Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

La crisis de Italia beneficia a Putin y debilita la UE

La dimisión de Mario Draghi, presidente de Italia

EFELa dimisión de Mario Draghi, presidente de Italia

La dimisión definitiva de Mario Draghi como presidente del gobierno de Italia empuja el país a unas elecciones anticipadas que debilitan la cohesión de la UE frente a Vladimir Putin por cuanto partidos, como la Liga del Norte o el Movimiento 5 Estrellas (a su vez dividido), se muestran favorables a Rusia.

Y culpan a las sanciones de la UE a Moscú de ser el origen de la amenaza del cierre del grifo del gas ruso a Europa y del riesgo de la crisis económica que puede provocar un tiempo de recesión en la UE.

Un horizonte inquietante al que espera anticiparse la Comisión de Bruselas con su plan de ahorro energético de un 15 % del consumo, al que se opone el Gobierno de España, rompiendo la solidaridad con el norte de la UE en el que se integran países como Alemania que son los que avalan los Fondos Europeos que están llegando a España.

De ahí la ‘temeridad’ del Ejecutivo de Pedro Sánchez al negarse a colaborar en el recorte energético de la UE con el argumento de que España es el país que menos dependencia tiene del gas ruso y que paga más altos precios de consumo energético.

Falta por ver si Putin cierra el grifo del gas de cara al otoño y el invierno en la UE. Y ello va a depender de la marcha de la guerra de Ucrania y de si ahora el presidente Zelenski reconoce el control militar ruso de la zona del Donbas y se dispone a negociar un ‘alto el fuego’ con Putin, como se lo ‘aconsejan’ algunos gobernantes europeos como Macron y Scholz.

En el laberinto de intereses cruzados de esta crisis todo está relacionado. Y en juego los principios de las democracias occidentales que dependen de las fuentes de energía de dictaduras notorias como las de Rusia, Venezuela, Irán y las naciones árabes del Golfo Pérsico. Así se vio en el muy reciente encuentro del presidente USA Joe Biden en Riad con el príncipe Mohamed Bin Salman, acusado de programar el asesinato del periodista Khassoghi.

Los EEUU son el país menos amenazado por la crisis energética de Putin gracias a sus propias fuentes de energía, pero su debilidad democrática está en el creciente movimiento populista conservador del Partido Republicano. Donde, tras las elecciones legislativas del mes de noviembre puede regresar Donald Trump (amigo de Putin).

Y ello muy a pesar de su fallido intento de golpe de Estado, con el asalto de seguidores de Trump al Capitolio para impugnar y bloquear la victoria de Joe Biden en las elecciones generales de 2020.

Ya en 1973, durante la guerra árabe-israelí del Yon Kipour fue la primera vez que los árabes cortaron el envío de petróleo a Europa y apareció la amenaza energética de las dictaduras petrolíferas y del gas a primeras democracias de Occidente que, erróneamente, consideraron esa crisis como algo limitado y puntual.

Pero ahora, 50 años después y con la guerra de Ucrania, esa dependencia energética exterior de las naciones democráticas ha reaparecido con mayor fuerza y amenaza con imponer un tiempo de recesión en la UE. Y sin que en el horizonte aparezca una solución estable y duradera.

La que podría llegar si avanzan con éxito la investigación que, en los EEUU y en la UE, se está llevando a cabo sobre ‘la fusión nuclear comercial’ como una fuente de energía barata, limpia y muy poderosa. O sobre el ‘hidrógeno solido’, que también puede impulsar la solución energética occidental.

Pero mientras tanto el que tiene la iniciativa y el control es Putin con una mano puesta en el grifo del gas y la otra sobre el ya conquistado territorio ucraniano del Donbas.

Mientras en USA y en la UE resisten a duras penas e intentan salvar la crisis energética sin renunciar a los principios democráticos. Para lo que ahora es esencial la cohesión de las naciones de la UE, donde Italia flaquea. Y la de la OTAN, desde donde Turquía mantiene su especial relación con Rusia y ahora también con Irán.

¿Cuándo puede llegar la ‘fusión nuclear comercial’ y operativa que nos libere de estas ataduras? Se asegura que antes de 10 años, un tiempo demasiado largo que convendría reducir al menos de la mitad. Algunos científicos dicen que el adelanto se podría lograr, y si los gobiernos democráticos les ayudan pues con mayor facilidad.

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