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Villacís quiere volar con una sola ala liberal

Begoña Villacís (i), interviene durante la presentación de la Declaración de Principios de la Refundación Liberal

EFEPresentación de la Declaración de Principios de la Refundación Liberal de Ciudadanos

La vicealcaldesa de Madrid Begoña Villacís está encargada y empeñada en la refundación de Ciudadanos, que más bien sería la resurrección. Lo que se antoja una misión imposible porque el muerto está bien y merecidamente muerto, y el espacio político del centro lo ha ocupado el PP ‘moderado’ de Feijóo, como se vio en las pasadas elecciones de Andalucía.

Pero la ceguera y la ambición en la política española no tienen límites. Así lo comprobaron la candidata estrella de Vox en el Sur Macarena Olona, o Juan Marín de Cs, quien parece retirado de la política aunque algo le ofrecerá su amigo Juanma Moreno.

Y así lo comprobará Villacís si se empeña en vestirse de liberal para resucitar a Cs. Entre otras cosas porque el empeño ‘liberal’ y ciega ambición política fue lo que llevó a Albert Rivera a destruir Cs. Convencido como estaba Albert, tras las elecciones de abril de 2019 donde Cs logró 57 diputados, de que al no pactar una coalición con Sánchez y forzar la repetición electoral, él sería el líder nacional del centro-derecha superando al PP de Pablo Casado, que entonces solo había obtenido 66 escaños.

Rivera pensó: ¿para qué ser el vicepresidente del Gobierno de Sánchez si puedo ser Presidente del Gobierno cuando en la repetición electoral venza al PP? Y en ese empeño y giro a la derecha anunció que borraba del ideario de Cs la tendencia y el ala ‘socialdemócrata’ -que tan buen resultado le dio en abril 2019- y se quedaba solo con el ala ‘liberal’ que lo llevó al desastre.

Y no solo por su giro a la derecha liberal que ya ocupaba el PP, sino porque renunció a un gobierno con el PSOE -que él ya intentó en 2016- provocando deserciones entre sus dirigentes y demostrando Rivera que en la política nacional votar a los partidos de centro no servía para facilitar la formación y la estabilidad de los gobiernos en España.

Y por esos dos motivos, giro a la derecha e inutilidad política, Cs comenzó a caer en las encuestas de la campaña electoral del 10-N de 2019. Y entonces Rivera, desconcertado, declaró que sí que estaba dispuesto a pactar con Sánchez y espantó a gran parte de los votantes que le iban quedando, unos hacia el PSOE y otros hacia el PP.

Y en la noche electoral del 10-N Cs pasó de 57 diputados a tan solo 10, con pérdida de 47 escaños, más del 80 % de sus diputados. Y Rivera dimitió de todos sus cargos y se marchó de la política e hizo muy bien asumiendo así toda su responsabilidad.

Y luego apareció Inés Arrimadas con su propia ceguera política y, en lugar de recuperar el ‘ala socialdemócrata’ (con la sola ‘ala liberal’ no se puede volar sobre el centro de la política) para recuperar el espacio perdido, se empeñó en el mismo error liberal de Rivera y acumuló en el 2021 y 2022 cuatro fracasos continuados en: las elecciones catalanas del 14-F; las de Madrid del 4-M (tras ir con Sánchez a la moción de censura de Murcia); en las de Castilla y León; y de estrepitosa manera en Andalucía.

Y ahora y cuando las últimas encuestas anuncian a Cs el 1,7 % de intención de voto, Arrimadas se empeña en una inútil ‘refundación liberal’ que solo le serviría, si consigue algún voto, para socorrer a Sánchez en menoscabo de la esperada mayoría y alternancia del PP.

Y para ese viaje Arrimadas, que debió de haber dimitido por sus fracasos en cadena, ha embarcado a Begoña Villacís (pobrecita) en el inútil empeño de reflotar, con una nueva marca ‘liberal”, a lo poco que queda de Cs. Y lo que conducirá al final de la escapada centrista que conducirá a Cs al cementerio del centro político de la Transición española donde enterrados ya están los restos de la UCD, CDS, Partido Reformista y UPyD.

Pero Villacís, otra liberal, contra carros y carretas parece que va a intentar refundar ese pretendido y ‘angelical’ centro político a pesar del plomo que lleva bajo la única ala liberal con la que pretende volar. Encomiable intento pero a la vez irrealista empeño y nada útil para los ciudadanos que esperan el cambio político en las elecciones que se iniciarán en 2023 donde ya solo quedan dos opciones con posibilidades de ganar: la del PSOE y la del PP.

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