño se muestra más cauta y pesimista. Y teme que la inflación seguirá subiendo, que la recesión es una amenaza real y que en 2022 el PIB no va a llegar al 6 % como lo pronosticó el presidente en su última ‘aparición’ en La Moncloa.

Mientras que en el PP, además de pedir la bajada de impuestos y el control del gasto público y social/electoral en unos Presupuestos que se encaminan hacia la cota de los 200.000 millones de euros, están a ‘verlas venir’ y según La Moncloa a jugar al ‘contra peor para España, mejor para el PP’.

No en vano algunos analistas creen que si Putin cierra el grifo del gas a la UE, ahora que se encuentra más apoyado por China por culpa de Nancy Pelosi, el PP a finales de año se aproximaría al 37 % de intención de voto y el PSOE podría bajar hasta el 21 %. Cifras a contrastar en las elecciones municipales y autonómicas (en 13 Comunidades) de mayo de 2023 que se convertirán en el preámbulo de los comicios generales de finales del mismo ejercicio.

La economía y los negros pronósticos que se están haciendo de cara a este otoño que está al caer es la cuestión fundamental. Y ojalá que todas esas turbulencias energéticas que se anuncian no se conviertan en realidad, o al menos se queden en tormentas pasajeras, porque de lo contrario lo íbamos a pasar muy mal.

Desde luego visto el veraneo especial de nuestros gobernantes y descanso ostentoso de la oposición podría decirse que el ‘otoño gélido’, más recesión y posible recesión son meras conjeturas y que no hay que dramatizar. Y, en ningún caso, interrumpir el descanso de Sánchez en La Mareta para que a su regreso a Madrid actúe con renovadas energías. Miebtras que Feijóo no parece que necesite demasiado descanso porque tampoco se ha cansado demasiado en el tiempo que lleva al frente del PP.

Eso sí, el mes de septiembre pondrá a prueba la capacidad de ambos para hacer frente al tan temido y esperado otoño, que para Sánchez será algo que ya tiene previsto y para Feijóo una oportunidad para hacer oposición.

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